20-05-2015, 10:38 PM
He compartido la reflexión anterior del hermano Paulo Barbosa puntualmente en esta sección, porque es un tema de rigurosa actualidad, cuando en ciertas ocasiones el protagonista de los esfuerzos de evangelización suele ser algún personaje de renombre, a quien se le atribuye el mérito de salvar almas. Leo en mi Biblia que "el Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree" pero ocurre que muchas veces se cree que ese poder lo ejerce el propio evangelista por su carisma o su entretenido estilo personal, sin hablar del artista que con su frívolo show atrae a multitudes ávidas de diversión.
Hermanos, es un asunto serio que debemos examinar a la luz de las Escrituras, y para ello es necesario volver a las Escrituras, pues muchas "iglesias" se han convertido en meros clubes religiosos de entretenimiento mundano por los que pasa la autopista del camino ancho que lleva a la perdición.
Los cristianos genuinos siguen a Cristo, y no necesitan ser "retenidos" por las actividades mundanas que algunos "líderes" proponen, por ejemplo, para que los jóvenes "no se vayan". Y he resaltado "actividades mundanas" para diferenciarlas debidamente de las acciones que contribuyen al crecimiento espiritual de la familia de Dios, en las que puede incluirse aún sano esparcimiento, sin imitar las propuestas pecaminosas de los perdidos.
Espero sus opiniones, dado que ignoro cuál es la realidad en sus propios países o lugares.
Un abrazo,
Heriberto
Hermanos, es un asunto serio que debemos examinar a la luz de las Escrituras, y para ello es necesario volver a las Escrituras, pues muchas "iglesias" se han convertido en meros clubes religiosos de entretenimiento mundano por los que pasa la autopista del camino ancho que lleva a la perdición.
Los cristianos genuinos siguen a Cristo, y no necesitan ser "retenidos" por las actividades mundanas que algunos "líderes" proponen, por ejemplo, para que los jóvenes "no se vayan". Y he resaltado "actividades mundanas" para diferenciarlas debidamente de las acciones que contribuyen al crecimiento espiritual de la familia de Dios, en las que puede incluirse aún sano esparcimiento, sin imitar las propuestas pecaminosas de los perdidos.
Espero sus opiniones, dado que ignoro cuál es la realidad en sus propios países o lugares.
Un abrazo,
Heriberto

