14-01-2015, 05:57 PM
Hola Willy:
Es cierto lo que manifiestas, porque toda enseñanza debe fundamentarse en las Escrituras. Pero hay una frase que escribió Josué, respecto del Espíritu Santo, que también sería bueno revisar a la luz de las Escrituras: "...solo crees que EL es real y que puedes tratar con EL igual como tratas con cualquier persona". Sé que Josué desde su sencillez quizás no reparó debidamente en lo que afirmó, pero veamos si tiene base bíblica:
En primer lugar, no se puede tratar con Dios como se trata con “cualquier persona” “A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis, para que seamos semejantes?” (Isa. 46:5)
“No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra… (Ecl 5:2)
Entonces, Dios no es nuestro igual, y no lo podemos considerar como el muchacho de la esquina…
Ahora, tampoco podemos comunicarnos con Dios por derecho propio. Y cito dos razones: Por un lado no tenemos méritos personales para hacerlo, y por otro, hay un orden bíblico para establecer una comunicación segura.
Y me refiero a comunicación segura, porque si no se respetan las instrucciones divinas al respecto, se corre el riesgo de que la “conexión” pretendida pueda llegar a ser interferida por cualquier espíritu maligno.
Intento explicarlo: Por ejemplo, la formulita “Buenos días, Espíritu Santo” que propone Benny Hinn, así como cualquier otro método ajeno a las Escrituras (Josué no se animó a comentar el suyo) conlleva el riesgo de que quien lo practica se enrede, aún sin saberlo, en doctrinas de demonios.
¿Cuál es el método seguro de Dios para comunicarnos con Él? Obviamente que Su Palabra escrita es el primer medio de comunicación. Resulta increíble que alguien pretenda hablar con el Espíritu Santo pero no tenga idea de cuál es la línea. ¿Cómo lo aprende? Claro, por la Biblia, Y las Escrituras nos enseñan que nuestras oraciones deben dirigirse al Padre.
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi Nombre, Él os lo dé.” (Juan 15:16)
“En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi Nombre, os lo dará.
Hasta ahora nada habéis pedido en mi Nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.” (Juan 16:23/24)
“Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.” (Efe 2:13)
“porque por medio de Él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.” (Efe 2:18)
Entonces, el orden es el siguiente: La oración debe ser dirigida al Padre (no al Espíritu Santo) y hecha en el Nombre del Señor (no invocando nuestros méritos ni derechos propios) y finalmente por el Espíritu Santo tenemos entrada al Padre.
Hablamos con el Padre, en el Nombre del Señor Jesucristo, no con sino por el Espíritu Santo. Esa línea es segura, nadie la puede interferir, pero, si se omiten esas instancias… ¿no podría responder.alguien más?
Conocí a un joven presumiblemente cristiano, con una linda familia, que quería "hablar" con el Espíritu Santo y se esforzaba por escuchar su voz audible. Al principio lo intentó con música pretendidamente “cristiana” del menú de especialidades “para adorar”, “para meditar”, “para orar” y algún otro ritmo más movido, pero, lamentablemente, luego supe que había llegado a enredarse con las drogas y se alejó de su familia. Su experiencia ilustra lo que puede ocurrir cuando alguien, en lugar de escudriñar las Escrituras, se somete doctrinas engañosas de demonios.
Que el Espíritu Santo nos hable al corazón por las Sagradas Escrituras y nos guíe a toda la Verdad, dándonos dirección, es otra cosa. Pero cuidado con las corrientes neocarismáticas y sus prácticas ocultistas para "hablar" con demonios, y pretender que sus mensajes provienen de Dios.
Con esto no pretendo acusar a Josué. Sólo quise considerar el tema en general, y espero que nos cuente qué significa para él lo de "hablar con el Espíritu Santo"
Un abrazo,
Heriberto
Es cierto lo que manifiestas, porque toda enseñanza debe fundamentarse en las Escrituras. Pero hay una frase que escribió Josué, respecto del Espíritu Santo, que también sería bueno revisar a la luz de las Escrituras: "...solo crees que EL es real y que puedes tratar con EL igual como tratas con cualquier persona". Sé que Josué desde su sencillez quizás no reparó debidamente en lo que afirmó, pero veamos si tiene base bíblica:
En primer lugar, no se puede tratar con Dios como se trata con “cualquier persona” “A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis, para que seamos semejantes?” (Isa. 46:5)
“No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra… (Ecl 5:2)
Entonces, Dios no es nuestro igual, y no lo podemos considerar como el muchacho de la esquina…
Ahora, tampoco podemos comunicarnos con Dios por derecho propio. Y cito dos razones: Por un lado no tenemos méritos personales para hacerlo, y por otro, hay un orden bíblico para establecer una comunicación segura.
Y me refiero a comunicación segura, porque si no se respetan las instrucciones divinas al respecto, se corre el riesgo de que la “conexión” pretendida pueda llegar a ser interferida por cualquier espíritu maligno.
Intento explicarlo: Por ejemplo, la formulita “Buenos días, Espíritu Santo” que propone Benny Hinn, así como cualquier otro método ajeno a las Escrituras (Josué no se animó a comentar el suyo) conlleva el riesgo de que quien lo practica se enrede, aún sin saberlo, en doctrinas de demonios.
¿Cuál es el método seguro de Dios para comunicarnos con Él? Obviamente que Su Palabra escrita es el primer medio de comunicación. Resulta increíble que alguien pretenda hablar con el Espíritu Santo pero no tenga idea de cuál es la línea. ¿Cómo lo aprende? Claro, por la Biblia, Y las Escrituras nos enseñan que nuestras oraciones deben dirigirse al Padre.
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi Nombre, Él os lo dé.” (Juan 15:16)
“En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi Nombre, os lo dará.
Hasta ahora nada habéis pedido en mi Nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.” (Juan 16:23/24)
“Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.” (Efe 2:13)
“porque por medio de Él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.” (Efe 2:18)
Entonces, el orden es el siguiente: La oración debe ser dirigida al Padre (no al Espíritu Santo) y hecha en el Nombre del Señor (no invocando nuestros méritos ni derechos propios) y finalmente por el Espíritu Santo tenemos entrada al Padre.
Hablamos con el Padre, en el Nombre del Señor Jesucristo, no con sino por el Espíritu Santo. Esa línea es segura, nadie la puede interferir, pero, si se omiten esas instancias… ¿no podría responder.alguien más?
Conocí a un joven presumiblemente cristiano, con una linda familia, que quería "hablar" con el Espíritu Santo y se esforzaba por escuchar su voz audible. Al principio lo intentó con música pretendidamente “cristiana” del menú de especialidades “para adorar”, “para meditar”, “para orar” y algún otro ritmo más movido, pero, lamentablemente, luego supe que había llegado a enredarse con las drogas y se alejó de su familia. Su experiencia ilustra lo que puede ocurrir cuando alguien, en lugar de escudriñar las Escrituras, se somete doctrinas engañosas de demonios.
Que el Espíritu Santo nos hable al corazón por las Sagradas Escrituras y nos guíe a toda la Verdad, dándonos dirección, es otra cosa. Pero cuidado con las corrientes neocarismáticas y sus prácticas ocultistas para "hablar" con demonios, y pretender que sus mensajes provienen de Dios.
Con esto no pretendo acusar a Josué. Sólo quise considerar el tema en general, y espero que nos cuente qué significa para él lo de "hablar con el Espíritu Santo"
Un abrazo,
Heriberto

