01-12-2009, 08:07 AM
¿Un creyente puede creer en la teoría de la Evolución?
No creo.
Es una tristeza, por decir lo menos, que alguien que “diga ser cristiano” abandone el claro testimonio de la Palabra de Dios por conciliar o simpatizar o creer en la fábula de la evolución.
Los tales no son cristianos, sino, como los desenmascara la Escritura:
“DESVIADOS DE LA FE”
1Ti 6:20 Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia,
1Ti 6:21 la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.
Antes de aparecer “los argumentos de la falsamente llamada ciencia”, ya existía esta declaración:
Gen 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Y esta otra:
Heb 11:3 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.
Un primer argumento de la ciencia es el escenario de un planeta sin vida orgánica, como en la actualidad existen millones en el espacio sideral. Casualmente determinados componentes químicos se unen para formar los primeros organismos unicelulares, los cuales se fueron desarrollando por medio de la selección natural hasta llegar al Homo Sapiens, es decir, un ser que no existe fue capaz de auto formarse.
Otro argumento es el de la posibilidad que la vida la haya traído un cometa, que, desde la inmensidad del espacio, cayó aquí transportando material orgánico.
Como bien podemos observar, estos argumentos están basados sobre un disparate descomunal, que la vida se desarrolló por sí misma sin intervención Divina.
¿Puede un creyente conciliar, simpatizar o creer en este disparate?
¿Es o no es alta traición al Creacionismo Divino?
Esta es una prueba más de lo que un hombre insensato puede llegar a creer.
No solamente la evolución es un directo ataque a la Creación de Dios, oponiéndose al registro Escritural del origen de todas las cosas, sino que niega la caída del hombre, y consecuentemente, la necesidad de expiación hecha por Cristo en el altar de la Cruz.
Un creyente superficial, sin solidez doctrinal, inmaduro, puede profesar creer en las Escrituras y al mismo tiempo en la Evolución, pero ese acto, esa conducta, es desviarse de la fe.
En contraste, los creyentes inteligentes están sujetos a la Palabra, esperando en el Señor de quién se dice:
5El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; 18y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;
Y de ahí no se mueven, son como montañas, como está escrito:
1 Los que confían en Jehová son como el monte de Sion,
Que no se mueve, sino que permanece para siempre.
En Cristo.
Edison
No creo.
Es una tristeza, por decir lo menos, que alguien que “diga ser cristiano” abandone el claro testimonio de la Palabra de Dios por conciliar o simpatizar o creer en la fábula de la evolución.
Los tales no son cristianos, sino, como los desenmascara la Escritura:
“DESVIADOS DE LA FE”
1Ti 6:20 Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia,
1Ti 6:21 la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.
Antes de aparecer “los argumentos de la falsamente llamada ciencia”, ya existía esta declaración:
Gen 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Y esta otra:
Heb 11:3 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.
Un primer argumento de la ciencia es el escenario de un planeta sin vida orgánica, como en la actualidad existen millones en el espacio sideral. Casualmente determinados componentes químicos se unen para formar los primeros organismos unicelulares, los cuales se fueron desarrollando por medio de la selección natural hasta llegar al Homo Sapiens, es decir, un ser que no existe fue capaz de auto formarse.
Otro argumento es el de la posibilidad que la vida la haya traído un cometa, que, desde la inmensidad del espacio, cayó aquí transportando material orgánico.
Como bien podemos observar, estos argumentos están basados sobre un disparate descomunal, que la vida se desarrolló por sí misma sin intervención Divina.
¿Puede un creyente conciliar, simpatizar o creer en este disparate?
¿Es o no es alta traición al Creacionismo Divino?
Esta es una prueba más de lo que un hombre insensato puede llegar a creer.
No solamente la evolución es un directo ataque a la Creación de Dios, oponiéndose al registro Escritural del origen de todas las cosas, sino que niega la caída del hombre, y consecuentemente, la necesidad de expiación hecha por Cristo en el altar de la Cruz.
Un creyente superficial, sin solidez doctrinal, inmaduro, puede profesar creer en las Escrituras y al mismo tiempo en la Evolución, pero ese acto, esa conducta, es desviarse de la fe.
En contraste, los creyentes inteligentes están sujetos a la Palabra, esperando en el Señor de quién se dice:
5El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; 18y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;
Y de ahí no se mueven, son como montañas, como está escrito:
1 Los que confían en Jehová son como el monte de Sion,
Que no se mueve, sino que permanece para siempre.
En Cristo.
Edison

