eduardo chang escribió:Caminito escribió:Isaías 53:10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
Dice. "cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado"
Jua 17:21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.
Jua 17:22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.
Precisamente Dios padre es Dios y el hijo Jesucristo es Dios no se puede separar del Padre.
Dios les bendiga!
Bueno. Entonces explícame este texto:
Mateo 27:46 Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Cuando uno ve el sacrificio del Señor, es normal y común que lo contemplemos desde el punto de vista material y físico y ciertamente debió ser tortuoso de manera imaginables que jamás comprenderemos; pero el aspecto espiritual es mucho más significativo en su sufrimiento y me atrevo a decir, que mil veces más intenso.
Jesucristo sufrió el abandono completo y la separación de su Padre y su grito de dolor por ello muestra la profundidad de lo que sintió.
Sólo para comparar, mira lo que dice la escritura aquí:
Isaías 53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
El Señor, varonilmente, no abrió su boca para quejarse cuando lo escarnecían, no se quejó. Solamente cuando la presencia de su Padre fue separada de su alma.
¿Por qué lo dejó solo?
Habauc 1:12 ¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar.
13 Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él,
El Señor Jesucristo estaba cargando el pecado de todos nosotros en su cuerpo...
1 Pedro 2:24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
Y siendo él mismo Dios, su dolor y desesperación fue mayúsculo, pero no grito por ello, no se quejó por ello. Su dolor y desesperación fue la separación de la presencia de su Padre mismo
a quién en diferentes ocasiones llama "Dios", porque lo es también de Él.
En el Huerto de Getsemaní, su angustia no fue tanto por el padecimiento de la cruz, sino por tener que cargar el pecado del mundo y el abandono de su Padre en la expiación por medio de su muerte.

