27-05-2025, 10:22 PM
Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. Éxodo 20: 12
¡Honra a tus padres!
Los cuatro primeros mandamientos se refieren a nuestra relación con Dios; los seis últimos a nuestra relación con los demás.
El quinto mandamiento trata las relaciones entre padres e hijos. _La familia es la estructura básica y fundamental de la sociedad._ Es el escenario en el que un padre y una madre transmiten la vida y proporcionan a cada hijo los cuidados emocionales y materiales que le permitirán crecer. Es donde se transmiten también los valores morales y espirituales.
Siendo amados, los niños aprenden a su vez a amar, convivir y a compartir con los demás. A cambio de todos esos cuidados recibidos, Dios manda a los hijos a honrar a sus padres, es decir, considerarlos dignos de amor, respeto y cuidado. Cuanto más armoniosa sea la relación padre-hijo, más fácil le resultará al hijo honrar a sus padres. Esto no excluye la posibilidad de que surjan desacuerdos entre generaciones, pero se superarán mediante el respeto mutuo.
Tristemente asistimos a un declive de las relaciones familiares, consecuencia de una decadencia moral y espiritual. Los niños pequeños desprecian con demasiada frecuencia la autoridad paterna, y no todos los hijos adultos honran y cuidan a sus padres. _¡Cada vez más padres envejecen y mueren solos!_
Este quinto mandamiento, el único acompañado de una promesa, es de urgente aplicación y actualidad (Ef 6: 1-3). _¡Es un mandamiento para nuestro tiempo!_
_Adaptación LBS 2024_
¡Honra a tus padres!
Los cuatro primeros mandamientos se refieren a nuestra relación con Dios; los seis últimos a nuestra relación con los demás.
El quinto mandamiento trata las relaciones entre padres e hijos. _La familia es la estructura básica y fundamental de la sociedad._ Es el escenario en el que un padre y una madre transmiten la vida y proporcionan a cada hijo los cuidados emocionales y materiales que le permitirán crecer. Es donde se transmiten también los valores morales y espirituales.
Siendo amados, los niños aprenden a su vez a amar, convivir y a compartir con los demás. A cambio de todos esos cuidados recibidos, Dios manda a los hijos a honrar a sus padres, es decir, considerarlos dignos de amor, respeto y cuidado. Cuanto más armoniosa sea la relación padre-hijo, más fácil le resultará al hijo honrar a sus padres. Esto no excluye la posibilidad de que surjan desacuerdos entre generaciones, pero se superarán mediante el respeto mutuo.
Tristemente asistimos a un declive de las relaciones familiares, consecuencia de una decadencia moral y espiritual. Los niños pequeños desprecian con demasiada frecuencia la autoridad paterna, y no todos los hijos adultos honran y cuidan a sus padres. _¡Cada vez más padres envejecen y mueren solos!_
Este quinto mandamiento, el único acompañado de una promesa, es de urgente aplicación y actualidad (Ef 6: 1-3). _¡Es un mandamiento para nuestro tiempo!_
_Adaptación LBS 2024_

