22-11-2013, 10:11 AM
(Última modificación: 22-11-2013, 03:27 PM por Caminito.)
Es una pregunta muy interesante, aunque también osada, pues cuestiona las formas que Dios dispuso para hacerlo. Sin embargo, es bueno encontrar la respuesta, porque veremos mejor la sabiduría de Dios y la condición real de nuestro corazón.
La respuesta se presta para muchas especulaciones y solo Dios tiene la respuesta exacta. Por mi parte, puedo comprender la razón partiendo desde la misma condición y tendencia a idolatrar cualquier cosa que Dios nos ha dejado o cualquier cosa que humanamente se le atribuya de origen divino. Si hacemos un poco de historia y basados en el mismo texto bíblico, veremos mejor a lo que me refiero.
El arca del pacto, por ejemplo. Fue adorada, siendo que fue un diseño divino, pero hecho de manos humanas, hay referentes de idolatría por parte del pueblo de Dios a tal grado que cuando fueron sitiados por los filisteos, al ver que el arca era llevada a la línea de combate, el pueblo clamó de tal manera que pensaron que Dios estaba con ellos y tenían garantizada la victoria; pero no solo no sucedió así, sino que incluso, les fue arrebatada el arca y sufrieron una de las más vergonzosas derrotas de su historia.
El hombre, tiende a idolatrar, es parte de su naturaleza caída.
Los escribas y fariseos, se olvidaron inclusive de Dios y amaron más la ley por encima de sus semejantes a tal grado que inclusive, pusieron al mismo nivel de autoridad, las interpretaciones rabínicas y de los ancianos, a tal grado fue que hasta lo más básico de la ley divina pasándole por encima.
Satanás, conoce esta tendencia idolátrica del corazón caído humano y no en balde peleó contra Miguel por el cuerpo de Moisés. ¿Para qué se imaginan que Satanás lo quería? No encuentro una mejor respuesta y no temo a equivocarme, ¿Para qué no sería sino para ponerlo como estorbo para que el pueblo le rindiera culto?
¿No sucedió lo mismo con la serpiente de bronce, que el Señor le ordenó a Moisés hicieran para que todos aquellos que pecaron y recibieron justo juicio divino, con solo al verla sanaran, pues eran mordidos por serpientes ardientes que los mataban? El rey Ezequías mandó despedazarla junto con otras piezas objeto de culto.
Cuando uno lee los libros Samuel, Reyes y Crónicas en donde se narra la época monárquica del pueblo escogido del Señor, uno no puede dejar de observar que hay siempre referencias a la idolatría cuando menciona "lugares altos" en donde el pueblo hacía rituales paganos.
La manera en que calificaban si un rey hacía "lo bueno" o "lo malo" delante de Jehová, era una referencia a que si seguía a Dios o seguía a los dioses paganos de países vecinos. Es más, las crisis que sufrieron con otras naciones eran consecuencias de su idolatría, pues al dejar a un lado al Dios verdadero, el Señor dejaba que sufrieran sus consecuencias por su desobediencia y maldad.
Toda la cristiandad está plagada de cultos idolátricos. Las imágenes de madera, yeso, metales preciosos de hombres y mujeres reciben culto. Hasta el pan, cuya referencia Jesús repartió en la ordenanza de hacerlo en memoria de él, se ha convertido en un dios para algunos y no son pocos.
Por algo Dios permitió que el arca se perdiera, la serpiente de bronce fuese destruida y el cuerpo de Moisés desaparecido entre muchas otras cosas más. Sería fácil pensar que hubiese servido de mucho tener una evidencia tan contundente como la preservación del texto, pero siendo como somos, fue la mejor decisión.
Ahora. ¿Se imaginan qué no se habría hecho con un texto original o un escrito de la mismísimo puño y letra del Señor Jesucristo?
¿Dónde estaríamos ahora? ¿Sería yo cristiano u otro idólatra más?
Hoy por hoy y con todo, la iglesia no está inmune a la idolatría, parece que adoran el ministerio, ministro y obra humana. No hay que buscar mucho, el culto de adoración y alabanza parece un espectáculo en donde se realza a los salmistas como cualquier otro escenario secular del mismo giro. Alabanza de labios, pero el corazón está lejos de Dios, pues a leguas se ven las intenciones de recibir aplauso y reconocimiento popular para validarse y eso también es vanidad, diría el viejo Salomón, pero también es idolatría.
Caminito
P.D. No mencioné el muro de los lamentos, los restos de huesos cuyo supuesto origen es de hombres y mujeres destacados de la historia de la cristiandad, los supuestos restos de la cruz, los cuerpo momificados y ¿Qué me dicen de las imágenes de las apariciones supuestamente de María y que sabemos quién es en realidad? etc, etc, etc...
Gracias a nuestro sabio Dios por no dejar que se conservaran escritos originales y no escribió nada de su puño y letra.