¿Es la Biblia la Inerrante Palabra de Dios?
Lo Primero que hay que preguntarse es: ¿tiene errores la Biblia?
En este escrito se desea presentar varios argumentos evidenciales sobre la veracidad de la Palabra de Dios "La Biblia". Muchas personas creen que la Biblia no es la palabra de Dios sino que la misma contiene la palabra de Dios. ¿Cual es la ldiferencia de los terminos expresados?
[Juan 17:17] Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad.
Una de las objeciones levantadas por los críticos con relación a la inspiración de la Biblia es que ésta no es la Palabra de Dios sino que contiene la Palabra de Dios. ¿Es esto correcto? No. Primero que todo, esto no encaja con lo que la Biblia dice acerca de sí misma. La colección de 66 libros que la Iglesia Cristiana reconoce como inspirados, habla de las muchas palabras de Dios en muchos lugares de la Biblia.
“Así dice el Señor” ocurre más de 400 veces. En la Versión Reina-Valera 1960, se lee: “Jehová ha dicho así” o “…así dijo Jehová.”
“Dijo Dios” ocurre 42 veces en el Antiguo Testamento y cuatro veces en el Nuevo Testamento.
“Habló Dios” ocurre 9 veces en el Antiguo Testamento y 3 veces en el Nuevo Testamento.
“El Espíritu del Señor habló” a través de personas en 2 S 23:2; 1 R 22:24; 2 Cr 20:24.
De las Escrituras, Jesús mencionó la Ley, los Profetas y los Salmos (Todo el Antiguo Testamento) y dijo que las mismas no pueden ser quebrantadas y que no pasarían jamás.
Claro está que aquellos que dicen que la Biblia en sus documentos originales tuvo errores; podrían decir que esos son sólo ejemplos de versículos que “contienen” la Palabra de Dios, pero no significa que la Biblia es la Palabra de Dios. El problema con esa respuesta aparece cuando miramos lo que Jesús dijo:
Lucas 24:44-45: “Y les dijo: ‘Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.’ 45Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras;”
Note que Jesús habla acerca de lo que está escrito con relación a Él en el Antiguo Testamento; en el siguiente versículo el apóstol Juan escribe que Jesús les abrió la mente de ellos para entender las Escrituras. ¿Cuáles Escrituras? La Ley (Moisés), los Profetas y los Salmos. Esta era una designación común para el Antiguo Testamento. Jesús dice que la forma escrita del Antiguo Testamento es Escritura la cual llamaba “la Palabra de Dios” y acerca de la cual discute con los líderes religiosos los cuales violaban estas Escrituras.
Mt 15:6: “ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.”
Mr 7:13: “invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.”
Jn 10:35: “Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada),” Jesús nunca dijo que las Escrituras contienen la Palabra de Dios. Él dijo que estas eran la Palabra de Dios. Por lo tanto, podemos ver que la Palabra de Dios es la forma escrita de la Escritura. De hecho, Pablo nos dice que no pensemos más allá de lo que está escrito y de lo que contiene la Palabra de Dios.
1 Co 4:6: “Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa, os envanezcáis unos contra otros.”
Es la forma escrita, la Escritura, la que se proclama como la Palabra de Dios, la cual no puede quebrantarse y es el estándar de lo que no podemos exceder. Esto puede ser solamente verdadero, si la forma escrita es la Palabra de Dios, no sólo algo que subjetivamente contiene la Palabra de Dios.
¿Qué significa la Palabra de Dios? La Biblia está llena de citas que hablan acerca de Dios. Sin embargo, contiene palabras no inspiradas por Dios de personajes tales como Judas, Herodes, etc. Por ejemplo, Satanás, mintió cuando le habló a Eva en el Huerto del Edén. Esto significa que la Biblia también contiene un registro de una mentira.
¿Pero cómo tal clase de mentira puede estar incluida en la Palabra de Dios y ser todavía esta Palabra sin error, ya que la mentira es en sí misma, un error? La respuesta es que la Biblia registra de manera inequívoca la mentira. En la proclamación de su verdad y en la revelación de la voluntad de Dios esta mentira registrada no le agrega errores a la Biblia. En los lugares donde la Palabra registra por parte de varios individuos las mentiras, los fracasos, la deshonestidad, etc. lo hace perfectamente y sin error. De igual manera, cuando la Palabra registra eventos históricos, genealogías, etc., lo hace usando los idiomas y las normas culturas de la época y sin error.
Jesús reconoció esto cuando dijo que la Palabra de Dios, la Escritura, no puede ser quebrantada. Esto significa que ésta, no puede fallar. ¿Por qué? Debido a que la Escritura como forma escrita de la Palabra de Dios es inspirada y por lo tanto, debe ser cumplida. Recuerde que Jesús llamó Escritura a la Ley, los Profetas y los Salmos (lo que formaba parte del Antiguo Testamento) y dijo que las Escrituras no podían ser quebrantadas ni tampoco violadas. Obviamente, Él se estaba refiriendo a la forma escrita del Antiguo Testamento:
Lc 24:44-45: “Y les dijo: ‘Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.’ 45Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras;”
Jn 10:35: “Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada),”
Si la mención de una ciudad es incorrecta, ¿no es eso una falla de la Escritura? Si una fecha está equivocada, ¿no es eso una falla de la Escritura? De igual manera, ¿no sería un error una falla en la Escritura? ¡Claro que sí! Pero Jesús dijo que las Escrituras no pueden ser quebrantas; no pueden fallar. ¿Está Jesús equivocado?
