14-06-2025, 11:27 AM
Más el fruto del Espíritu e"s amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza...
Gálatas 5: 22-23
Fruto del Espíritu: mansedumbre y templanza
Habitualmente se entiende a la mansedumbre l como una disposición al equilibrio y la naturaleza pacífica. El mundo la considera una debilidad. Sin embargo es una virtud espiritual, una fortaleza que nos permite entregar a Dios las decepciones e incluso los ataques personales, sin quejarnos ni reaccionar con violencia. Una persona mansa no tiene amargura ni sentimientos de venganza.
El Señor Jesús dice de sí mismo: "Soy manso". El aceptó de todo corazón el camino que Dios le había trazado. Y cuando fue insultado y golpeado, nunca devolvió el maltrato (1 Pedro 2: 23).
Otro fruto del Espíritu es la templanza o dominio propio. Un cristiano no debe dejarse llevar por los excesos: esto se aplica a los pensamientos, la comida y la bebida, o el sueño excesivo. Estamos en una carrera hacia la meta, el Cielo, y para llegar victoriosos debemos cultivar esta virtud (Proverbios 16: 32).
En el Señor Jesús también vemos el fruto del "dominio propio". Él mantenía la comunión con Su Padre mientras los demás disfrutaban de sus hogares, su sueño y sus comodidades (Juan 4: 31-34).
"Aprended de mí" (Mateo 11: 29) nos invita nuestro Señor. De este modo, el Espíritu Santo podrá permitir que este fruto madure en nosotros.
_Adaptacion DHIN 2025_
Gálatas 5: 22-23
Fruto del Espíritu: mansedumbre y templanza
Habitualmente se entiende a la mansedumbre l como una disposición al equilibrio y la naturaleza pacífica. El mundo la considera una debilidad. Sin embargo es una virtud espiritual, una fortaleza que nos permite entregar a Dios las decepciones e incluso los ataques personales, sin quejarnos ni reaccionar con violencia. Una persona mansa no tiene amargura ni sentimientos de venganza.
El Señor Jesús dice de sí mismo: "Soy manso". El aceptó de todo corazón el camino que Dios le había trazado. Y cuando fue insultado y golpeado, nunca devolvió el maltrato (1 Pedro 2: 23).
Otro fruto del Espíritu es la templanza o dominio propio. Un cristiano no debe dejarse llevar por los excesos: esto se aplica a los pensamientos, la comida y la bebida, o el sueño excesivo. Estamos en una carrera hacia la meta, el Cielo, y para llegar victoriosos debemos cultivar esta virtud (Proverbios 16: 32).
En el Señor Jesús también vemos el fruto del "dominio propio". Él mantenía la comunión con Su Padre mientras los demás disfrutaban de sus hogares, su sueño y sus comodidades (Juan 4: 31-34).
"Aprended de mí" (Mateo 11: 29) nos invita nuestro Señor. De este modo, el Espíritu Santo podrá permitir que este fruto madure en nosotros.
_Adaptacion DHIN 2025_

