03-11-2009, 07:14 PM
¿De qué se trata el cristianismo? Se trata de que Cristo murió por nuestros pecados y que resucitó para darnos vida eterna. Ese es el mensaje del Evangelio. Si al cristianismo le quitamos nuestra salvación, no nos queda nada (I Corintios 15:14).
¿De qué se trata la evangelización? Se trata de anunciarle al mundo que hay salvación en Cristo. Y esto es lo que se nos manda hacer, anunciar estas buenas nuevas de salvación.
Entonces ¿no es triste y hasta contradictorio que los cristianos no estemos seguros de cómo es esto de la salvación? ¿La salvación se puede perder? ¿La salvación hay que ir ganándosela? Es vergonzoso que los cristianos no podamos presentar al mundo un mensaje de salvación sin tantos puntos en discusión.
Los grandes teólogos y eruditos han fracasado en darnos una respuesta a estas preguntas. En realidad fueron ellos quienes nos impusieron las dudas y la confusión. Y son ellos quienes están profundamente comprometidos con una línea doctrinal que da identidad a su propia iglesia. Difícilmente tengan la voluntad de aceptar que están errados en algo. Así es imposible que lleguen a la verdad, en un contexto donde todos intentan defender a como de lugar sus propias doctrinas.
Si de nuestros “líderes” no podemos esperar la verdad respecto de nuestra salvación, quizás la tengamos que recibir directamente de la Biblia. Por eso propongo un foro con este fin y con un formato que haga prevalecer a la luz sobre las tinieblas.
Las tinieblas prevalecen porque cada uno intenta demostrar que el otro está equivocado. Así se producen esos interminables debates donde cada parte ataca a la otra con versículos y textos, mientras la otra parte responde atacando con su propia munición.
La luz debe prevalecer estableciendo el orden. Dios es dios de orden. Mi propuesta es esta:
Quien tiene una posición y ha encontrado en texto bíblico que la sustente, debe citar a dicho texto, transcribirlo y hacer un breve comentario. Se trata de un texto y de un breve comentario. No se debe admitir un discurso largísimo con interminables citas de textos.
Quien tenga esa misma posición y haya encontrado otro texto bíblico, inicia un nuevo tema con ese texto. Cada tema debe dar seguimiento a un texto en particular.
Quien tenga una posición diferente también abrirá un tema con cada versículo que crea que defiende esa posición.
Quien quiera contestar, contestará a cada tema según sea el texto allí presentado. No se vale refutar a un texto presentando otro texto que diga lo contrario. Ese otro texto que dice lo contrario debe plantearse en un tema específico para ese texto.
Las refutaciones a cada texto se dan presentando una interpretación o exégesis diferente de tal texto. En todo caso, si hay confusión con algún término, se podrán presentar otros textos que den luz respecto del verdadero significado de esa palabra o concepto. O se podrá buscar luz acudiendo al contexto.
Tampoco se pueden citar a teólogos o autores reconocidos. Esto da la falsa impresión de autoridad en el tema. Si se quiere, se pueden transcribir esos conceptos, pero el concepto deberá tener valor en sí mismo y no porque lo haya dicho tal persona.
El formato debería ser en dos páginas principales: “se pierde” y “no se pierde”; aunque probablemente luego surjan otras opciones.
En una página solamente los textos que apoyen a esa postura. Los que apoyan a la otra postura en su propia página.
De esta forma deberíamos ser capaces de llegar a la verdad que necesariamente está en la Biblia y lo debe estar de forma clara.
De todos modos, debido a mi experiencia aún vamos a tener dos actitudes muy perjudiciales. La primera es que quien ve sus argumentos refutados, plantea otro, y otro y otro. Y al ver que todos son refutados vuelve a plantear el primero, el cual ya había sido refutado, y luego el otro y el otro. Así hasta que los plantea por tercera vez y al volver a ser refutados los vuelve a planteara at-infinitus.
La otra actitud que vamos a enfrentar es de aquel que al verse sin más argumentos, y estando su posición totalmente refutada, declara que su posición ha sido defendida con total éxito y que por lo tanto se ha demostrado que él tiene razón.
