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EL PARTIMIENTO DEL PAN
#1
Hechos 2:46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y PARTIENDO EL PAN EN LAS CASAS, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 

¿Existe algún impedimento para que un grupo de hermanos, hoy en día, se reúnan para partir el pan en alguna casa en particular?

¿Y por qué habrían de hacerlo teniendo un local de reunión?

El estudio queda abierto esperando vuestra participación.
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#2
Hola Edison y hermanos:

Interesante tema!  

Cuando el Señor instituyó la Cena del Señor, lo hizo en una casa particular, y posteriormente, los creyentes siguieron celebrándola con la misma sencillez, también "en las casas" de los cristianos. 

Pero está claro que se trataba de "la iglesia" integrada por todos los que habían creído, y quiero resaltar el contexto del pasaje citado  por Edison, particularmente Hch.2:44, donde leemos que "estaban juntos".  No se refiere simplemente a un "grupo de hermanos" de la iglesia, sino a la iglesia toda, a la que el Señor añadía cada día a los que habían de ser salvos (2:47)    

Vale decir, que la congregación mayormente se reunía en casas, porque no tenía otro lugar.

No obstante, me parece necesario considerar algunos aspectos como para poder mantener un criterio amplio ante distintas circunstancias, procurando no salirnos de las Escrituras. Hoy hay iglesias cristianas que consideran "templos" a los edificios en los que desarrollan sus actividades. Recuerdo a un miembro, de cierta denominación protestante, que afirmaba que el local de reuniones era la "Casa de Dios". y reverenciaba particularmente al "altar" que en realidad era un púlpito común y corriente. Tenía celo por guardar las formas, pero él mismo no podía dar testimonio de que fuera un hijo de Dios.

Ahora, cosas por el estilo ocurren en nuestros círculos, cuando se le llama "iglesia" al local de reuniones, y eso suele traer confusiones como la que voy a relatar: En cierta oportunidad, en la iglesia en la que me congregaba desde niño, se resolvió realizar un "retiro espiritual/Campamento" que abarcaría un fin de semana largo en un cómodo predio que incluía un parque con un gran salón convenientemente equipado para actividades varias.  El lugar tenía capacidad para todos los que quisieran ir, y no siendo un lugar alejado, quedaba accesible para quienes solo quisieran participar de las actividades espirituales. Hubo acuerdo en realizar allí las actividades de fin de semana de la iglesia, pero al plantear que la Cena del Señor también podría incluirse, un buen hermano y a la vez querido amigo, cuestionó ese propósito porque, según él, la Cena debía celebrarse únicamente en el templo de la iglesia y no en un lugar cualquiera. 

Finalmente, dado que la iglesia estaría reunida en aquel predio y todos concurrirían, el incidente se superó. No interpreten que critico al hermano que planteó su inquietud, pues solo hago una ilustración de lo que muchas veces puede ocurrir por conceptos muy cerrados o excesos de celo.

Resumiendo, la iglesia, congregada como tal, puede reunirse con fines espirituales en cualquier lugar, si hubiera fundadas razones para hacerlo.

Además, recuerden que hay iglesias en países totalitarios, que por razones de seguridad se reúnen constantemente en lugares diferentes, y que no pueden disponer de un edificio llamado "iglesia" para congregarse. 

¿Qué opinan?

Queda abierto el tema para compartir sus opiniones o experiencias.

Gracias Edison por sugerir este tema! 

Heriberto
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#3
La verdad es que no encuentro ninguna Escritura que prohíba o condene tal memorial en casa de algún hermano.

Pero habría que ver tal decisión como el fruto de una contingencia o circunstancia especial.

Porque la Escritura nos habla del Candelero.

Y una asamblea no se improvisa, cuesta años de labor, esfuerzo y lágrimas, para que de un momento a otro el Partimiento del Pan se haga en otro lugar.

Porque a pesar de la asamblea en Corinto estar bajo pecado, el Partimiento del Pan continuó...y algunos durmieron por causa de su falta de discernimiento y otros se enfermaron...y a pesar del joven caído con la amante de su padre, el Partimiento del Pan continuaba.

Pienso que tendría que ser una situación de herejía o apostasía por parte de sus líderes, que obligase al Partimiento del pan en otro lugar...

Es mi opinión...no sé que dirán mis hermanos.
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#4
Claro, Edison, siempre que la iglesia tenga una sede, es conveniente que las actividades se realicen en ella. Pero no le demos el carácter de "templo" porque ahora el templo es la iglesia integrada por los redimidos, y nunca un edificio. La iglesia es el candelero del testimonio, y el candelero puede ser movido de su lugar por el Señor cuando median situaciones contrarias al buen testimonio, como la que ocurría en Éfeso. El candelero se mueve de su lugar pero no necesariamente debe interpretarse que se apaga.

Dicho esto, reitero que hay situaciones particulares por las que atraviesan muchas iglesias, que les impiden congregarse siempre en el mismo lugar, e incluso hay las que han pasado a la "clandestinidad" porque funcionan en países de regímenes totalitarios, y son perseguidas, ya sea por el gobierno mismo o por grupos extremistas, islámicos, narcos, y toda la gama del terror organizado.

