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Reflexión del día.
#1
Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.1 Pedro 2: 2

Al convertirnos recibimos nueva vida, pero aún siendo hijos de Dios, corremos el riesgo de pecar, porque el pecado aún reside en nosotros. Por eso, necesitamos la exhortación (v.1) de desechar todo mal.Así como nos quitamos un abrigo sucio al entrar a una habitación limpia, también debemos despojarnos conscientemente de los malos hábitos y comportamientos que nos caracterizaban antes de nuestra conversión.

Pero no basta con que nos alejemos del mal; también debemos buscar lo bueno. El apóstol usa una comparación de la vida diaria: _un bebé llora cuando tiene hambre y sólo se calma cuando recibe leche de su madre. Nunca se lo puede saciar con otros alimentos._ El bebé necesita la leche materna que es la que mejor promueve su crecimiento. De igual manera, _el alma del cristiano renacido anhela la Palabra de Dios,_ sea joven o mayor en su fe.

Todo cristiano sano anhe la Palabra de Dios. Sólo ella _nutre verdaderamente nuestra vida espiritual y nos permite crecer interiormente._
* - Nuestros pensamientos, deseos y metas serán moldeados por la Palabra de Dios. 
* - Las Escrituras nos protegen de las influencias dañinas que impiden nuestro progreso espiritual. 

Por eso leemos de "crecer para salvación". Esto se refiere a la meta celestial que debemos alcanzar estando en una condición espiritual correcta y en crecimiento.

_Adaptacion DHIN 2025_
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