A los amigos del grupo cristianos: Para reflexionar...(12/01/17)
Yo y Toda Mi Familia
"Yo y mi casa serviremos al Señor" (Josué 24:15).
"Paso cada momento de mi tiempo libre cuidando de las cosas de Dios. En cuanto salgo del trabajo yo voy a la iglesia, para hacer todo cuanto puedo para engrandecer el nombre de Jesus. Soy un discípulo de Cristo las 24 horas del día", contaba un hermano a otro, tan pronto como el culto terminó. "--¿Y su familia? ¿Qué tiempo le dedica usted a ella?" --dijo el otro hermano cuando el primero acabó de hablar.
Muchas veces creemos que somos verdaderos cristianos porque pasamos todo el día en la iglesia. ¿Y la esposa? ¿Y el esposo? ¿Y los hijos? ¿Y, principalmente, nosotros mismos?
Trabajar en la obra de Dios es una gran bendición, sin embargo será totalmente inútil si desairamos nuestras obligaciones junto a nuestros queridos en casa. Necesitan de nuestra atención, de nuestro cariño, de nuestro amor.
¿Como podremos cuidar de la casa del Señor si no cuidamos de la nuestra? ¿Como alentaremos a un hermano flaco en la fe, diciendo que deben orar y estudiar la Palabra si nosotros mismos no lo hacemos? Mucho mejor que servir al Señor solitos es hacer el trabajo de Dios junto a toda nuestra casa. Nosotros quedaremos mucho más felices. Nuestra familia también se alegrará completamente. Y el Señor podrá llamarnos "siervos buenos y fieles".
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Paulo Barbosa Un ciego en el Internet
paulobarbosa@ministeriopararefletir.com.br Ministerio Para Reflexionar - 20 años de bendiciones
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Enviado por: "Paulo Barbosa" <paulobarbosa.pararefletir02@gmail.com>
Interesante enfoque.
Debe haber un punto de equilibrio entre el servicio al Señor y la necesaria atención y cuidado de la familia. ¡Sin que esto último deje de ser un servicio al Señor!
¿Cómo se puede lograr ese equilibrio?
¿Qué opinan?
Bueno, lo que yo entiendo es que es cuestión de círculos concentricos, es decir.
Por porden de prioridad. Y el mejor referente de saber en que estoy invirtiendo mi tiempo, mi dinero y mi esfuerzo, determina lo que para mi es primero y definitivamente pondrá destino hacía el propósito que tengo en la vida.
Dios nos ha dotado de 24 Hrs. al día.
¿Cómo administramos, como mayordomos, del tiempo que nos asigna el Señor?
Salmo 90:12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,
Que traigamos al corazón sabiduría.
¿Qué debe ser lo primero en nuestras vidas?
No puede ser otro que Dios, pues dice su palabra:
Mateo 22:36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?
37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
38 Este es el primero y grande mandamiento.
39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
Siguiendo este mandamiento, el principio es vivir para Dios y nada debe haber más importante para un verdadero cristiano que su realción amorosa, íntima y personal con Dios.
El tiempo que yo invierto en pasar tiempo con Dios en oración y con la Biblia, significa cultivar mi relación con Dios y asimilar los pensamientos de Dios en mi mente para hacer Su voluntad, no la mía.
La oración me permite hablarle al Señor y leer su palabra, me permite escucharlo a El.
Segundo:
¿Quién es mi prójimo? Y la palabra significa "próximo". Nadie puede estar antes, en este tema, que mi pareja conyugal y después mis hijos.
Pues dice la palabra de Dios:
Efesios 5:28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,
Si debo amar a mi pójimo como a mi mismo, es primero mi esposa y no es sólo sosteniéndola económicamente para su alimento y vestido, sino también de atención y de oídos. Las mujeres necesitan ser sostenidas al escucharlas y ver sus necesidades para suplirlas desde tres ángulos:
a) Espíritulmente hablando. Orar juntos, leer la Biblia o enseñarle lo que la palabra de Dios dice pero con el ejemplo.
b) Psicológicamente: Qué se sienta amada, escuchada y atendida.
c) Físicamente: Satisfacer sus necesidades físicas de alimentación, servicio médico, vestido, techo, alimentación hasta sexualmente hablando.
Si las dos primeras están bien, la tercera caerá como manzana madura.
En cuanto a los hijos. Alguna vez escuche una ilustración muy interesante.
Se cuenta de un hombre con muchas posibilidades económicas, el cual fue a comer al mejor restaurant de la ciudad y ordenó el mejor trozo de carne que tuviesen para servir con la mejor ración del mismo.
Y al cabo de un tiempo, le trajeron un trozo de un centímetro cúbico de carne. Molesto, reprendió al mesero por traerle tan poco.
