05-06-2008, 04:11 PM
PREGUNTA
… hace poco hubo un congreso de Avivamiento, que organizó la congregación donde estoy, bueno, la verdad es que me pesa no poder sentir al Espíritu Santo, no logro sentir al Señor, ni aun cuando hago oración, no sé qué me haga falta, estoy desesperada por sentir u oír al “Señor, ayúdenme por favor.
RESPUESTA
Estimada Hermana:
Quisiera ayudarte en tu inquietud, pero en realidad mi aporte sólo será útil en la medida en que estemos dispuestos a someter cada pensamiento u opinión a la luz de las Escrituras. Esto es muy importante para afirmarnos en la vida cristiana.
En primer lugar, el cristiano debe aprender a no pensar más de lo que está escrito (1ª Co.4:6) es decir, que su experiencia se limita a lo que está escrito en la Palabra de Dios, desechando toda enseñanza que no se fundamente en ella.
Ahora, en función de eso, permíteme preguntarte, sin la menor intención de molestarte: ¿Quién te dijo que tienes que “sentir” al Espíritu Santo o al Señor? Mira, nuestra fe cristiana no depende de lo que sentimos sino de lo que creemos. Si creíste al Evangelio, habiéndote arrepentido de tus pecados y recibido al Señor como tu Salvador, las Escrituras te aseguran: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” Cuando yo nací, mis padres me inscribieron en el Registro Civil, donde quedó registrado mi nacimiento y mi condición de hijo de ellos. ¿Qué fue lo importante? ¿Lo que quedó escrito, o lo que yo sentí?... Bueno, en la vida espiritual ocurre lo mismo. Lo trascendente es que eres hija de Dios, no lo que sientes. Cuando oras, debes creer que Dios te escucha. La respuesta del Señor no dependerá de los que sientas sino de lo que creas. Ahora bien, para escuchar al Señor debes abrir las Escrituras. El Señor dijo: “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí” (Jn.5:39) Esto es bien práctico, y demanda un poquito de esfuerzo. Algunos esperan una revelación extática o mística, porque no se esfuerzan por examinar lo que Dios ya nos dejó por escrito. Entonces, para escuchar la voz de Dios, lee la Biblia, y deja que el Espíritu Santo te guíe a toda la verdad revelada en las Escrituras. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios (varón o mujer) sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2ª Ti.3:16-17)
No hay fórmulas “mágicas” para llegar instantáneamente a grandes alturas espirituales. La fórmula es crecer cada día en el conocimiento del Señor. “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. (2ª P.3:18)
… hace poco hubo un congreso de Avivamiento, que organizó la congregación donde estoy, bueno, la verdad es que me pesa no poder sentir al Espíritu Santo, no logro sentir al Señor, ni aun cuando hago oración, no sé qué me haga falta, estoy desesperada por sentir u oír al “Señor, ayúdenme por favor.
RESPUESTA
Estimada Hermana:
Quisiera ayudarte en tu inquietud, pero en realidad mi aporte sólo será útil en la medida en que estemos dispuestos a someter cada pensamiento u opinión a la luz de las Escrituras. Esto es muy importante para afirmarnos en la vida cristiana.
En primer lugar, el cristiano debe aprender a no pensar más de lo que está escrito (1ª Co.4:6) es decir, que su experiencia se limita a lo que está escrito en la Palabra de Dios, desechando toda enseñanza que no se fundamente en ella.
Ahora, en función de eso, permíteme preguntarte, sin la menor intención de molestarte: ¿Quién te dijo que tienes que “sentir” al Espíritu Santo o al Señor? Mira, nuestra fe cristiana no depende de lo que sentimos sino de lo que creemos. Si creíste al Evangelio, habiéndote arrepentido de tus pecados y recibido al Señor como tu Salvador, las Escrituras te aseguran: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” Cuando yo nací, mis padres me inscribieron en el Registro Civil, donde quedó registrado mi nacimiento y mi condición de hijo de ellos. ¿Qué fue lo importante? ¿Lo que quedó escrito, o lo que yo sentí?... Bueno, en la vida espiritual ocurre lo mismo. Lo trascendente es que eres hija de Dios, no lo que sientes. Cuando oras, debes creer que Dios te escucha. La respuesta del Señor no dependerá de los que sientas sino de lo que creas. Ahora bien, para escuchar al Señor debes abrir las Escrituras. El Señor dijo: “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí” (Jn.5:39) Esto es bien práctico, y demanda un poquito de esfuerzo. Algunos esperan una revelación extática o mística, porque no se esfuerzan por examinar lo que Dios ya nos dejó por escrito. Entonces, para escuchar la voz de Dios, lee la Biblia, y deja que el Espíritu Santo te guíe a toda la verdad revelada en las Escrituras. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios (varón o mujer) sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2ª Ti.3:16-17)
No hay fórmulas “mágicas” para llegar instantáneamente a grandes alturas espirituales. La fórmula es crecer cada día en el conocimiento del Señor. “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. (2ª P.3:18)

