06-12-2024, 05:40 PM
Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió... Hechos 13: 36
El balance de la vida de David, fue servir a la voluntad de Dios
A pesar de todos sus fracasos (pensemos en Betsabé, Urías, Adonías, el censo), es notable lo que el Señor dice de él en Hechos 13: 22 : ..."varón conforme a mi corazón, quién hará todo lo que yo quiero ". Por eso también David aparece en el "salón de la fama de los héroes de la fe" (Heb. 11: 32 ) ...
A Dios le importa claramente que hagamos Su voluntad a pesar de todos los fracasos, de los que no podemos ni queremos absolvernos. En un mundo donde cada uno realmente hace lo que bien le parece, podemos nadar contra esta corriente y preguntarnos qué quiere Dios de nosotros. Recordemos a Pablo, cuyo motor de vida fue hacer la voluntad de Dios: "¿Qué haré, Señor?" (Hechos 22: 10).
La importancia que Dios da a la obediencia de hacer Su voluntad es _una medida de nuestro amor por Él,_ como lo dice en Juan 14: 23- 24. El que no me ama no guarda mis palabras. Esto es obvio y muy, muy serio.
Con la mano en el corazón: ¿Qué importancia tiene para nosotros hacer la voluntad de Dios? ¿Sentimos claramente que nuestro “yo” vive en constante oposición a esa voluntad? El mismo Señor Jesús nos mostró qué prioridad debe tener la voluntad de Dios, especialmente en situaciones en las que, humanamente hablando, nos resulta difícil: "No se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22: 42).
_Adaptación Bibelstudium 2024_
El balance de la vida de David, fue servir a la voluntad de Dios
A pesar de todos sus fracasos (pensemos en Betsabé, Urías, Adonías, el censo), es notable lo que el Señor dice de él en Hechos 13: 22 : ..."varón conforme a mi corazón, quién hará todo lo que yo quiero ". Por eso también David aparece en el "salón de la fama de los héroes de la fe" (Heb. 11: 32 ) ...
A Dios le importa claramente que hagamos Su voluntad a pesar de todos los fracasos, de los que no podemos ni queremos absolvernos. En un mundo donde cada uno realmente hace lo que bien le parece, podemos nadar contra esta corriente y preguntarnos qué quiere Dios de nosotros. Recordemos a Pablo, cuyo motor de vida fue hacer la voluntad de Dios: "¿Qué haré, Señor?" (Hechos 22: 10).
La importancia que Dios da a la obediencia de hacer Su voluntad es _una medida de nuestro amor por Él,_ como lo dice en Juan 14: 23- 24. El que no me ama no guarda mis palabras. Esto es obvio y muy, muy serio.
Con la mano en el corazón: ¿Qué importancia tiene para nosotros hacer la voluntad de Dios? ¿Sentimos claramente que nuestro “yo” vive en constante oposición a esa voluntad? El mismo Señor Jesús nos mostró qué prioridad debe tener la voluntad de Dios, especialmente en situaciones en las que, humanamente hablando, nos resulta difícil: "No se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22: 42).
_Adaptación Bibelstudium 2024_

