07-10-2015, 03:46 PM
Cierto, Wiily.
La manipulación de la mente, ejercida por falsos predicadores, le ha hecho mucho daño a la causa de Cristo.
Luego los psicólogos sentenciarán que a los "convertidos" se les ha sometido a un lavado de cerebro. ¡Y tienen razón! porque eso hacen los falsos apóstoles y profetas ciegos guías de ciegos.
Pero no es menos necio poner todos los gatos en la misma bolsa. Los incrédulos confunden la "religión" y sus métodos con el verdadero Evangelio."El Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquél que cree" (Ro.1:16) Un verdadero predicador, tal como lo hizo el apóstol Pablo, genuino siervo de Dios, presenta el Evangelio gratuitamente, "por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por Su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús" (Ro.3:23/24)
Por lo contrario, los tramposos justifican cualquier perversión a cambio de "favores" monetarios. Pero no es nada nuevo. pues lo advierte la Escritura:"Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión,a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene." (Tit 1:10/11)
No obstante, hay quienes, siendo sinceros, fueron confundidos con enseñanzas ajenas a la Biblia. Ha aprendido "métodos" de evangelización, derivados de ténicas de marketing, que "aseguran" resultados instantáneos. Por ejemplo, para que un potencial cliente compre un producto, hay que convencerlo de su necesidad de tenerlo, describiéndole todos los beneficios que obtendrá si lo adquiere, y toda la satisfacción que se perderá de no hacerlo.
Seguidamente el cliente firmará la solicitud con sus datos personales ¡y ya es socio del club de compradores! ¿Les suena familiar?
Es por eso que muchas "iglesias" funcionan como divertidos clubes religiosos, con personas que han "decidido" firmar el cupón de un folleto o hacer una "oración de fe" recitada, sugerida por el promotor de turno, lo que les asegura su membresía al club, siempre que cumplan con su cuota de "diezmo" como único requisito.
Luego se los entretiene con "salmistas", "adoradores" y danzas egipcias a fin de amenizar los espectáculos de fe, claro, previo oblar la entrada para cubrir los honorarios de los artistas.
Eso no es evangelización aunque se trate de una gran convocatoria, y difícilmente traerá resultados para la gloria del Señor. Con adecuada publicidad un payaso puede llenar un estadio, pero no es el modo de alcanzar el éxito en la Obra del Señor.
Seguimos con el tema.
Heriberto
La manipulación de la mente, ejercida por falsos predicadores, le ha hecho mucho daño a la causa de Cristo.
Luego los psicólogos sentenciarán que a los "convertidos" se les ha sometido a un lavado de cerebro. ¡Y tienen razón! porque eso hacen los falsos apóstoles y profetas ciegos guías de ciegos.
Pero no es menos necio poner todos los gatos en la misma bolsa. Los incrédulos confunden la "religión" y sus métodos con el verdadero Evangelio."El Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquél que cree" (Ro.1:16) Un verdadero predicador, tal como lo hizo el apóstol Pablo, genuino siervo de Dios, presenta el Evangelio gratuitamente, "por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por Su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús" (Ro.3:23/24)
Por lo contrario, los tramposos justifican cualquier perversión a cambio de "favores" monetarios. Pero no es nada nuevo. pues lo advierte la Escritura:"Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión,a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene." (Tit 1:10/11)
No obstante, hay quienes, siendo sinceros, fueron confundidos con enseñanzas ajenas a la Biblia. Ha aprendido "métodos" de evangelización, derivados de ténicas de marketing, que "aseguran" resultados instantáneos. Por ejemplo, para que un potencial cliente compre un producto, hay que convencerlo de su necesidad de tenerlo, describiéndole todos los beneficios que obtendrá si lo adquiere, y toda la satisfacción que se perderá de no hacerlo.
Seguidamente el cliente firmará la solicitud con sus datos personales ¡y ya es socio del club de compradores! ¿Les suena familiar?
Es por eso que muchas "iglesias" funcionan como divertidos clubes religiosos, con personas que han "decidido" firmar el cupón de un folleto o hacer una "oración de fe" recitada, sugerida por el promotor de turno, lo que les asegura su membresía al club, siempre que cumplan con su cuota de "diezmo" como único requisito.
Luego se los entretiene con "salmistas", "adoradores" y danzas egipcias a fin de amenizar los espectáculos de fe, claro, previo oblar la entrada para cubrir los honorarios de los artistas.
Eso no es evangelización aunque se trate de una gran convocatoria, y difícilmente traerá resultados para la gloria del Señor. Con adecuada publicidad un payaso puede llenar un estadio, pero no es el modo de alcanzar el éxito en la Obra del Señor.
Seguimos con el tema.
Heriberto

