12-09-2024, 07:06 PM
Aclamad a Jehová, porque él es bueno; porque su misericordia es eterna. 1 Crónicas 16: 34
Un niño de cuatro años enfermó de pronto de poliomielitis. Hasta entonces, su vida había sido muy tranquila, se reía, jugaba y saltaba como cualquier niño. Pero entonces llegó la enfermedad y toda la familia quedó muy apesadumbrada. El pequeño yacía en cama con los síntomas de la parálisis y a menudo con fuertes dolores.
Cierta mañana, su madre entró en la habitación y él le dijo alegremente: _“¡Qué bueno que viniste, mamá! Estoy contando todos los motivos para dar gracias al Salvador, pero no me alcanzan los dedos para contar. ¡Necesito los tuyos también!”._
La madre miró conmovida a su hijo. ¡Este niño era realmente una bendición! Con su fe, fuerte y alegre, gozaba de todas las bondades de Dios a pesar de sus dificultades de salud.l
_"Piensa por un momento, mamá:_
_Dormí bien;no tuve ningún dolor._
_Hoy es un hermoso día y el sol brilla hasta mi cama._
_Puedo mover mi brazo un poco mejor y así volver a agarrar mi osito de peluche"._
El pequeño marcaba con sus dedos, cada motivo de gratitud. Luego, juntando las manos y con sus palabras infantiles, agradeció a Dios por Sus bondades.
_¡Cuánto más felices y tranquilos estarían nuestros corazones si reflexionáramos más conscientemente sobre las innumerables pruebas del amor de Dios y le agradeciésemos por ellas, con el mismo candor y sencillez de la fe infantil!_
_Adaptación DHIN 2024_
Un niño de cuatro años enfermó de pronto de poliomielitis. Hasta entonces, su vida había sido muy tranquila, se reía, jugaba y saltaba como cualquier niño. Pero entonces llegó la enfermedad y toda la familia quedó muy apesadumbrada. El pequeño yacía en cama con los síntomas de la parálisis y a menudo con fuertes dolores.
Cierta mañana, su madre entró en la habitación y él le dijo alegremente: _“¡Qué bueno que viniste, mamá! Estoy contando todos los motivos para dar gracias al Salvador, pero no me alcanzan los dedos para contar. ¡Necesito los tuyos también!”._
La madre miró conmovida a su hijo. ¡Este niño era realmente una bendición! Con su fe, fuerte y alegre, gozaba de todas las bondades de Dios a pesar de sus dificultades de salud.l
_"Piensa por un momento, mamá:_
_Dormí bien;no tuve ningún dolor._
_Hoy es un hermoso día y el sol brilla hasta mi cama._
_Puedo mover mi brazo un poco mejor y así volver a agarrar mi osito de peluche"._
El pequeño marcaba con sus dedos, cada motivo de gratitud. Luego, juntando las manos y con sus palabras infantiles, agradeció a Dios por Sus bondades.
_¡Cuánto más felices y tranquilos estarían nuestros corazones si reflexionáramos más conscientemente sobre las innumerables pruebas del amor de Dios y le agradeciésemos por ellas, con el mismo candor y sencillez de la fe infantil!_
_Adaptación DHIN 2024_

