23-04-2025, 08:54 PM
Todo tiene su tiempo...tiempo de callar, y tiempo de hablar. Eclesiastés 3: 1-7
Si consideramos cuidadosamente los argumentos de Dios y Su testimonio sobre el hombre pecador en los tres primeros capítulos de la Epístola a los Romanos, nuestra conciencia será tocada profundamente y ya no podremos objetar nada.
Dios es justo en Su juicio, y todo intento de defendernos es inútil.
Dios es justo y por eso no tendrá por inocente al malvado. Pero también es "tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad" (Éxodo 34: 6).
Dios es justo, pero también es misericordioso y lleno de gracia. Tanto es Su deseo de perdonar, que nos abrió el camino para hacerlo: _castigó a Su Hijo Jesucristo en la Cruz y lo entregó a la muerte como sustituto por nosotros, pecadores perdidos._
_¿Creemos que estamos perdidos? ¿Nos causa verdadera angustia la culpa del pecado? ¿Buscamos el perdón de Dios?_
Entonces ha llegado el momento de hablar. Ya no debemos callar: «Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día ... Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad» (Salmo 32: 3-5).
_Quien ha experimentado el perdón de esta manera, no puede permanecer en silencio al respecto._ Lleno de gratitud y alegría, alabaremos a Dios y contaremos a los demás nuestro gozo y gratitud.
_Adaptación DHIN 1998_
Si consideramos cuidadosamente los argumentos de Dios y Su testimonio sobre el hombre pecador en los tres primeros capítulos de la Epístola a los Romanos, nuestra conciencia será tocada profundamente y ya no podremos objetar nada.
Dios es justo en Su juicio, y todo intento de defendernos es inútil.
Dios es justo y por eso no tendrá por inocente al malvado. Pero también es "tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad" (Éxodo 34: 6).
Dios es justo, pero también es misericordioso y lleno de gracia. Tanto es Su deseo de perdonar, que nos abrió el camino para hacerlo: _castigó a Su Hijo Jesucristo en la Cruz y lo entregó a la muerte como sustituto por nosotros, pecadores perdidos._
_¿Creemos que estamos perdidos? ¿Nos causa verdadera angustia la culpa del pecado? ¿Buscamos el perdón de Dios?_
Entonces ha llegado el momento de hablar. Ya no debemos callar: «Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día ... Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad» (Salmo 32: 3-5).
_Quien ha experimentado el perdón de esta manera, no puede permanecer en silencio al respecto._ Lleno de gratitud y alegría, alabaremos a Dios y contaremos a los demás nuestro gozo y gratitud.
_Adaptación DHIN 1998_

