06-11-2025, 10:35 PM
Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, ...arraigados y cimentados en amor... Efesios 3: 17
En este versículo, el apóstol ilustra una enseñanza tomando dos imágenes de la vida cotidiana y de la naturaleza:
✓ Qur habite...: es lo primero que nos indica. Cristo debe morar en nuestros corazones por medio de la fe, no como un huésped pasajero, que sólo se queda con nosotros brevemente. Como Cristo desea morar en nuestros corazones para siempre .
Una casa suele amueblarse según el gusto y necesidad de su ocupante. Nosotros también debemos eliminar de nuestro corazón todo lo que no pertenece ni agrada a este Santo habitante. Demos lugar sólo a nuestro Huésped de honor y a lo que es de Su agrado.
✓ Arraigados y cimentados : las fuertes raíces de un árbol tienen una importante función. Absorben agua y nutrientes del suelo. Nosotros también debemos estar arraigados en el amor de Cristo y nutrir nuestro ser interior de Su presencia. Esto se logra ocupándonos de Su Palabra y reflexionando sobre Su Persona, Su gloria y amor.
Las raíces también aseguran que el árbol se mantenga erguido y no se caiga durante una tormenta. Cuando estamos arraigados en el amor de Cristo, este fundamento sólido, nos protege y preserva en las tormentas de la vida. _Cuanto mejor conocemos al Señor Jesús, más fácil nos resulta tomar las decisiones correctas y actuar con rectitud, incluso en situaciones difíciles._
_¡Nuestro divino Huésped es una bendición para nosotros! ¡Cuánto le agrada que correspondamos a Su amor!_
_Adaptación DHIN 2025_
En este versículo, el apóstol ilustra una enseñanza tomando dos imágenes de la vida cotidiana y de la naturaleza:
✓ Qur habite...: es lo primero que nos indica. Cristo debe morar en nuestros corazones por medio de la fe, no como un huésped pasajero, que sólo se queda con nosotros brevemente. Como Cristo desea morar en nuestros corazones para siempre .
Una casa suele amueblarse según el gusto y necesidad de su ocupante. Nosotros también debemos eliminar de nuestro corazón todo lo que no pertenece ni agrada a este Santo habitante. Demos lugar sólo a nuestro Huésped de honor y a lo que es de Su agrado.
✓ Arraigados y cimentados : las fuertes raíces de un árbol tienen una importante función. Absorben agua y nutrientes del suelo. Nosotros también debemos estar arraigados en el amor de Cristo y nutrir nuestro ser interior de Su presencia. Esto se logra ocupándonos de Su Palabra y reflexionando sobre Su Persona, Su gloria y amor.
Las raíces también aseguran que el árbol se mantenga erguido y no se caiga durante una tormenta. Cuando estamos arraigados en el amor de Cristo, este fundamento sólido, nos protege y preserva en las tormentas de la vida. _Cuanto mejor conocemos al Señor Jesús, más fácil nos resulta tomar las decisiones correctas y actuar con rectitud, incluso en situaciones difíciles._
_¡Nuestro divino Huésped es una bendición para nosotros! ¡Cuánto le agrada que correspondamos a Su amor!_
_Adaptación DHIN 2025_