A lo que le contestó: "Este es el mejor trozo y la mejor ración que hay en el mejor restaurant de la ciudad"
Hay un dicho que ahora usan algunos padres para justificar el poco tiempo que pasan con sus hijos:
"Paso tiempo de calidad con mi hijo" Y a los hijos, les parece que les faltó tiempo. Es muy importante el tiempo que le invertimos en los hijos y la calidad del mismo, así que es muy bueno dedicarle un día especial a cada uno y sobre a todo las hijas, para tratarlas de tal manera que nos gustaría la tratase el chico con el que va a compartir su vida en su momento.
Será más sbia en escoger a su pareja y a los muchachos, pasar tiempo reparando algo o practicando un deporte puede ser una muy buena idea, pero sobre todo, tratarlo con respeto y consideración. Porque cada palabra que le digamos como padres, quedará marcado en su corazón y será la manera como se vea a sí mismo.
En tercer lugar el trabajo y esto incluye a los pastores.
Nunca el ministero puede estar antes que el tiempo que le dedicamos al Señor y a la familia. Hay pastores que por no ordenar bajo este marco sus prioridades, tuvieron problemas por tener hijos problemáticos o esposas resentidas que al final los sacó del ministerio.
Conocí a una varón que perdió un buen trabajo secular, por graves problemas conyugales.
¿Cómo ven ustedes.?
Gracias, Caminito!
Cierta denominación, al ver que la conducta de los hijos de la mayoría de sus pastores, desacreditaba el ministerio de sus padres, convocó a esos pastores a una reunión general en la sede central de la Organización. Menuda sorpresa recibieron los "ministros" cuando advirtieron que serían sometidos a sesiones terapéuticas... a cargo de psiquiatras!
El remedio fue peor que la enfermedad. Quizás había quienes a fuerza de pasar mucho tiempo echando demonios y liberando creyentes, ya estaban un poco desequilibrados, y sus propios hijos pagaron las consecuencias. Pero forzoso es reconocer que el problema de los hijos rebeldes suele ser bastante común entre los siervos de Dios, y aunque es de mucha actualidad, se remonta a tiempos muy antiguos, según las Escrituras.
Si bien hay principios generales, no es menos cierto que no hay una fórmula común para aplicar en todos los casos. Quiero decir, hoy se tiende a clasificar el carácter de las personas de acuerdo a parámetros de origen ocultista. Por ejemplo, la teoría de los cuatro temperamentos tuvo sus orígenes en antiguos mitos y prácticas del ocultismo. Desde los tiempos antiguos hasta la edad media, los médicos y los filósofos emplearon su comprensión de los cuatro "humores" (líquidos del cuerpo humano), los cuatro temperamentos y los signos del zodíaco para tratar las enfermedades y para comprender las diferencias entre las personas.
Que el ocultismo disfrazado de "ciencia" se haya introducido en los círculos cristianos se debe, por lo menos, a una terrible ingenuidad. Un psiquiatra creyente en EE.UU, refiere que, en ese país, el negocio de la psiquiatría inventa, cada año, una cuatrocientas enfermedades nuevas. Cuando los padres consultan al psiquiatra por cualquier cuestión menor de sus hijos: "Trajo una mala nota" "no quiere comer el arroz" "no me atiende" etc., el profesional le diagnostica algún nuevo sindrome y lo "empastilla" para que los padres se queden tranquilos. Negocio redondo para los laboratorios, y el niño se comporta cada vez peor si dejan de darle sus psicotrópicos.
La estupidización de la sociedad es cada día más evidente. Acabo de leer en http://www.infobae.com/america/fotos/201...antalones/ ¿Qué aprenden los niños de semejante estupidez? Si los adultos se prestan para eso ¿Qué se puede esperar de los niños?
En Argentina, el gobierno impulsa una ley para reducir a 14 años la imputabilidad de los menores. demostrando inequivocamente su ineptitud en ésta y otras materias. Hay cada vez más delincuentes de corta edad, pero esto es el resultado de darle la espalda a Dios y despreciar los principios cristianos. Los masones ocultistas instalados en nuestros gobiernos no lo ven así, aunque en realidad no hacen más que cumplir lo que las Escrituras ya anticiparon.
No quise desviarne del tema, pero este es el contexto de la realidad que vive el mundo, y en el cual viven nuestros niños. Todo tiene que ver con todo, pero hay que volver a las Escrituras en cuanto a la educación de los hijos.
Seguimos con el tema, y esperamos que haya más aportes sobre este complejo asunto.
Heriberto
Hola queridos hermanos.
