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Reflexión del día.
#1
En la multitud de mis pensamientos dentro de mi, tus consolaciones alegraban mi alma. Salmo 94: 19  

_¿Conocemos esa sensación de estar sobrepasados y confusos?_ Nos cuesta concentrarnos. Nuestra inquietud interior puede impedirnos dormir bien por la noche. Todo tipo de preocupaciones o problemas nos turban mentalmente: dificultades personales, familiares o en la congregación. Las circunstancias de quienes nos rodean también pueden resultar inquietantes. No menos alarmante es el estado de este mundo, que se vuelve cada vez más inseguro e impredecible.

En tales situaciones, nuestra mente fácilmente se ve desbordada al intentar encontrar soluciones. Pero no debemos desesperar. El Dios de David quiere consolarnos —como lo hizo en el versículo de hoy— y devolvernos la paz interior.

El Señor Jesús dijo: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mateo 11: 28). Podemos simplemente contarle todo lo que nos preocupa: nuestra culpa, nuestros fracasos o miedos, la soledad, nuestras inquietudes, problemas y necesidades más profundas. Y si en ese momento no podemos formular una oración coherente, guardemos simplemente silencio ante Él.

Él conoce nuestros pensamientos y puede ordenarlos. _Nos escucha con atención y está dispuesto a perdonar, ayudar, consolar, darnos nuevo valor y confianza, y brindarnos paz y seguridad interior._
El Señor Jesús, el Hijo de Dios se hizo Hombre, nos comprende y se compadece de nosotros en cada situación.

_Adaptacion TGS 2025_
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