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"No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminandoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios". Levítico 19: 31
La superstición consiste en creer que ciertos actos, señales u objetos provocan mágicamente consecuencias buenas o malas. Se manifiesta de muchas formas. _Por ejemplo, algunas personas temen pasar por debajo de una escalera, cruzan los dedos, tocan madera para tener suerte o le dan una importancia irracional al número 13. Otros leen el horóscopo o recurren a la astrología, la magia negra, la adivinación o la brujería. Algunos practican estas cosas sin creer realmente en ellas, «por si acaso», mientras que otros lo hacen con gran convicción._
La Biblia condena claramente estas prácticas, que pueden parecer atractivas por su aspecto sobrenatural, pero que son muy peligrosas porque abren la puerta a la influencia del diablo, quien las usa para alejar a las personas de Dios. Son comparables a la idolatría. El apóstol Pedro nos advierte con gran seriedad: Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar (1 Pedro 5:8).
¿Qué debemos hacer como cristianos? No nos interesemos nunca, ni siquiera por curiosidad, por el ámbito de lo oculto. Eliminemos de nuestro vocabulario esas expresiones supersticiosas que parecen inofensivas, pero cuyo significado es grave. Nuestra fe no depende de rituales humanos, sino del único Dios verdadero que nos ha dado la vida eterna. Nuestra fe descansa sólo en Él.
"Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas, sutilezas, según las tradiciónes de los hombres..."Colosenses 2: 8
_Adaptación LBS _

