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Reflexión del día.
#1
"Y su bandera sobre mí fue amor".
Cantares 2: 4

Cada país tiene su bandera. Sin palabras ni inscripciones, identifica por un color a cada país. 
En el ámbito espiritual ocurre lo mismo. El reino de Dios tiene como bandera "el amor". Jesús dijo: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros» (Juan 13: 35).

Si vivo en obediencia al Señor, las personas me reconocerán como cristiano por la práctica del amor. Verán que amo a los demás en la Verdad y que estoy por encima de diferencias sociales y culturales. Sin que yo diga mucho, llegarán a la conclusión de que pertenezco al reino de Dios. ¡Serán testigos de que Su bandera ondea sobre toda mi conducta!_

Por el contrario, la bandera opuesta es la del  egoísmo. En lugar de amar a los demás, me amo a mí mismo. Vivo para mí, me preocupo por mí, todo se centra en mí. Sé ser educado y agradable con los demás, pero en el fondo todo gira en torno a mí y es para mis intereses. Esto conlleva muchas dificultades: _el mundo se convierte en el escenario de un conflicto permanente entre egoístas, sobre el que ondea la bandera del «todo para mí»._

¿Quién no quiere que su vida esté impulsada por el amor? Pero, ¿de dónde saco la fuerza para amar? El amor no surge por sí solo en lo más profundo de mi naturaleza, dominada por el orgullo y el egoísmo. Está en Dios, en Jesucristo. No encuentro el amor cuando me propongo amar, sino cuando descubro cuánto he sido amado.

_Adaptación LBSP 2024_
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