Algunos de nosotros hemos fallado en lo que concierne a nuestra responsabilidad en la educación de los hijos:
2 Timoteo 3:15 y que DESDE LA NIÑEZ has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
Es verdad que no es de todos la fe, y que la necedad está ligada al corazón del muchacho, pero nosotros somos responsables muchas veces, en la incredulidad de ellos.
Me refiero al testimonio nuestro dentro del hogar.
Un esposo que grita a su esposa y la dice malas palabras delante de sus hijos, no espere quién tal haga, la futura conversión de sus hijos.
A veces el extremado legalismo de una asamblea es traído al hogar.
Conocí el caso de un hombre quién con correa en mano estaba obligando a su hijo adolescente, de rodillas, a recibir a Cristo.
La escuela bíblica debe empezar en nuestro hogar:
Luk 2:40 Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.
Luk 2:52 Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.
¿Cómo eran las relaciones entre José y María dentro del hogar y delante de sus hijos?
La Escritura señala la incredulidad de algunos hermanos de Jesús.
Pero no era por el mal testimonio de sus padres...
Porque la Presencia de Jesús en cualquier hogar, santifica.
Que el Señor tenga misericordia de nosotros.
Tengo tres hijos ya mayores, dos varones viven conmigo, y la hembra se caso con un hermano en la fe y vive a 12 horas en carro.
El mayor, el Primogénito, Boris, tuvo un fracaso matrimonial y ahora vive en concubinato con Fraizet, quién me ha dado un precioso nieto que ya tiene como 8 añitos.
El otro, Billy, no se ha casado aún.
Mi hija Vanessa, y su esposo, por motivos de fin de año nos ha visitado pero se regresan dentro de tres días.
O sea que el balance es el siguiente, habitamos 8 personas en la casa, donde solo 4 son convertidas.
Cuando se marche mi hija y su esposo, el Hermano Carlos, quedamos solo mi esposa y este servidor como convertidos a Cristo.
Menos mal que mi Señor Jesucristo, me guarde mis hijos inconversos de todo mal y peligro....y mi oración constante la conoce el Señor, que no permita que mis hijos partan de este mundo sin la salvación de sus almas.
Delante del Señor, he fallado como padre de familia en lo que respecta a la Fe una vez dada a los santos en Cristo.
Que el Señor tenga misericordia de este pobre tizón arrebatado del fuego.
Edison
16-01-2017, 02:20 PM
(Última modificación: 16-01-2017, 09:51 PM por Heriberto.)
Hola, Edison:
Debemos ser prudentes en cuanto a asumir culpas respecto de la salvación de un inconverso, aún en el caso de personas muy íntimas como es un hijo.
Nuestra responsabilidad no es "salvar" a un hijo , y me refiero puntualmente a su salvación eterna, pues eso depende del Señor.
"El Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree." No se trata del poder de la "chancleta" o de la vara como algunos suponen. (Dejemos en claro que no es lo mismo "educación" que "salvación")
No es tu culpa si un hijo tuyo, que ha escuchado reiteradamente el mensaje de Salvación se niega a creer. Se trata de la gracia del Señor, no de tus méritos como padre.
Es cierto que los padres tenemos grandes responsabilidades para con nuestros hijos y su educación cristiana, pero no podemos caer en el error de suponer que gracias a nosotros fueron salvos, y que por nuestra sabiduría siguen en el camino del Señor. Esto sería pura presunción y, lamentablemente, muchos padres la tienen. Una cosa es la educación, con todo lo que implica, enseñándoles a nuestros hijos a vivir en el temor del Señor, lo que debiéramos apuntalar con nuestro propio ejemplo, pero la salvación de ellos, como tal, no es un mérito nuestro.
Todo padre cristiano desea fervientemente que sus hijos sean salvos, y claro que no nos es indiferente cuando no responden positivamente al Evangelio. Pero la solución es seguir orando por ellos, sin cesar, y dejar que el Señor se haga cargo de la situación en Sus propósitos. No tenemos los recursos para salvar a nadie, por más que sea alguien muy amado. "¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios." (Ap.19:1) y Él sólo nos ha delegado predicar el Evangelio. Lo demás es por Obra y Gracia Suya. ¿No te parece?
Un abrazo.
Heriberto
Gracias Heriberto.
Muy esclarecedor tu comentario.
Edificación y trae paz.
Edison.
Amado hermano, Edison.
Coincido totalmente con nuesro hermano Heriberto.
Mientras estén este plano de realidad, todavía hay esperanza.
Oraré por los tuyos y espero Dios te anime mucho, te de sabiduría en todo y tu testimonio, transformado por la obre del Espíritu Santo en ti, lo use para que sean ganados para Cristo.
Un abrazo.
Gracias Caminito por tu buena voluntad.
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