30-03-2026, 10:00 PM
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No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida. A ti clamé, oh Jehová. Dije: Tú eres mi esperanza y mi porción en la tierra...
Salmo 142: 4-5
El peso de la soledad
La soledad se puede sentir como una carga muy pesada. Aunque no siempre implica dificultades económicas, puede afectar profundamente el estado emocional y espiritual. Dios declaró: «No es bueno que el hombre esté solo» (Génesis 2: 18). Si bien esta idea se relaciona con el matrimonio, el principio es más general: Dios desea que las personas se relacionen entre sí. Algunas de las expresiones más angustiosas de la Biblia fueron pronunciadas por personas que se sentían solas, abandonadas por todos: David por ejemplo, en la cueva de Adulam (1 Samuel 22; Salmo 142: 6).
Debemos ser sensibles a la soledad que pueda sufrir un hermano o una hermana. Recordemos todos los pasajes del Nuevo Testamento donde se menciona la expresión "los unos a los otros" No se trata tanto de hacerlos participar de eventos sociales como de ofrecerles cuidados personales, lo que llega a los rincones más tristes de un corazón solitario.
Si nos sentimos solos la Biblia nos da una solución: ¡hagamos algo por los demás! La desesperación de Elías aumentó cuando se encontraba solo, pero Dios lo sostuvo enviándolo a ungir a Eliseo ( 1 Reyes 19). Recordemos que el Señor Jesús también sintió y conoció la soledad. Él comprende lo que es estar solo.
Todos me desampararon, no les sea tomado en cuenta...Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas. (2 Timoteo 4: 16-17).
_Adaptación LSP _