Finalmente, cada iglesia conoce su propia situación, y responde ante el Señor por sus decisiones a la luz de las Escrituras, sin intromisiones ajenas. 

Supe de cierta iglesia en EE.UU. (país opresivo en cuestiones laborales), que celebra la Cena del Señor el primer día de la semana. Todo "normal" hasta ahí, pero... como una buena cantidad de hermanos no tiene otra opción que trabajar los domingos, y no puede asistir ese día a las actividades espirituales, la iglesia implementó una Cena del Señor los días lunes, para que esos hermanos puedan participar de ella en su día de descanso.  ¿Te agrada la idea? A mí tampoco... pero fue el modo como la iglesia resolvió el problema, y no seremos nosotros los que podamos cuestionarlos.

Otra iglesia cristiana en España, integrada por algunos hermanos de origen judío, celebra la Cena los sábados por la noche, pues consideran que el primer día de la semana comienza al terminar el sábado, a las seis de la tarde.  Luego, siguen el domingo con reuniones de enseñanza y predicación del Evangelio. ¿Lo podemos cuestionar?  Si lo haces, te dirán, por ejemplo, que una cena se sirve a la noche... 

En fin, hay muchas situaciones que se pueden contemplar sin violentar las Escrituras, aunque no necesariamente estemos plenamente de acuerdo, a riesgo de convertirnos en legalistas.

¿Que opinan? 

Saludos fraternales!

Heriberto
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#5
Hola Heriberto, otra circunstancia podría ser el mal uso de las Escrituras.

En estos días me encontré con el hermano Ludwing Duarte...tiene varios años de haberse retirado de la asamblea.

Es un hermano muy delicado en asuntos de la Escritura.

El se había retirado antes de una iglesia de orientación pentecostal porque el líder le había cambiado la palabra "amor" por "creatividad" estando escrito amor.

Y cuando le hizo el reclamo al líder le respondió que Ludwing tenía que aprender homilética.

Como le digo, es un hermano muy delicado en lo que está escrito.

Con nosotros duró caminando varios años.

Pero leyendo a Darby descubrió que el Gobierno de la Asamblea le pertenece a Cristo y no al hombre.

Y que los hombres que el Espíritu Santo ha puesto para apacentar la grey de Dios son los responsables que este Gobierno de Cristo a través de las Escrituras sea una realidad en la asamblea.

Pero su decepción se basó en la exigencia del anciano a ser obedecido y estar sujeto a ellos como a una clase aparte.

Y el me explicaba que tal asunto no revestiría mayor importancia, si los tales mostrasen el carácter de Cristo en sus vidas y manejo de la asamblea...pero veía que la sujeción y obediencia era personal y no en base a Cristo.

Y se retiro, dejó de ir y de esto lleva ya varios años...entonces me lo encuentro y en nuestra conversación sobre asuntos eclesiales surge esta invitación de parte de él a reunirnos en su casa para el Partimiento del Pan.

En estos días tuve que corregir en un estudio de la Palabra del Señor a uno de los varios hermanos de asambleas del centro del país, que con esta crisis económica que atraviesa Venezuela, pasan por esta frontera temporalmente rumbo a otros países y algunos días se congregan con nosotros.

El afirmaba que los ancianos eran algo así como la descendencia de Aaron, es decir, que no se les podía cuestionar sus actos...su autoridad y poder.

Y que aunque hicieran cosas mal hechas, teníamos que respetar tal investidura sacerdotal.

Es para que veas como la Doctrina que Cristo aborrece se ha infiltrado en algunas asambleas, haciendo a Cristo a un lado y colocándose ellos mismos como sustitutos de Cristo.

A mi me parece esto muy terrible.
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#6
Sí, Edison, y esto nace con el error de que, en lugar de que la iglesia reconozca a sus ancianos, en muchos casos los elije, ya sea  a mano alzada o por votación, o peor aún, que alguien idesde afuera, o quizás una institución o Entidad, directamente los designe, imponiéndoselos a la iglesia "afiliada", en uso de una paternidad autoritaria que es bastante frecuente en estos días. 

La Cabeza de la iglesia es el SEÑOR, y es Él quien anda en medio de los candeleros, por lo que las cartas, en el ejemplo de las siete iglesias de Apocalipsis, son enviadas directamente a cada iglesia local según su situación y necesidad, sin recurrir a entidades intermediarias, ni siquiera a otra iglesia,  para que metan su cuchara donde no deben.     

A los pastores los pone el Espíritu Santo, pero ya sabes que muchos han entrado por cuenta y simpatía de los hombres, y hasta "a los codazos", apoderándose de un ministerio al que no fueron llamados por Dios. Igualmente, los misioneros deben ser enviados por el Señor de la mies "Rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies"  Pero el llamamiento del Espíritu Santo ha sido reemplazado por el llamado de una institución cualquiera, y es ella quien los envía, según estrategias humanamente planificadas y ajenas a las Escrituras..

Con esta realidad, no es extraño que aparezcan conflictos en las congregaciones, y hasta disputas por causa de doctrinas y prácticas.

Un abrazo,
Heriberto
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