17-01-2026, 09:10 PM
...los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. Isaías 57: 20
En general, los incrédulos no pueden estar quietos ni en calma. Evitan el silencio. No quieren pensar en su alma y llenan cada minuto libre con ruido, distracciones y diversiones.
El creyente en cambio, debe buscar conscientemente momentos de silencio, liberándose de todo lo que pueda distraerlo. En la era de las tabletas y los teléfonos inteligentes, las publicidades, notificaciones o ventanas emergentes, así como de innumerables ofertas de actividades de ocio, la exhortación: "Tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto"(Mateo 6:9) adquiere un significado completamente nuevo. En aquel entonces, las distracciones provenían casi exclusivamente de otras personas. Hoy, nos llegan interrupciones, incesantemente, a través de canales digitales.
Nuestro cerebro centra su atención siempre en la señal más clara y fuerte. _¿Cuán fuerte debe ser la voz de Dios para acallar todas las voces que no estoy dispuesto a silenciar?_
La Palabra de Dios habla precisamente a un corazón tranquilo, sereno. Su voz nos puede llegar como un «silbo apacible y delicado» (1 Reyes 19: 11-13). Por eso necesitamos, interior y exteriormente, una actitud y un entorno adecuados para percibir la voz de Dios.
_Adaptacion Bibelstudium 2025_
En general, los incrédulos no pueden estar quietos ni en calma. Evitan el silencio. No quieren pensar en su alma y llenan cada minuto libre con ruido, distracciones y diversiones.
El creyente en cambio, debe buscar conscientemente momentos de silencio, liberándose de todo lo que pueda distraerlo. En la era de las tabletas y los teléfonos inteligentes, las publicidades, notificaciones o ventanas emergentes, así como de innumerables ofertas de actividades de ocio, la exhortación: "Tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto"(Mateo 6:9) adquiere un significado completamente nuevo. En aquel entonces, las distracciones provenían casi exclusivamente de otras personas. Hoy, nos llegan interrupciones, incesantemente, a través de canales digitales.
Nuestro cerebro centra su atención siempre en la señal más clara y fuerte. _¿Cuán fuerte debe ser la voz de Dios para acallar todas las voces que no estoy dispuesto a silenciar?_
La Palabra de Dios habla precisamente a un corazón tranquilo, sereno. Su voz nos puede llegar como un «silbo apacible y delicado» (1 Reyes 19: 11-13). Por eso necesitamos, interior y exteriormente, una actitud y un entorno adecuados para percibir la voz de Dios.
_Adaptacion Bibelstudium 2025_

