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Los Enfermos
#1
Marcos 2:17 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Un hombre de la tercera edad que contaba con 80 años, se enorgullecía diciendo que desde que tenía 40 años, no había dejado de ejercitarse todos eso años y que recorría a trote 8 kilómetros diarios. Un buen día, calló en cama producto de una fuerte gripe, la cual juzgó pasajera, pero se sorprendió viendo en su reflejo en el espejo del baño, un par de manchas en el cuello rosadas que consideró como una irritación.

Cuando su esposa vio las manchas lo convenció de ver a su médico para que se revisara después de mucha oposición, pues en su mente no había la menor duda que era algo de lo que no tenía mayor importancia.

Después de algunas pruebas y análisis, el doctor le pidió que consultara a un especialista, pero que su diagnóstico es que tenía cáncer en los pulmones y el tratamiento debía ser realizado por éste.

Asombrado, pasó por todas las pruebas a las que fue sometido por el especialista y el resultado fue el mismo, pero no había nada que hacer, cualquier tratamiento sería inútil, era cuestión de días para que falleciera.

Hombres religiosos de la época del Señor Jesucristo lo acusaron por convivir con gente cuya conducta era considerada inapropiada para su rango y posición social, ya que para ellos, era un escándalo sentarse a comer con pecadores como rameras, recaudadores de impuestos del imperio romano, borrachos y demás, estos religiosos apelaban a sus ritos externos de piedad para considerarse sanos.

En nuestra sociedad se piensa que los parámetros de justicia son medidos en base a lo que la mayoría de las personas piensan es bueno o malo.

De hecho, es muy cierto que hay acciones que la mayoría de las personas considera inadecuadas y son merecedoras de la más notoria desaprobación social.

Éstos, se consideran a sí mismos sanos y se veían a sí mismos exentos de la necesidad de salud espiritual.

Como aquel hombre atlético, orgulloso de su disciplina, apelaba a las fuerzas que había desarrollado en su juventud, estos hombres orgullosos de su religiosidad, pensaban que sus obras externas de piedad son la medida sanitaria de clasificación que Dios toma en cuenta para ver su alma como limpia, sin saber que Dios mira el interior y sabe muy bien que el pecado había invadido todo su ser y su expectativa es de condenación. Pero no puede hacer nada, porque ellos han endurecido su corazón con el orgullo de su religión que impide vean su necesidad de salud y vida eterna.

El Señor Jesucristo no vino por los que son justos ante sus propios ojos, pues se ven sanos, el Señor vino por pecadores, solo tienes que reconocerlo e ir a Él, para que te sane con su preciosa sangre, que limpia de todo pecado o ¿Eres del grupo de los sanos?
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