Salvando esas actitudes perversas, quiera Dios que esta iniciativa tenga eco y que pueda ser de bendición para los hermanos y para la obra.
¿De qué se trata la evangelización? Se trata de anunciarle al mundo que hay salvación en Cristo. Y esto es lo que se nos manda hacer, anunciar estas buenas nuevas de salvación.
Entonces ¿no es triste y hasta contradictorio que los cristianos no estemos seguros de cómo es esto de la salvación? ¿La salvación se puede perder? ¿La salvación hay que ir ganándosela? Es vergonzoso que los cristianos no podamos presentar al mundo un mensaje de salvación sin tantos puntos en discusión.
Los grandes teólogos y eruditos han fracasado en darnos una respuesta a estas preguntas. En realidad fueron ellos quienes nos impusieron las dudas y la confusión. Y son ellos quienes están profundamente comprometidos con una línea doctrinal que da identidad a su propia iglesia. Difícilmente tengan la voluntad de aceptar que están errados en algo. Así es imposible que lleguen a la verdad, en un contexto donde todos intentan defender a como de lugar sus propias doctrinas.
Si de nuestros “líderes” no podemos esperar la verdad respecto de nuestra salvación, quizás la tengamos que recibir directamente de la Biblia. Por eso propongo un foro con este fin y con un formato que haga prevalecer a la luz sobre las tinieblas.
Las tinieblas prevalecen porque cada uno intenta demostrar que el otro está equivocado. Así se producen esos interminables debates donde cada parte ataca a la otra con versículos y textos, mientras la otra parte responde atacando con su propia munición.
La luz debe prevalecer estableciendo el orden. Dios es dios de orden. Mi propuesta es esta:
Quien tiene una posición y ha encontrado en texto bíblico que la sustente, debe citar a dicho texto, transcribirlo y hacer un breve comentario. Se trata de un texto y de un breve comentario. No se debe admitir un discurso largísimo con interminables citas de textos.
Quien tenga esa misma posición y haya encontrado otro texto bíblico, inicia un nuevo tema con ese texto. Cada tema debe dar seguimiento a un texto en particular.
Quien tenga una posición diferente también abrirá un tema con cada versículo que crea que defiende esa posición.
Quien quiera contestar, contestará a cada tema según sea el texto allí presentado. No se vale refutar a un texto presentando otro texto que diga lo contrario. Ese otro texto que dice lo contrario debe plantearse en un tema específico para ese texto.
Las refutaciones a cada texto se dan presentando una interpretación o exégesis diferente de tal texto. En todo caso, si hay confusión con algún término, se podrán presentar otros textos que den luz respecto del verdadero significado de esa palabra o concepto. O se podrá buscar luz acudiendo al contexto.
Tampoco se pueden citar a teólogos o autores reconocidos. Esto da la falsa impresión de autoridad en el tema. Si se quiere, se pueden transcribir esos conceptos, pero el concepto deberá tener valor en sí mismo y no porque lo haya dicho tal persona.
El formato debería ser en dos páginas principales: “se pierde” y “no se pierde”; aunque probablemente luego surjan otras opciones.
En una página solamente los textos que apoyen a esa postura. Los que apoyan a la otra postura en su propia página.
De esta forma deberíamos ser capaces de llegar a la verdad que necesariamente está en la Biblia y lo debe estar de forma clara.
De todos modos, debido a mi experiencia aún vamos a tener dos actitudes muy perjudiciales. La primera es que quien ve sus argumentos refutados, plantea otro, y otro y otro. Y al ver que todos son refutados vuelve a plantear el primero, el cual ya había sido refutado, y luego el otro y el otro. Así hasta que los plantea por tercera vez y al volver a ser refutados los vuelve a planteara at-infinitus.
La otra actitud que vamos a enfrentar es de aquel que al verse sin más argumentos, y estando su posición totalmente refutada, declara que su posición ha sido defendida con total éxito y que por lo tanto se ha demostrado que él tiene razón.
Salvando esas actitudes perversas, quiera Dios que esta iniciativa tenga eco y que pueda ser de bendición para los hermanos y para la obra.
