04-05-2015, 11:35 AM
Profecía sobre el lugar de nacimiento del Señor Jesús:
"Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad" (Miq 5:2)
Dios no improvisa. Todo está previsto en sus planes, y nadie, sea creyente o incrédulo, puede quedar fuera de Sus propósito eternos.
Dios prometió un Salvador, pero determinó anticipadamente todos los detalles de su nacimiento, vida, muerte y resurrección, y los reveló en las Sagradas Escrituras, La Biblia. .
Esta profecía del Antiguo Testamento hace referencia al pueblo donde nacería el Señor, y lógicamente que el Señor Jesús, siendo Dios, se hizo perfecto hombre al tomar la naturaleza humana, naciendo de una virgen en Belén, cumpliendo así lo que ya estaba escrito con mucha anticipación.
Pero aquí hay, además, un detalle no menor que nos advierte sobre la eternidad del Señor. No fue un ser creado, no fue un ángel o un arcángel como mentirosamente enseñan algunas sectas, sino el Dios eterno en la persona del Hijo que vino a nacer y dar Su vida derramado su sangre y muriendo en la cruz, para que todos los que creyeran en Él por fe pudieran ser perdonados y justificados gracias a que Él se hizo cargo de la pena del pecado y con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. Santificados en Él, no por intervención humana alguna ni por elección de ningún miserable hijo de Adán.
¡Gracias a Dios por su don inefable!
Heriberto
"Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad" (Miq 5:2)
Dios no improvisa. Todo está previsto en sus planes, y nadie, sea creyente o incrédulo, puede quedar fuera de Sus propósito eternos.
Dios prometió un Salvador, pero determinó anticipadamente todos los detalles de su nacimiento, vida, muerte y resurrección, y los reveló en las Sagradas Escrituras, La Biblia. .
Esta profecía del Antiguo Testamento hace referencia al pueblo donde nacería el Señor, y lógicamente que el Señor Jesús, siendo Dios, se hizo perfecto hombre al tomar la naturaleza humana, naciendo de una virgen en Belén, cumpliendo así lo que ya estaba escrito con mucha anticipación.
Pero aquí hay, además, un detalle no menor que nos advierte sobre la eternidad del Señor. No fue un ser creado, no fue un ángel o un arcángel como mentirosamente enseñan algunas sectas, sino el Dios eterno en la persona del Hijo que vino a nacer y dar Su vida derramado su sangre y muriendo en la cruz, para que todos los que creyeran en Él por fe pudieran ser perdonados y justificados gracias a que Él se hizo cargo de la pena del pecado y con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. Santificados en Él, no por intervención humana alguna ni por elección de ningún miserable hijo de Adán.
¡Gracias a Dios por su don inefable!
Heriberto

