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Reflexión del día.
#1
...vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo...vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio,  nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó... 1 Pedro 2: 5 y 9

Pasos en la fe: Sacerdocio del creyente
Se nos enseña aquí que todos los creyentes son sacerdotes de Dios, en un doble sentido: sacerdotes santos y sacerdotes reales. Para un judío como el apóstol Pedro, estas eran declaraciones notables. Marcaban un cambio fundamental en los caminos de Dios, pues _en Israel el sacerdocio se limitaba a la familia de Aarón y al pueblo no se le permitía entrar al santuario._

Pero ahora esta distinción ya no existe. Todo aquel que nace de nuevo por la Palabra de Dios, tiene plena libertad para servir a Dios, como sacerdote y entrar por fe al santuario. ¡Este es un glorioso resultado del sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesús! (capítulo 1: 23; Hebreos 10: 19-22).

_¡Qué valioso es que a nosotros se nos permita entrar directamente a la presencia de Dios, sin la mediación de sacerdotes y clérigos!_ El Señor nos ha comprado este privilegio a un alto precio.

Dos cosas se esperan de los sacerdotes de Dios: 
* Como "sacerdotes santos", ofrecemos sacrificios espirituales a Dios mismo, es decir, alabanza y adoración (Salmo 69: 30-31; Hebreos 13: 15). Pablo y Silas cantaron himnos en la prisión de Filipos (Hechos 16: 25).

* Como "sacerdotes reales", somos ante todo testigos de Cristo por nuestra conducta y por tanto una bendición para los que nos rodean. Así fue como Pablo y Silas ganaron al carcelero para Cristo (Hechos 16: 30-34).

_Adaptación DHIN 2025_
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