Compartido por: Magnolia Villa Villa
El enojo es una emoción común que surge cuando uno enfrenta amenazas, insultos o injusticias.
Dios mismo siente enojo, y nos ha dado esta misma capacidad.
Sin embargo, por nuestra naturaleza caída, a menudo respondemos de una manera pecaminosa cuando este poderoso sentimiento nos domina.
Una respuesta pecaminosa frecuente es aferrarse a la ira hasta que esta se convierte en parte de nuestro carácter. Se aloja en lo más profundo de nosotros, y comienza a torcer los pensamientos y a agitar las emociones. La paz y la alegría están claramente ausentes, porque estas no pueden convivir con la ansiedad y la frustración que acompañan al disgusto.
Después de envenenar al carácter, el espíritu de enojo afecta a otras relaciones. Se lanzan palabras hirientes, incluso contra quienes no son la causa de la ira, y se levantan escudos de autoprotección para evitar cualquier herida.
Lamentablemente, los resultados de esta conducta son una relación tensa y el aislamiento.
Aunque el enojo puede dañar el carácter y la relación con otras personas, su consecuencia más trágica es el rompimiento del compañerismo con Dios. La ira no solo obstaculiza su obra en y a través de los creyentes, sino que también aflige el corazón del Padre celestial. El desea colmar a sus hijos de bendiciones, pero los puños cargados de ira no pueden recibir la riqueza de la persona y el llamado de Dios.
¿Está usted albergando algún sentimiento de ira o enojo en su corazón? Este podría estar tan metido dentro de su alma, que no está consciente de su presencia. Pídale a Dios que le revele cualquier resentimiento oculto que haya en usted. Deshágase de él, y aprópiese de las riquezas de Cristo.
Pro 19:19 "El de grande ira llevará la pena; Y si usa de violencias, añadirá nuevos males."
Charles Stanley
Es grave tener en nuestro interior el enojo. Nos puede llevar a cometer muchos errores y a ofender a quienes nos rodean o nos aman, por esa razón no le demos cabida, para que solo la paz de Jesús reine en nuestro interior y así podamos ser mensajeros de sosiego y apacibilidad, si estás enojado con alguien, es el tiempo de arreglar las cuentas y de que vacíes tu corazón de esto que te va carcomiendo poco a poco y no te deja vivir tranquilo, es hora de disfrutar de lo hermoso, del amor, del perdón y de vivir con alegría porque Él, Jesús, nos hizo libres.
Los amo y bendigo en Jesucristo.
MAGNOLIA
![[Imagen: LOVELY%20SEPARADOR.jpg?psid=1]](http://public.blu.livefilestore.com/y1pDlQIUTN80dS-HMNEICLdgsOTZHC2eHxGW4o4RQmXylBGMCw_RQijid2QFOcLuhjOK4yxKxUnkC6v1nHlG86iYA/LOVELY%20SEPARADOR.jpg?psid=1)
(Tomado de la lista de correo "Cristianos" de "Siguiendo Sus Pisadas")
El enojo es una emoción común que surge cuando uno enfrenta amenazas, insultos o injusticias.
Dios mismo siente enojo, y nos ha dado esta misma capacidad.
Sin embargo, por nuestra naturaleza caída, a menudo respondemos de una manera pecaminosa cuando este poderoso sentimiento nos domina.
Una respuesta pecaminosa frecuente es aferrarse a la ira hasta que esta se convierte en parte de nuestro carácter. Se aloja en lo más profundo de nosotros, y comienza a torcer los pensamientos y a agitar las emociones. La paz y la alegría están claramente ausentes, porque estas no pueden convivir con la ansiedad y la frustración que acompañan al disgusto.
Después de envenenar al carácter, el espíritu de enojo afecta a otras relaciones. Se lanzan palabras hirientes, incluso contra quienes no son la causa de la ira, y se levantan escudos de autoprotección para evitar cualquier herida.
Lamentablemente, los resultados de esta conducta son una relación tensa y el aislamiento.
Aunque el enojo puede dañar el carácter y la relación con otras personas, su consecuencia más trágica es el rompimiento del compañerismo con Dios. La ira no solo obstaculiza su obra en y a través de los creyentes, sino que también aflige el corazón del Padre celestial. El desea colmar a sus hijos de bendiciones, pero los puños cargados de ira no pueden recibir la riqueza de la persona y el llamado de Dios.
¿Está usted albergando algún sentimiento de ira o enojo en su corazón? Este podría estar tan metido dentro de su alma, que no está consciente de su presencia. Pídale a Dios que le revele cualquier resentimiento oculto que haya en usted. Deshágase de él, y aprópiese de las riquezas de Cristo.
Pro 19:19 "El de grande ira llevará la pena; Y si usa de violencias, añadirá nuevos males."
Charles Stanley
Es grave tener en nuestro interior el enojo. Nos puede llevar a cometer muchos errores y a ofender a quienes nos rodean o nos aman, por esa razón no le demos cabida, para que solo la paz de Jesús reine en nuestro interior y así podamos ser mensajeros de sosiego y apacibilidad, si estás enojado con alguien, es el tiempo de arreglar las cuentas y de que vacíes tu corazón de esto que te va carcomiendo poco a poco y no te deja vivir tranquilo, es hora de disfrutar de lo hermoso, del amor, del perdón y de vivir con alegría porque Él, Jesús, nos hizo libres.
Los amo y bendigo en Jesucristo.
MAGNOLIA
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(Tomado de la lista de correo "Cristianos" de "Siguiendo Sus Pisadas")

