02-11-2024, 11:40 AM
He visto sus caminos, pero le sanaré; lo pasterearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados. Isaías 57: 18
Consuelo de Dios
En el versículo de hoy, el Señor habla sobre el futuro de Israel pero lo que Él les dice a ellos, se aplica también, de manera espiritual a nosotros como hijos de Dios. Él desea consolar profundamente nuestros corazones.
• En este mundo, nuestro espíritu está desalentado y nuestro corazón herido. Dios lo ve y sabe cómo nos sentimos. A través de Su Palabra desea restaurarnos y reavivar nuestra fe.
• Los caminos que promueve el mundo nos confunden. Pero Dios quiere guiarnos para que no nos extraviemos y lleguemos sanos y salvos a nuestro destino.
• En el Camino de Dios no tenemos por qué temer, aunque tengamos que ir por sendas de dolor. Él desea formarnos en la fe a través de las dificultades. Pero al hacerlo, nos acompaña con Su consuelo.
• Dios da un consuelo especial a quienes lloran. El Hijo de Dios, aquí en la tierra, también perdió a un amigo por la muerte. Por eso, puede simpatizar con nosotros plenamente ante la pérdida de un ser querido. Él se presenta ante nosotros como la Resurrección y la Vida. Porque Él vive, los Suyos también vivirán.
• Dios nos llama a la paz. En medio de un mundo que anhela la paz y no la encuentra, Él permite que nuestro corazón descanse confiando en su amor y omnipotencia.
_Adaptación TGS 2024_
Consuelo de Dios
En el versículo de hoy, el Señor habla sobre el futuro de Israel pero lo que Él les dice a ellos, se aplica también, de manera espiritual a nosotros como hijos de Dios. Él desea consolar profundamente nuestros corazones.
• En este mundo, nuestro espíritu está desalentado y nuestro corazón herido. Dios lo ve y sabe cómo nos sentimos. A través de Su Palabra desea restaurarnos y reavivar nuestra fe.
• Los caminos que promueve el mundo nos confunden. Pero Dios quiere guiarnos para que no nos extraviemos y lleguemos sanos y salvos a nuestro destino.
• En el Camino de Dios no tenemos por qué temer, aunque tengamos que ir por sendas de dolor. Él desea formarnos en la fe a través de las dificultades. Pero al hacerlo, nos acompaña con Su consuelo.
• Dios da un consuelo especial a quienes lloran. El Hijo de Dios, aquí en la tierra, también perdió a un amigo por la muerte. Por eso, puede simpatizar con nosotros plenamente ante la pérdida de un ser querido. Él se presenta ante nosotros como la Resurrección y la Vida. Porque Él vive, los Suyos también vivirán.
• Dios nos llama a la paz. En medio de un mundo que anhela la paz y no la encuentra, Él permite que nuestro corazón descanse confiando en su amor y omnipotencia.
_Adaptación TGS 2024_

