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Reflexión del día.
#1
Yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no  mora  el bien; porque el querer  el bien está  en mí, pero  no el hacerlo.
Romanos 7: 18

Algunos cristianos piensan que son humildes  al decir cosas malas sobre sí mismos. Señalan sus defectos, se lamentan de lo que deberían ser ... 
_Si preferimos hablar de nosotros mismos de forma negativa en lugar de no hablar en absoluto de nosotros, vamos por el camino equivocado._

Como todo descendiente de Adán, el cristiano nace con una naturaleza pecaminosa, a la que Dios llama la “carne”. Ella fue condenada en la Cruz de Cristo (Romanos 6: 6; Gálatas 2: 20). 

Si Dios ha resuelto este asunto,¿por qué  seguir pensando en  mí  mismo?  Esto probaría mi amor propio. Pero cuando puedo afirmar: "Sé que en mí, es decir en mi carne, no habita ningún bien", ¡todo está dicho! ¡Qué liberación!Ahora puedo  pasar  la página y  vivir  pensando  en  mi  Salvador  y  no  en  mí  mismo. Dios me ha dado una nueva naturaleza capaz de hacer el bien y vivir para Su honor.

El apóstol Pablo se llama a sí mismo el primero de los pecadores, y se declara indigno de ser llamado apóstol, porque perseguía a la Iglesia (1 Timoteo 1: 15 ; 1 Corintios 15: 9). ¡Pero también enfatiza lo que Dios hizo por él y en él! No debo despreciar lo  que  Dios  ha hecho en mí y de mí, ya  que  es  obra  Suya. Y si Él me dio ciertas habilidades, no tiene sentido negarlas por falsa modestia. ¡Yo no soy nada y mis capacidades están ahí para utilizarlas y ponerlas al servicio del Señor!

_Adaptación LBS 2024_
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