30-06-2025, 07:51 PM
Pero Jehová se enojó contra mi a causa de vosotros, por lo cual no me escuchó; y me dijo Jehová: "Basta, no me hables más de este asunto".
Deuteronomio 3: 26
Moisés anhelaba con todas sus fuerzas llevar al pueblo, que había guiado por el desierto durante 40 años, a la Tierra Prometida. Pero Dios se lo negó, y cuando Moisés insistió en sus súplicas, Él tuvo que decirle: "¡No me hablas más de este asunto!"
_Cuando Dios no responde a nuestra petición y finalmente nos damos cuenta de que no nos la concederá, ¿no pensamos que a veces nos trata con dureza?_ Moisés desobedeció y golpeó la roca en el desierto de Zin, en lugar de hablarle (Números 20: 6-11).
_Pero ¿era para tanto? ¿Sólo por eso le negaba Dios el deseo de entrar a la Tierra prometida?_
En el caso de Moisés, la Palabra nos da una respuesta preciosa. Dios tenía un plan mejor para él: en lugar de seguir guiando con esfuerzo al pueblo rebelde, se le permitió contemplar la tierra desde el monte Nebo con una belleza jamás vista por ningún ser humano. El Señor mismo se la mostró, y entonces Moisés se durmió, por así decirlo, en los brazos de Dios, y Dios mismo lo enterró. ¡Ningún otro ser humano ha experimentado esto jamás!
En nuestro caso, a menudo desconocemos la respuesta a nuestras peticiones. Pero de una cosa podemos estar seguros: Dios quiere responder y darnos algo mejor, algo más grande, aunque no lo reconozcamos de inmediato y el "¿Por qué?" nos constriña el corazón. _La guía de Dios es más sabia que nuestros propios pensamientos._
¡Sigamos confiando en Él y en Sus promesas!
_Adaptación DHIN 2025_
Deuteronomio 3: 26
Moisés anhelaba con todas sus fuerzas llevar al pueblo, que había guiado por el desierto durante 40 años, a la Tierra Prometida. Pero Dios se lo negó, y cuando Moisés insistió en sus súplicas, Él tuvo que decirle: "¡No me hablas más de este asunto!"
_Cuando Dios no responde a nuestra petición y finalmente nos damos cuenta de que no nos la concederá, ¿no pensamos que a veces nos trata con dureza?_ Moisés desobedeció y golpeó la roca en el desierto de Zin, en lugar de hablarle (Números 20: 6-11).
_Pero ¿era para tanto? ¿Sólo por eso le negaba Dios el deseo de entrar a la Tierra prometida?_
En el caso de Moisés, la Palabra nos da una respuesta preciosa. Dios tenía un plan mejor para él: en lugar de seguir guiando con esfuerzo al pueblo rebelde, se le permitió contemplar la tierra desde el monte Nebo con una belleza jamás vista por ningún ser humano. El Señor mismo se la mostró, y entonces Moisés se durmió, por así decirlo, en los brazos de Dios, y Dios mismo lo enterró. ¡Ningún otro ser humano ha experimentado esto jamás!
En nuestro caso, a menudo desconocemos la respuesta a nuestras peticiones. Pero de una cosa podemos estar seguros: Dios quiere responder y darnos algo mejor, algo más grande, aunque no lo reconozcamos de inmediato y el "¿Por qué?" nos constriña el corazón. _La guía de Dios es más sabia que nuestros propios pensamientos._
¡Sigamos confiando en Él y en Sus promesas!
_Adaptación DHIN 2025_

