Hola Josué:
Hay algo que quizás no lograste advertir, y es que en las Escrituras hay dos conceptos diferentes de "iluminación".
Uno está referido a los inconversos, es decir, a quienes no han recibido al Señor Jesucristo y por lo tanto no son hijos de Dios. Por ejemplo en Heb. 6 :
"Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento.. (He, 6:4/6)
¿Qué significa, en este caso, que tales personas fueron iluminadas? ¿Acaso se refiere a que llegaron a ser hijos de Dios? No, sin duda alguna, nunca lo fueron.
Los israelitas a quienes va dirigida esta epístola (Hebreos), tuvieron todos lo privilegios que gozó el pueblo de Dios, (Es muy importante recordar que primariamente se refiere a israelitas) y, a propósito, para mayor claridad, voy a intercalar un escrito que ya publiqué en el foro, pero que será útil considerar también ahora:
"Desde el punto de vista general es interesante observar que históricamente las señales siempre guardaron relación con el pueblo de Israel, es decir, que Dios constantemente les confirmó a los israelitas el cumplimiento de Sus propósitos a través de señales.
No necesariamente fueron siempre los israelitas los protagonistas, pero invariablemente fueron testigos de las señales, porque éstas tenían relación con ellos. Como lo sucedido en Egipto: “Para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que Yo soy Jehová.” (Ex.10:2)
¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? (Nm.14:11)
¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer? ¿O ha intentado Dios venir a tomar otra nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra... como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto ante tus ojos”. A ti te fue mostrado para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de Él l (Dt.4: 33-35)
“Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; han quemado todas las sinagogas de Dios en la tierra. No vemos ya nuestras señales... (Salmo 74:9) Sólo los israelitas pueden decir: "nuestras señales".
...Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. (Jn.4:48)
“testificando Dios juntamente con ellos, con señales, prodigios y diversos milagros y repartimientos del espíritu Santo según su voluntad. (He.2:4).
No es casual que esta carta está dirigida primariamente a los Hebreos, que eran quienes estaban familiarizados con las señales concernientes a ellos.
Aún las grandes señales y maravillas que Dios hizo por mano de Pablo y Bernabé entre los gentiles, fueron esencialmente un testimonio a los judíos (Hch.15:12) que incluso llegaron a creer que los gentiles debían circuncidarse y guardar la ley de Moisés.
Entonces, vemos que el contexto general de las señales en la Biblia tiene relación con el pueblo de Israel en todo el curso de su historia, incluyendo las señales proféticas previas a la venida del Señor en gloria para la restauración del Reino Mesiánico. “Porque los judíos piden señales...” (1ª Co.1:22)
Pedro mismo, en su primer discurso (Hch.2) desde el vs.22 se dirige particularmente a los “varones israelitas”, y les dice: “Oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado entre vosotros con las maravillas prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de Él.
Cuando la iglesia fue amenazada por los mandatarios judíos en Hechos 4, los hermanos pidieron que Dios extendiera su mano para que se hicieran sanidades, señales y prodigios. ¿Para qué? Para que les fuera por señal a esos mismos judíos que pretendían impedir la predicación del Evangelio.
En Iconio Pablo y Bernabé “hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos y de griegos.” (Hch.14:1) “Mas los judíos que no creían excitaron y corrompieron los ánimos de los gentiles contra los hermanos. Por tanto se detuvieron allí mucho tiempo, hablando confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la Palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios”. Otra vez señales para los judíos, en este caso opositores incrédulos.
Creo, entonces, que de algún modo las señales mencionadas en las Escrituras siempre encerraron un mensaje substancial para los israelitas, a fin de llevarlos al conocimiento del verdadero Dios.
Ese proceso aún no ha terminado para ellos, pues numerosas señales proféticas aún están pendientes de cumplimiento, hasta que el Señor establezca su Reino milenial.
La iglesia no requiere señales pues siendo morada del Espíritu Santo, tiene la guía necesaria para el discernimiento de los propósitos de Dios ya revelados completamente en las Escrituras."
Vemos, entonces, que los israelitas, desde el principio, tuvieron (y tienen) privilegios excepcionales para que supieran quién es Dios, ellos, literalmente “ fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero” No obstante, habiendo escuchado el Evangelio de la gracia de Dios, se volvieron a sus antiguos rudimentos, rechazando a Cristo y esperando a otro Mesías. Si el Verdadero ya vino y murió en la cruz para salvar a todos lo que en El creen, no se puede volver atrás en el tiempo y esperar que venga de nuevo a morir. En ese caso, ya no hay salvación, pese a que muchos fueron iluminados en el conocimiento de Dios. Conocer no es lo mismo que creer, creer (como los demonios) no es lo mismo que haber recibido a Cristo.
El otro aspecto bíblico de “iluminación” es respecto del creyente o nacido de nuevo espiritualmente, que recibe luz para la comprensión espiritual de las Escrituras, y a través de ellas, del propósito de Dios para con su vida.
(no me extiendo aquí, porque ya lo consideramos antes)
Entonces no confundamos los dos conceptos diferentes de iluminación, que, por lo tanto, no se deben mezclar, como tú lo haces.
"Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo." (2ª Ti 2:7)
Hay algo que quizás no lograste advertir, y es que en las Escrituras hay dos conceptos diferentes de "iluminación".
Uno está referido a los inconversos, es decir, a quienes no han recibido al Señor Jesucristo y por lo tanto no son hijos de Dios. Por ejemplo en Heb. 6 :
"Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento.. (He, 6:4/6)
¿Qué significa, en este caso, que tales personas fueron iluminadas? ¿Acaso se refiere a que llegaron a ser hijos de Dios? No, sin duda alguna, nunca lo fueron.
Los israelitas a quienes va dirigida esta epístola (Hebreos), tuvieron todos lo privilegios que gozó el pueblo de Dios, (Es muy importante recordar que primariamente se refiere a israelitas) y, a propósito, para mayor claridad, voy a intercalar un escrito que ya publiqué en el foro, pero que será útil considerar también ahora:
"Desde el punto de vista general es interesante observar que históricamente las señales siempre guardaron relación con el pueblo de Israel, es decir, que Dios constantemente les confirmó a los israelitas el cumplimiento de Sus propósitos a través de señales.
No necesariamente fueron siempre los israelitas los protagonistas, pero invariablemente fueron testigos de las señales, porque éstas tenían relación con ellos. Como lo sucedido en Egipto: “Para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que Yo soy Jehová.” (Ex.10:2)
¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? (Nm.14:11)
¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer? ¿O ha intentado Dios venir a tomar otra nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra... como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto ante tus ojos”. A ti te fue mostrado para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de Él l (Dt.4: 33-35)
“Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; han quemado todas las sinagogas de Dios en la tierra. No vemos ya nuestras señales... (Salmo 74:9) Sólo los israelitas pueden decir: "nuestras señales".
...Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. (Jn.4:48)
“testificando Dios juntamente con ellos, con señales, prodigios y diversos milagros y repartimientos del espíritu Santo según su voluntad. (He.2:4).
No es casual que esta carta está dirigida primariamente a los Hebreos, que eran quienes estaban familiarizados con las señales concernientes a ellos.
Aún las grandes señales y maravillas que Dios hizo por mano de Pablo y Bernabé entre los gentiles, fueron esencialmente un testimonio a los judíos (Hch.15:12) que incluso llegaron a creer que los gentiles debían circuncidarse y guardar la ley de Moisés.
Entonces, vemos que el contexto general de las señales en la Biblia tiene relación con el pueblo de Israel en todo el curso de su historia, incluyendo las señales proféticas previas a la venida del Señor en gloria para la restauración del Reino Mesiánico. “Porque los judíos piden señales...” (1ª Co.1:22)
Pedro mismo, en su primer discurso (Hch.2) desde el vs.22 se dirige particularmente a los “varones israelitas”, y les dice: “Oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado entre vosotros con las maravillas prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de Él.
Cuando la iglesia fue amenazada por los mandatarios judíos en Hechos 4, los hermanos pidieron que Dios extendiera su mano para que se hicieran sanidades, señales y prodigios. ¿Para qué? Para que les fuera por señal a esos mismos judíos que pretendían impedir la predicación del Evangelio.
En Iconio Pablo y Bernabé “hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos y de griegos.” (Hch.14:1) “Mas los judíos que no creían excitaron y corrompieron los ánimos de los gentiles contra los hermanos. Por tanto se detuvieron allí mucho tiempo, hablando confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la Palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios”. Otra vez señales para los judíos, en este caso opositores incrédulos.
Creo, entonces, que de algún modo las señales mencionadas en las Escrituras siempre encerraron un mensaje substancial para los israelitas, a fin de llevarlos al conocimiento del verdadero Dios.
Ese proceso aún no ha terminado para ellos, pues numerosas señales proféticas aún están pendientes de cumplimiento, hasta que el Señor establezca su Reino milenial.
La iglesia no requiere señales pues siendo morada del Espíritu Santo, tiene la guía necesaria para el discernimiento de los propósitos de Dios ya revelados completamente en las Escrituras."
Vemos, entonces, que los israelitas, desde el principio, tuvieron (y tienen) privilegios excepcionales para que supieran quién es Dios, ellos, literalmente “ fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero” No obstante, habiendo escuchado el Evangelio de la gracia de Dios, se volvieron a sus antiguos rudimentos, rechazando a Cristo y esperando a otro Mesías. Si el Verdadero ya vino y murió en la cruz para salvar a todos lo que en El creen, no se puede volver atrás en el tiempo y esperar que venga de nuevo a morir. En ese caso, ya no hay salvación, pese a que muchos fueron iluminados en el conocimiento de Dios. Conocer no es lo mismo que creer, creer (como los demonios) no es lo mismo que haber recibido a Cristo.
El otro aspecto bíblico de “iluminación” es respecto del creyente o nacido de nuevo espiritualmente, que recibe luz para la comprensión espiritual de las Escrituras, y a través de ellas, del propósito de Dios para con su vida.
(no me extiendo aquí, porque ya lo consideramos antes)
Entonces no confundamos los dos conceptos diferentes de iluminación, que, por lo tanto, no se deben mezclar, como tú lo haces.
"Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo." (2ª Ti 2:7)

