01-05-2015, 04:36 PM
Hola hermanos:
Le pido a Willy que me permita hacer unas reflexiones adicionales sobre este tema cardinal del Cristianismo bíblico.
Hace algún tiempo escuché las declaraciones de cierto frívolo personaje que afirmaba, muy seguro de sí mismo, que Jesús había sido una persona cualquiera que conocía bien las profecías sobre el Mesías, y en base a ello simplemente las cumplió para así engañar a la gente... ¡Qué pretensión descabellada!
Francamente, cuando uno escucha semejantes disparates, reconoce inmediatamente la sabia verdad de las Escrituras: "el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios." (2ª Co 4:4)
Precisamente el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento es una de las credenciales contundentes de que el Señor Jesucristo, no cualquier "Jesús", es el verdadero Mesías, Dios manifestado en carne, que vino a cumplir su misión de rescatarnos de nuestra vana manera de vivir, mediante Su propia sangre derramada en la cruz. " Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley..." (Gál 4:4)
Hubo muchos impostores, cada uno de los cuales afirmaba ser el Mesías judío. Pero el Señor Jesucristo citó las profecías cumplidas para probar su verdadera identidad como el único y auténtico Mesías divino.
En Génesis 3:15 encontramos la primera profecía mesiánica cuando Dios le advierte a la serpiente: "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar."
Sólo un hombre nació de la simiente de una mujer, todos los demás nacieron de la simiente del hombre. La "simiente" de la mujer fue uno solo que vendría al mundo para herir a la serpiente (Satanás) en la cabeza y destruirlo: "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo" (Heb.2:14)
"Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz." (Col 2:15)
En Isaías 7:14 leemos: " Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel." Esto se confirma en Luc 1:26/27 "el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María." El Señor Jesús nació de la virgen María. Fue un nacimiento natural por medio de una concepción sobrenatural: "El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo." (Mat 1:18)
Así, con el cumplimiento de la primera profecía, se cierra la boca de los farsantes, pero quedan cientos de profecías que ningún hijo de Adán podría cumplir.
Si los hermanos quisieran ayudar, podríamos seguir considerando, una a una, las numerosas profecías bíblicas que se cumplen en el Señor Jesucristo.
"Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos." (Heb 13:8)
Queda abierto el tema para seguir agregando vuestros aportes.
Saludos,
Heriberto
Le pido a Willy que me permita hacer unas reflexiones adicionales sobre este tema cardinal del Cristianismo bíblico.
Hace algún tiempo escuché las declaraciones de cierto frívolo personaje que afirmaba, muy seguro de sí mismo, que Jesús había sido una persona cualquiera que conocía bien las profecías sobre el Mesías, y en base a ello simplemente las cumplió para así engañar a la gente... ¡Qué pretensión descabellada!
Francamente, cuando uno escucha semejantes disparates, reconoce inmediatamente la sabia verdad de las Escrituras: "el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios." (2ª Co 4:4)
Precisamente el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento es una de las credenciales contundentes de que el Señor Jesucristo, no cualquier "Jesús", es el verdadero Mesías, Dios manifestado en carne, que vino a cumplir su misión de rescatarnos de nuestra vana manera de vivir, mediante Su propia sangre derramada en la cruz. " Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley..." (Gál 4:4)
Hubo muchos impostores, cada uno de los cuales afirmaba ser el Mesías judío. Pero el Señor Jesucristo citó las profecías cumplidas para probar su verdadera identidad como el único y auténtico Mesías divino.
En Génesis 3:15 encontramos la primera profecía mesiánica cuando Dios le advierte a la serpiente: "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar."
Sólo un hombre nació de la simiente de una mujer, todos los demás nacieron de la simiente del hombre. La "simiente" de la mujer fue uno solo que vendría al mundo para herir a la serpiente (Satanás) en la cabeza y destruirlo: "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo" (Heb.2:14)
"Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz." (Col 2:15)
En Isaías 7:14 leemos: " Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel." Esto se confirma en Luc 1:26/27 "el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María." El Señor Jesús nació de la virgen María. Fue un nacimiento natural por medio de una concepción sobrenatural: "El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo." (Mat 1:18)
Así, con el cumplimiento de la primera profecía, se cierra la boca de los farsantes, pero quedan cientos de profecías que ningún hijo de Adán podría cumplir.
Si los hermanos quisieran ayudar, podríamos seguir considerando, una a una, las numerosas profecías bíblicas que se cumplen en el Señor Jesucristo.
"Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos." (Heb 13:8)
Queda abierto el tema para seguir agregando vuestros aportes.
Saludos,
Heriberto

