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Reflexión del día.
#1
Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros. 2 Timoteo 1: 13-14

Especialmente en tiempos difíciles es importante retener y guardar la Palabra de Dios. Así como nuestro Señor no cambia, Su Palabra tampoco cambia. ¡Permanece eternamente! 

Podemos ocuparnos de los detalles de la Palabra, pero también de la Palabra en su conjunto ... 

Esta Palabra es sana en sí misma y sus efectos son muy valiosos.
Si algo es valioso para nosotros, haremos todo lo posible para no olvidarlo ni que nos lo quiten. "Retener" no significa sólo saberlo intelectualmente. Se trata de una cuestión del corazón: la fe, que encuentra su fundamento en Cristo, y el amor que nace de la comunión con Él, dan fuerza y valor a la Palabra. _¡Desearemos retener toda la Escritura!_

"Guardar": significa atesorar la Palabra. No permitiremos que la Palabra de Dios sea arrastrada por el barro y dañada. ¡Es Su Palabra y nos la ha confiado! Esto no podemos hacerlo con nuestras propias fuerzas, sino en el poder del Espíritu de Dios.

Si somos mayores, debemos ser un ejemplo para los más jóvenes en cuanto a aferrarnos y preservar la Palabra de Dios. Así como Pablo y Timoteo, alentamos a los más jóvenes a cuidar este gran tesoro.

"Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos despojos." Salmo 119: 162

_Utilizar nuestro tiempo para estudiar la Palabra de Dios garantiza gran ganancia._
Si conservamos y preservamos esta Posesión, podremos transmitirla a otros.
Guardar la Palabra es ganancia personal en primer lugar, pero cuando la compartimos es doble ganancia. ¡Empecemos hoy!

_Adaptación Bibelstudium: D.M. 2019_
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