01-02-2014, 03:26 PM
Queridos hermanos:
El problema con las sectas originadas en la masonería (ruselistas-T.J,- adventistas y mormones, además de otras ya dominadas por esa ideología ocultista, como el catolicismo jesuita) es que procuran infiltrarse en los círculos cristianos, sin que muchos creyentes adviertan las verdaderas intenciones de esos lobos rapaces que se alimentan de rebaños ajenos.
Claro que no perdemos de vista que son almas necesitadas, y por lo tanto debemos comunicarles el Evangelio, pero... como algunos se "parecen" tanto a los cristianos, hay quienes suponen que son "hermanos" y ya no disciernen la diferencia.
Y fíjense que cuando "inocentemente" aparece alguien, que por su doctrina sectaria logramos identificar, lo que intenta hacer es ocultar su verdadera filiación, y “se victimiza” precisamente para parecer una inocente y maltratada ovejita, cuando ya sabemos que es un lobo disfrazado. Y consideren aquí que no se le debe dar igual trato a un lobo salvaje que a una ovejita perdida, y es muy peligroso confundirlos.
De modo que necesitamos mucha sabiduría para establecer la diferencia y tratar a cada uno como se merece. Es cierto que "Lo cortés no quita lo valiente", pero otra cosa es dejar que un verdadero lobo se instale en nuestra casa, y pretenda ser tratarlo como "hermano".
Que el Señor nos ayude a mantener el necesario equilibrio en cada caso.
Un abrazo,
Heriberto
El problema con las sectas originadas en la masonería (ruselistas-T.J,- adventistas y mormones, además de otras ya dominadas por esa ideología ocultista, como el catolicismo jesuita) es que procuran infiltrarse en los círculos cristianos, sin que muchos creyentes adviertan las verdaderas intenciones de esos lobos rapaces que se alimentan de rebaños ajenos.
Claro que no perdemos de vista que son almas necesitadas, y por lo tanto debemos comunicarles el Evangelio, pero... como algunos se "parecen" tanto a los cristianos, hay quienes suponen que son "hermanos" y ya no disciernen la diferencia.
Y fíjense que cuando "inocentemente" aparece alguien, que por su doctrina sectaria logramos identificar, lo que intenta hacer es ocultar su verdadera filiación, y “se victimiza” precisamente para parecer una inocente y maltratada ovejita, cuando ya sabemos que es un lobo disfrazado. Y consideren aquí que no se le debe dar igual trato a un lobo salvaje que a una ovejita perdida, y es muy peligroso confundirlos.
De modo que necesitamos mucha sabiduría para establecer la diferencia y tratar a cada uno como se merece. Es cierto que "Lo cortés no quita lo valiente", pero otra cosa es dejar que un verdadero lobo se instale en nuestra casa, y pretenda ser tratarlo como "hermano".
Que el Señor nos ayude a mantener el necesario equilibrio en cada caso.
Un abrazo,
Heriberto

