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Reflexión del día.
#1
Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice... 
2 Timoteo 1: 5

Que hermoso testimonio da el Espíritu Santo sobre Timoteo,  su madre y su abuela!  La madre se había casado con un griego, por lo que su matrimonio era ilegal bajo la ley. No sabemos cuándo llegó a la fe en el Señor Jesús. Sin embargo, en Hechos 16: 1 se afirma que Timoteo era hijo de una mujer judía creyente.

Es notable la mención de la fe sincera de Timoteo, su madre y su abuela.
Ciertamente, Timoteo estaba profundamente agradecido por lo que les debía a ambas. Podemos estar convencidos de que la madre anhelaba dar a su amado hijo toda la instrucción que necesitaba sobre la Palabra de Dios, tan valiosa y beneficios.

_¿No nos llega esto al corazón, especialmente al de las madres?_ ¿No deberían las hermanas a quienes Dios ha confiado hijos, dedicar tiempo y esfuerzo para dar a sus queridos pequeños lo mejor y más importante? 
¡Cuéntenles las historias de la Biblia, memoricen versículos familiarizándolos con el Nombre que es sobre todo nombre y oren con ellos regularmente! ¡No descuiden su tarea más santa y elevada! 

Recordemos que la fe "no fingida" demuestra su autenticidad en cada situación, y estemos seguros de que Timoteo vio esto claramente en su madre.

_Adaptación DHIN 1998_
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