24-04-2015, 12:50 PM
Bien, hermanos, mientras esperamos otros aportes, compartiré alguna de mis inquietudes en relación con el tema.
Creo que es importante considerar que al anunciar el Evangelio debemos hacerlo conforme con las Escrituras, según 1ª Pe 4:11 “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”
No es un tema menor. Podemos comprobar que en este tiempo de diferentes “evangelios”, muchas veces se suele poner en la boca de Dios lo que Dios en realidad nunca dijo. Después del “Dios te dice:” sigue un rosario de declaraciones demasiado alejadas de lo revelado en las Escrituras como Palabra de Dios. Esto es más grave de lo que pensamos. Hay “evangelistas” enredados con la masonería, psicología, prácticas orientales (ocultistas o no) y vaya uno a saber con cuántas filosofías más. Los conceptos del “marketing” y “desarrollo personal” han invadido los púlpitos, y, francamente, tenemos serias dudas de que los que emplean esos “recursos” siquiera puedan ser hijos de Dios, pues van por ahí anunciando sus propias virtudes y torciendo, o directamente ignorando, las Escrituras.
El hermano Todd Friel comparte lo siguiente:
"¿Por qué (en la iglesia) hay tantos falsos convertidos? Porque ellos han respondido a un evangelio incompleto o a uno falso.
A muchos se les ha dicho que tienen un vacío en su corazón que sólo Jesús puede llenar, y que si tan sólo le pidieran a Jesús que entre en su corazón, Él los hará sentir llenos y completos. Este es un concepto del evangelismo moderno que recurre a las “necesidades personales”. Determina cuál es la necesidad personal de una persona, y entonces, presenta a Jesús como la respuesta a dicha necesidad. ¿Estás divorciado? Jesús te hará sentir completo. ¿Tus padres no te amaron lo suficiente? Dios quiere amarte y será tu Padre. ¿No te satisface tu dinero? Jesús sí lo hará.
Ahora, ¿hará Dios todas esas cosas? Por supuesto. Sin embargo, y esto es crucial, si una persona acepta a Jesús en su corazón sólo para sentirse completa, es un motivo equivocado y es poco probable que esa persona sea realmente salva. El vacío en el corazón de todos no es la tristeza ni la falta de realización, es la falta de justicia.
Esto es muy importante. Jesús no vino a esta tierra para entregar su vida de una manera cruel sólo para que nosotros pudiéramos estar felices. Él vino para hacernos justos.Y todos tiene que venir a Él por la misma razón—para ser hechos justos (para la justificación). Si le pedimos a Él que entre en nuestro corazón para hacernos felices, Él no entrará y nosotros no recibiremos la mera cosa que buscamos. En vez de esto, si venimos a Él humildemente (¿recuerdas nuestro principio?) buscando misericordia, Él entonces nos la dará… y además llenará ese vacío en nuestros corazones. Pero lo primero es lo primero: Nuestra motivación para pedirle que nos salve debería ser la misericordia y no la felicidad.
¿Nos da Jesús amor, gozo, paz, paciencia, bondad, templanza, fe y dominio propio? Sí, pero sólo después de que nos hemos arrepentido y hemos puesto nuestra fe en Él. Dios nos da estos asombrosos regalos como frutos (los resultados) de la salvación, pero no podemos y no debemos usar dichos regalos como una atracción para la salvación. Considera esto, si alguien pasa tiempo contigo sólo para obtener lo que tienes que ofrecerle (dinero, regalos, comida, servicio de lavandería), te sentirás usado, y con razón. Tú quieres que alguien pase tiempo contigo por lo que tú eres, no por lo que podrías darle. Así es con Dios. Si le seguimos sólo porque queremos Sus regalos, no es una fe aceptable. Esto es usar a Dios como nuestro plan de autorrealización.”
Creo que es un buen enfoque para iniciar el tema que nos ocupa. Espero vuestras opiniones.
Creo que es importante considerar que al anunciar el Evangelio debemos hacerlo conforme con las Escrituras, según 1ª Pe 4:11 “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”
No es un tema menor. Podemos comprobar que en este tiempo de diferentes “evangelios”, muchas veces se suele poner en la boca de Dios lo que Dios en realidad nunca dijo. Después del “Dios te dice:” sigue un rosario de declaraciones demasiado alejadas de lo revelado en las Escrituras como Palabra de Dios. Esto es más grave de lo que pensamos. Hay “evangelistas” enredados con la masonería, psicología, prácticas orientales (ocultistas o no) y vaya uno a saber con cuántas filosofías más. Los conceptos del “marketing” y “desarrollo personal” han invadido los púlpitos, y, francamente, tenemos serias dudas de que los que emplean esos “recursos” siquiera puedan ser hijos de Dios, pues van por ahí anunciando sus propias virtudes y torciendo, o directamente ignorando, las Escrituras.
El hermano Todd Friel comparte lo siguiente:
"¿Por qué (en la iglesia) hay tantos falsos convertidos? Porque ellos han respondido a un evangelio incompleto o a uno falso.
A muchos se les ha dicho que tienen un vacío en su corazón que sólo Jesús puede llenar, y que si tan sólo le pidieran a Jesús que entre en su corazón, Él los hará sentir llenos y completos. Este es un concepto del evangelismo moderno que recurre a las “necesidades personales”. Determina cuál es la necesidad personal de una persona, y entonces, presenta a Jesús como la respuesta a dicha necesidad. ¿Estás divorciado? Jesús te hará sentir completo. ¿Tus padres no te amaron lo suficiente? Dios quiere amarte y será tu Padre. ¿No te satisface tu dinero? Jesús sí lo hará.
Ahora, ¿hará Dios todas esas cosas? Por supuesto. Sin embargo, y esto es crucial, si una persona acepta a Jesús en su corazón sólo para sentirse completa, es un motivo equivocado y es poco probable que esa persona sea realmente salva. El vacío en el corazón de todos no es la tristeza ni la falta de realización, es la falta de justicia.
Esto es muy importante. Jesús no vino a esta tierra para entregar su vida de una manera cruel sólo para que nosotros pudiéramos estar felices. Él vino para hacernos justos.Y todos tiene que venir a Él por la misma razón—para ser hechos justos (para la justificación). Si le pedimos a Él que entre en nuestro corazón para hacernos felices, Él no entrará y nosotros no recibiremos la mera cosa que buscamos. En vez de esto, si venimos a Él humildemente (¿recuerdas nuestro principio?) buscando misericordia, Él entonces nos la dará… y además llenará ese vacío en nuestros corazones. Pero lo primero es lo primero: Nuestra motivación para pedirle que nos salve debería ser la misericordia y no la felicidad.
¿Nos da Jesús amor, gozo, paz, paciencia, bondad, templanza, fe y dominio propio? Sí, pero sólo después de que nos hemos arrepentido y hemos puesto nuestra fe en Él. Dios nos da estos asombrosos regalos como frutos (los resultados) de la salvación, pero no podemos y no debemos usar dichos regalos como una atracción para la salvación. Considera esto, si alguien pasa tiempo contigo sólo para obtener lo que tienes que ofrecerle (dinero, regalos, comida, servicio de lavandería), te sentirás usado, y con razón. Tú quieres que alguien pase tiempo contigo por lo que tú eres, no por lo que podrías darle. Así es con Dios. Si le seguimos sólo porque queremos Sus regalos, no es una fe aceptable. Esto es usar a Dios como nuestro plan de autorrealización.”
Creo que es un buen enfoque para iniciar el tema que nos ocupa. Espero vuestras opiniones.

