15-04-2025, 08:28 PM
Hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada. 2 Tesalonicenses 3: 1
Las historias del Antiguo Testamento son ricas en lecciones para nuestra vida cristiana. La batalla de Israel contra Amalec (Éxodo 17: 8-13) nos habla de los distintos roles en el servicio para Dios.
• _En la llanura,_ Josué dirige la batalla del pueblo de Dios contra una nación enemiga que lo ha atacado.
• Al mismo tiempo, _en la colina,_ Moisés eleva sus manos a Dios, orando por los que combaten. Cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Así que Moisés, sostenido por sus dos ayudantes, no dejó de orar hasta que la victoria fue total.
Descubrimos aquí lo importante que es que cada uno cumpla su papel. Los que oran son tan útiles como los que están «en el campo de batalla». Su contribución es menos visible, pero igual de real. En cuanto cesamos de orar, se resienten los logros en la batalla.
¿No tengo el don de evangelista? Puedo orar por los que predican el Evangelio.
Me ha librado Dios de ser torturado o desterrado a causa de mi fe? Puedo orar por mis hermanos perseguidos.
¿No sé explicar la Palabra o consolar a creyentes cansados? Puedo orar por quienes lo hacen con dedicación.
¡No subestimemos la importancia de la oración, individual o colectiva! Los cristianos "necesitamos intercesores" para ganar las batallas espirituales. Para ello, no se necesitan cualidades especiales: _sólo interés por la Iglesia de Cristo, amor por nuestros hermanos, y por todos los que no conocen a Cristo, con mucha perseverancia._
_Adaptación LBS 2024_
Las historias del Antiguo Testamento son ricas en lecciones para nuestra vida cristiana. La batalla de Israel contra Amalec (Éxodo 17: 8-13) nos habla de los distintos roles en el servicio para Dios.
• _En la llanura,_ Josué dirige la batalla del pueblo de Dios contra una nación enemiga que lo ha atacado.
• Al mismo tiempo, _en la colina,_ Moisés eleva sus manos a Dios, orando por los que combaten. Cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Así que Moisés, sostenido por sus dos ayudantes, no dejó de orar hasta que la victoria fue total.
Descubrimos aquí lo importante que es que cada uno cumpla su papel. Los que oran son tan útiles como los que están «en el campo de batalla». Su contribución es menos visible, pero igual de real. En cuanto cesamos de orar, se resienten los logros en la batalla.
¿No tengo el don de evangelista? Puedo orar por los que predican el Evangelio.
Me ha librado Dios de ser torturado o desterrado a causa de mi fe? Puedo orar por mis hermanos perseguidos.
¿No sé explicar la Palabra o consolar a creyentes cansados? Puedo orar por quienes lo hacen con dedicación.
¡No subestimemos la importancia de la oración, individual o colectiva! Los cristianos "necesitamos intercesores" para ganar las batallas espirituales. Para ello, no se necesitan cualidades especiales: _sólo interés por la Iglesia de Cristo, amor por nuestros hermanos, y por todos los que no conocen a Cristo, con mucha perseverancia._
_Adaptación LBS 2024_

