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Reflexiones:
#1
La vida cristiana debe regirse en su totalidad, basada en principios bíblicos. Las opiniones que no se sustentan en los mismos, salen sobrando o no importa de quién vengan. Simplemente, Dios es superior a cualquier ser humano.

Esta vida es misteriosa. Dios a propósito nos ha revelado solo parte de ella, y de esta manera nos obliga a vivir por fe. Dios nos dice que es más inteligente que nosotros, más sabio y sus pensamientos son de mucho mayor altura que los nuestros.

Extrañamente existen pastores, evangelistas y creyentes, en general, que pretenden saberlo todo. Y a pesar de lo dicho anteriormente, opinan y tienen respuestas para toda interrogante. Es decir, consideran que son como Dios.

Pero por otro lado, tenemos miles y miles de cristianos que pretenden encontrarle una explicación a lo que sucede en esta vida. Son los creyentes del ¿por qué? Por qué existe el sufrimiento, el dolor, el cáncer, la pobreza, el diablo, etc. A mí me da la impresión de que este tipo de preguntas se hace no solo con la intención de conocer la respuesta, sino que en el fondo no están confiando en Dios. Es básicamente, un problema de fe. Porque si creyéramos realmente en el amor, la gracia, la sabiduría y la misericordia de Dios no estaríamos permanentemente haciéndonos esos cuestionamientos.

A su vez, surge el problema que por querer saber lo que Dios no ha revelado, porque simplemente el plan consiste en no hacer mayores revelaciones, entonces pastores y evangelistas se pasan la vida haciendo especulaciones de todas esas cosas, en lugar de aceptar que no sabemos el por qué de ellas.

Creo, incluso, que es una falta de respeto hacia Dios pretender explicarse su conducta y su perfecto plan a realizar con la humanidad. Es así como se atreven a decirle a un enfermo o a quien pase por una seria dificultad que es un castigo o que Dios lo está probando. ¿Quién puede saber el plan de Dios? Nadie. Es mejor quedarse callado. Con solo pensar en Job y opinar, absolutamente todos nos hubiéramos equivocado. Otros, para esas mismas circunstancias, dicen que es un ataque del diablo. Porque de todo lo que no les agrada culpan al diablo.

La Biblia no nos da fundamento para responder estas cosas. Mucho menos para casos particulares. Por la simple razón de que Dio no nos las ha revelado. No obstante, en la Biblia sí encontramos historias que nos impiden generalizar las causas de muchos acontecimientos.

Es así como podemos leer en la Palabra de Dios que aunque estemos llevando a cabo un plan en el cual Dio está involucrado y es de su voluntad, tendremos que enfrentar muchas dificultades, que aunque vinieran de parte del enemigo Dio no evita que tengamos que enfrentarlas. Por lo tanto se requiere estar en oración y contacto permanente con Dios.

Se entendería que con mucha más razón tendremos dificultades en todo aquello que no es un plan específico de Dios. Esto significa que, en general, la vida está llena de dificultades. Además debemos de dar gracias a Dios por todas las calamidades porque son para nuestro bien. Aunque fuera un juicio de Dios, no nos estaría castigando como merecemos, porque Él es misericordioso.

Dios ha prometido no dejarnos ni desampararnos, por lo tanto, por definición, nada nos falta desde su punto de vista y debemos estar siempre satisfechos. Aunque no tengamos qué comer, o medicinas o salud, etc , no nos falta. De acuerdo al plan de Dios, todo está bien. Eso no significa que no debamos esforzarnos por buscar la comida, la salud, etc. Los israelitas se quejaron cuarenta años en el desierto por carencia de ciertas cosas. No obstante la Biblia enseña que no les faltó nada. Según ellos les faltaba comida, agua, etc. Según Dios lo tenían todo.

Aunque no sabemos lo que nos espera el resto de la vida en este cuerpo, si sabemos en parte lo que nos espera en la eternidad. Qué sentido tiene quejarse y lamentarse ahora, si tenemos una eternidad garantizada. Creo que si hubiera opción, cualquiera de nosotros habría aceptado estar en esta vida por más difícil que sea si se le garantiza esa eternidad. Creo que nadie estaría dispuesto a perdérsela por evitar una vida dificultosa aquí en la tierra.

En consecuencia, como dice Pablo: corramos esta carrera de la vida con paciencia pero poniendo nuestra atención donde es debido, en esa maravillosa eternidad, en ese galardón. Pero si vivimos poniéndole atención solo a los problemas y a las dificultades nos perdemos. Sin que jas, sin murmuraciones. Total Dio nos está ofreciendo un magnífico negocio. Negocio en el cual nos hubiéramos involucrado, incluso, voluntariamente. Quitemos nuestra mirada de los problemas y dificultades .Debemos celebrar cada día que pasa no por ser más viejos, somos espíritus eternos que no envejecen, sino porque nos acercamos más a la meta.

Si las circunstancias se ven desfavorables, no interesa. Si las personas nos fallan no interesa.

El punto es si Dios está o no por nosotros. Se trata de no preocuparnos por nada y aceptar lo que Dios disponga. De todas formas el preocuparnos nada resolverá, porque, incluso, aunque Dios no tome parte en cierto asunto, en el momento que quiera, aunque el proceso esté más avanzado, puede hacerlo. Debemos orar por todo. En realidad no sabemos cuáles asuntos parezcan irrelevantes para excluirlos de la oración.

Nuestra confianza está en la sabiduría de Dios para llevar a cabo sus propósitos y cumplir sus promesas. Si las personas nos fallan, eso no es importante.

Cuando Dios está involucrado en un asunto uno no pude ni debe tratar de entender lo que Dios hace y por qué lo hace.

Cuando hay una racha de coincidencias desagradables no debe pensarse solo en actuaciones satánicas. La verdad es que el diablo no tiene poder ni permiso para hacerlo. Si así no fuera, todos los creyentes estaríamos en desgracia. Debemos pensar también en el cumplimiento de los planes y popósitos de Dios .

Los problemas y sufrimientos con frecuencia no son consecuencia del pecado. Pueden ser parte v de la prueba o disciplina que Dios aplica y redundan, finalmente, en un bien espiritual.

En el caso de Job. La mala racha de sucesos o acontecimientos se efectúa como prueba o disciplina por parte de Dios. El diablo no tiene ese poder a no ser que Dios se lo de junto con el respectivo permiso. El problema final es con Dios.

No parece razonable ni bíblico, que el diablo ataque a quien esté en pecado. Eso es más bien lo que él pretende.

El punto es que los caminos de Dios no son nuestros caminos .Sus pensamientos son inescrutables. Se dicen muchas cosas sin fundamento bíblico y, en consecuencia, su veracidad puede ser muy dudosa por insistir en explicarlo todo. La vida y el proceder de Dios no es entendible por nosotros. Dejemos de explicárnoslos y vivamos únicamente por fe.

La paz.

Jorge.

(Tomado de la lista de correo de "Siguiendo Sus Pisadas")
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