15-01-2010, 04:19 PM
23 Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo, profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y todo árbol que en él está; porque Jehová redimió a Jacob, y en Israel será glorificado.
24 Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo; Isaías 44:23-24 (Reina-Valera 1960)
Salvar a las almas es un honor que Dios ha enseñado en las constantes majestades de su misión. En su luz es posible fortalecer nuestro ser en el divino alumbramiento de sus mandamientos que forjan la generosidad de la equidad moral afirmada en el perdón guardián del cielo.
Jesucristo siempre es la infalible fortaleza, sus poderes son un destello de la palabra en la solución perpetua para nuestros amigos en la cruz, Dios es el rector de la marcha y funcionamiento de las grandes realidades que estarán dispuestas en el regreso y permanencia de su paz, es perceptible colmar la valoración de las últimas señales que Dios ha cimentado con la resolución que los santos vivirán en el amor del evangelio para entender y expresar el reino como una fuente de su alabanza y trabajo que pueden bendecir las oportunidades en el gobierno de nuestro pastor Jesucristo, que nos invita a fijar de antemano en su personalidad estable con lo que dice, piensa y hace. Por este motivo Dios puede ser concebido como: El Roi = El fuerte que ve, El Elyon = El Altísimo (el más fuerte entre los fuertes) y Jehova-Shammah = El Señor está presente.
La biblia presenta:
3 y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre. Isaías 45:3 (Reina-Valera 1960)
Dios es leal en todo tiempo, responderá a los llamados:
6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
11 y toda lengua confiese(A) que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Filipenses 2:6-11 (Reina-Valera 1960)
