17-08-2014, 04:35 PM
Hola Carmen: Consideremos que cuando recibimos a Cristo, todos nuestros pecados fueron perdonados, y que ninguna condenación hay para los que estamos en Cristo Jesús. (Romanos 8)
Dios no juzgará de nuevo lo que ya juzgó definitivamente por la muerte del Señor Jesús en la cruz.
El Tribunal de Cristo no es para juzgar personas que han pecado sino las obras de los creyentes, que pueden ser buenas o malas según sus resultados, sin ser necesariamente pecaminosas.
A ver si puedo darte un ejemplo práctico: Una vez estábamos trabajando en la obra de construcción de un local de reuniones. Alguien con muy buena voluntad se ofreció a levantar (construir) una pared de ladrillos, a lo cual el responsable de la obra accedió. Cuando fue avanzando el trabajo nos dimos cuenta de que el "albañil" no había usado plomada ni nivel, y había trabajado sólo "a ojo", por lo que la pared quedó muy torcida (fuera de plomo). En consecuencia, el trabajo quedó mal hecho y hubo que corregirlo, malgastando materiales. No se trataba de juzgar a la persona, que era alguien con buenas intenciones y de buen testimonio. Pero el punto es que se creía albañil y no entendía nada del oficio. Por ende el trabajo salió mal. Su obra fue mala, y obviamente fue reprobada por el responsable de la construcción. ¿Vas entendiendo? Aquel hombre fue descalificado como albañil porque su obra resultó mala, y no resultó positiva en el balance final.
Esto no significa que él fuera condenado, porque, insisto, se trataba de una buena persona que quiso ayudar con buenas intenciones, pero fracasó al hacerlo.
Lo mismo puede pasar con los creyentes. Hacemos buenas obras, que serán premiadas en el tribunal de Cristo, pero también muchas veces hacemos las cosas mal aunque nos cuestan mucho trabajo, que no aportan nada a la edificación de la Iglesia. Fíjate lo que está escrito: "...la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.
Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. (1ª Co 3:13/15)
(énfasis mío)
Si no te queda claro vuelve a preguntar con toda libertad, para despejar cualquier duda.
Un saludo fraternal,
Heriberto
Dios no juzgará de nuevo lo que ya juzgó definitivamente por la muerte del Señor Jesús en la cruz.
El Tribunal de Cristo no es para juzgar personas que han pecado sino las obras de los creyentes, que pueden ser buenas o malas según sus resultados, sin ser necesariamente pecaminosas.
A ver si puedo darte un ejemplo práctico: Una vez estábamos trabajando en la obra de construcción de un local de reuniones. Alguien con muy buena voluntad se ofreció a levantar (construir) una pared de ladrillos, a lo cual el responsable de la obra accedió. Cuando fue avanzando el trabajo nos dimos cuenta de que el "albañil" no había usado plomada ni nivel, y había trabajado sólo "a ojo", por lo que la pared quedó muy torcida (fuera de plomo). En consecuencia, el trabajo quedó mal hecho y hubo que corregirlo, malgastando materiales. No se trataba de juzgar a la persona, que era alguien con buenas intenciones y de buen testimonio. Pero el punto es que se creía albañil y no entendía nada del oficio. Por ende el trabajo salió mal. Su obra fue mala, y obviamente fue reprobada por el responsable de la construcción. ¿Vas entendiendo? Aquel hombre fue descalificado como albañil porque su obra resultó mala, y no resultó positiva en el balance final.
Esto no significa que él fuera condenado, porque, insisto, se trataba de una buena persona que quiso ayudar con buenas intenciones, pero fracasó al hacerlo.
Lo mismo puede pasar con los creyentes. Hacemos buenas obras, que serán premiadas en el tribunal de Cristo, pero también muchas veces hacemos las cosas mal aunque nos cuestan mucho trabajo, que no aportan nada a la edificación de la Iglesia. Fíjate lo que está escrito: "...la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.
Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. (1ª Co 3:13/15)
(énfasis mío)
Si no te queda claro vuelve a preguntar con toda libertad, para despejar cualquier duda.
Un saludo fraternal,
Heriberto

