EL JARDÍN DEL SUFRIMIENTO
Mat 26:38 Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
¿Quién plantó este huerto?
¿Acaso no fueron nuestros pecados?
Dios había plantado un Huerto dónde disfrutábamos de la comunión con el Señor.
Pero fuimos expulsados a causa de nuestra rebeldía.
Aquel que hizo expiación por nuestros pecados, lo contemplamos sometido en un jardín de sufrimiento a la Voluntad de Dios.
Una Voluntad a la cual el hombre se había rebelado en aquel jardín de placer donde no nos faltaba nada...todo estaba a nuestro alcance.
Había gozo, había paz, había comunión con el Señor.
La tristeza y la proximidad de la muerte embargan el alma del Señor aquí.
Son palabras que expresan el más completo abatimiento, el asombro, la angustia y el horror de un alma inmortal que discierne y ve venir el peso del pecado de la humanidad sobre sí mismo.
Es un Sufrimiento Espiritual que en vano intenta sondear nuestra mente finita como bien afirma el Himnólogo:
¡Hondo misterio! ¡El Inmortal
hacerse hombre y sucumbir!
En vano intenta sondear
tanto prodigio el querubín.
Mentes excelsas, ¡no inquirid!
y al Dios y Hombre bendecid.
Mentes excelsas, ¡no inquirid!
y al Dios y Hombre bendecid.

