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Reflexión del día.
#1
...Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal...Y fueron sanas las aguas hasta hoy.  Leer 2 Reyes 2: 19-22

Sal en una vasija nueva
Los habitantes de la ciudad de Jericó disfrutaban de una ubicación privilegiada, pero eso no les servía de nada porque el agua estaba contaminada. Los campos no daban fruto y la muerte se cernía sobre la ciudad, todo por culpa del agua contaminada.

_Esto nos enseña una lección importante._ Podemos esforzarnos en alcanzar prosperidad, reconocimiento u otras metas. Y aunque finalmente lo logremos, de nada nos servirá si la amargura y la muerte reinan en nuestras almas. ¡Nececitamos la vasija de sal de Eliseo! _Como conservante, la sal contrarresta la descomposición natural: Marcos 9: 50._

Así como no se puede poner remiendo de paño nuevo en un vestido viejo (Marcos 2: 21), no podemos pedirle al Señor que vierta Su sal en nuestros 'recipientes viejos y sucios'. La sal del Señor debe guardarse en un recipiente nuevo, un nuevo fundamento donde Su perspectiva se respete más que la nuestra.

Eliseo llevó la sal personalmente  a la fuente de agua. Nuestro problema con el "agua contaminada" proviene de nuestra vieja naturaleza; por lo tanto, necesitamos un comienzo completamente nuevo. Y sólo Dios puede llevarlo a cabo. El cuenco de sal de Dios  produce resultados benditos y continuos, "hasta el día de hoy". El fluir del agua nunca dejará de revitalizarnos.

_Adaptación Bibelstudium: R.K.Campbell_
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