08-12-2025, 12:01 AM
Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.
Salmo 122: 1
Es conmovedor leer cómo David, el escritor de este Salmo, se goza de ir a la casa de Dios en Jerusalén. Para los israelitas está ciudad era el lugar donde Dios permitía que morara Su nombre, tal como lo había prometido.
Para nosotros hoy Jerusalén es una imagen del lugar donde se reúnen los creyentes. El templo visible de aquel entonces, encuentra su contraparte hoy en la Casa espiritual, construida con «piedras vivas» (cada hijo de Dios), la «morada de Dios en Espíritu».
Cuando leemos las palabras "ir a la Casa del Señor", no pensamos en un edificio donde se reúnen los creyentes, sino en la casa espiritual donde todos los creyentes tenemos un lugar permanente como sacerdotes, gracias a la sangre de nuestro Señor Jesús. Es un gozo especial cuando nos reunimos para ejercer este sacerdocio y ofrecer sacrificios espirituales.
* ¡Que el Señor nos libre de permitir que este privilegio deje de ser experimentado como tal, por la costumbre!
* En la historia de la cristiandad, hubo momentos en que este privilegio fue interrumpido por diversas causas. _¡Cuántos habrían derramado lágrimas de gozo en aquellos tiempos, si tan sólo hubiesen tenido la oportunidad de congregarse!_
* Cuando el mundo se apodera de nuestros corazones, el deseo de congregarnos se desvanece.
* Cuando el mal acecha en nuestro camino, también se desvanece el deseo de entrar en la presencia de Dios.
¡Examinemos nuestro corazón y nuestros caminos!
_Adaptación DHIN _
Salmo 122: 1
Es conmovedor leer cómo David, el escritor de este Salmo, se goza de ir a la casa de Dios en Jerusalén. Para los israelitas está ciudad era el lugar donde Dios permitía que morara Su nombre, tal como lo había prometido.
Para nosotros hoy Jerusalén es una imagen del lugar donde se reúnen los creyentes. El templo visible de aquel entonces, encuentra su contraparte hoy en la Casa espiritual, construida con «piedras vivas» (cada hijo de Dios), la «morada de Dios en Espíritu».
Cuando leemos las palabras "ir a la Casa del Señor", no pensamos en un edificio donde se reúnen los creyentes, sino en la casa espiritual donde todos los creyentes tenemos un lugar permanente como sacerdotes, gracias a la sangre de nuestro Señor Jesús. Es un gozo especial cuando nos reunimos para ejercer este sacerdocio y ofrecer sacrificios espirituales.
* ¡Que el Señor nos libre de permitir que este privilegio deje de ser experimentado como tal, por la costumbre!
* En la historia de la cristiandad, hubo momentos en que este privilegio fue interrumpido por diversas causas. _¡Cuántos habrían derramado lágrimas de gozo en aquellos tiempos, si tan sólo hubiesen tenido la oportunidad de congregarse!_
* Cuando el mundo se apodera de nuestros corazones, el deseo de congregarnos se desvanece.
* Cuando el mal acecha en nuestro camino, también se desvanece el deseo de entrar en la presencia de Dios.
¡Examinemos nuestro corazón y nuestros caminos!
_Adaptación DHIN _