¿Es también Escritura, el Nuevo Testamento? No se tendría que decir que el Nuevo Testamento también es Escritura, sin embargo, la iglesia temprana reconoció los documentos del Nuevo Testamento como auténticos e inspirados y los incluyeron en el Canon de la Escrituras con los del Antiguo Testamento. Pablo reconoció la autoridad que la Palabra tiene en la iglesia. Tome por ejemplo lo que dijo a los Colosenses:
Col 4:16: “Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros.”
De igual manera, Pedro hizo un interesante comentario acerca de los escritos de Pablo cuando dice:
“casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.” (2 P 3:16). Pedro llamó a los escritos de Pablo Escrituras. A su vez, Pablo llamó a las Escrituras “aliento de Dios”, y Jesús dijo que las Escrituras no pueden fallar.
La Escritura es Aliento de Dios. 2 Tim 3:16-17: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” La palabra “inspirada” es, literalmente “aliento de Dios”. Esta es una frase interesante ya que implica que las Escrituras provienen de la misma boca de Dios.
De igual manera, Pedro en 2 P 1:21 dice: “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” Pedro está declarando que la profecía no es el producto de la voluntad divina; más bien, la profecía ocurre a través de aquellos que son movidos por el Espíritu Santo.
Dios habló a través de la boca de los profetas. Vemos en Hch 3:18: “Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.” Lucas, el escritor de Hechos, claramente entendió que las Escrituras del Antiguo Testamento son dadas por Dios a través de los profetas. De hecho, encontramos otras referencias al Antiguo Testamento con relación a Dios, hablando a través de los profetas.
Palabras habladas a través del profeta Jeremías están registradas en Mt 2:17, 27:9.
Palabras habladas a través del profeta Isaías están registradas en Mt 1:22; 8:17; Jn 12:37.
Palabras habladas a través de los profetas Moisés y Oseas registradas en Mt 2:15.
Palabras habladas a través del profeta David registradas en Mt 13:34.
Palabras habladas a través del profeta Zacarías registradas en Mt 21:4.
Palabras habladas a través de los profetas, registradas en forma general en Mt 26:56.
Debido a que los profetas hablan por Dios, escriben la Escritura y hacen profecías, las Escrituras deben ser cumplidas. Son las Escrituras escritas las que son referenciadas aquí. Estas referencias no son vagas y ambiguas a algunas partes de la Biblia que pueda “contener” la Palabra de Dios.
El problema de la subjetividad
Si la Biblia contiene la Palabra de Dios, pero no es la Palabra de Dios, debemos entonces, preguntarnos ¿cuáles partes de la Biblia son Palabra de Dios y cuáles no? El problema al responder esta pregunta es que aquel que busca esto, se coloca inadvertidamente como juez de lo que es y lo que no es inspirado y sin error. Pero, ¿bajo que estándar hace esa persona esa clase de juicio?
¿Qué hay acerca de las numerosas contradicciones en la Biblia? Es cierto que hay dificultades en la Palabra de Dios. Pero estas se deben a errores cometidos por los copistas a través de los siglos. En la medida en que se descubre más y más evidencia histórica, arqueológica y a nivel de manuscritos, existen menos dificultades. Sin embargo, para un examen de respuestas a las contradicciones de la Biblia, por favor vea La Sección de las Dificultades en la Biblia en el menú de navegación a la izquierda.
Cuando se reclama que la Biblia contiene la Palabra de Dios pero no es la Palabra de Dios, se hace generalmente debido a que los críticos en contra de la inspiración quieren asegurar que los documentos originales en la Biblia contienen errores. El problema es que esto mina la verdad de la Palabra de Dios. ¿Cómo decidimos lo que es y no es inspirado y por lo tanto verdadero, si el mismo aliento de Dios que se mueve a través de un pecador resulta en documentos con errores? ¿Inspira esto credibilidad en la Palabra de Dios? ¿Promueve esto seguridad y descanso al que cree en la Palabra de Dios? Obviamente no.
Esa creencia de que la Biblia no es la Palabra de Dios sino que esta contiene la palabra de Dios mina la fe de los Cristianos y es naturalmente, un peligro y una falsa enseñanza.
ARGUMENTOS a favor de la perfeccion biblica:
Argumento I:
Es importante que para un lector ocasional de la Biblia, pronto se pone de manifiesto que está leyendo un libro fuera de lo usual. Aunque cubre miles de años de la historia humana y está escrita por más de cuarenta escritores humanos, la Biblia no es una simple colección de escritos, sino todo un Libro que posee una fascinante continuidad. Se le llama "La Biblia", de la palabra griega biblos, que significa "Un libro". Su extraordinaria característica es debida al hecho de que es ciertamente la Palabra de Dios, aunque haya sido escrita por autores humanos. Se ofrecen dos líneas de evidencia que apoyan la conclusión de que la Biblia es la Palabra de Dios:
A) la evidencia interna; los hechos hallados en la propia Biblia y la
propia afirmación de la Biblia concerniente a su origen divino;
B ) la evidencia externa; la naturaleza de los hechos dados en la Escritura, que apoyan su carácter sobrenatural.
A. EVIDENCIA INTERNA
En cientos de pasajes, la Biblia declara o afirma por sí misma ser la Palabra de Dios (Deut 6:6-9, 17-18; Josu 1:8; 8:32-35; 2 Sam 22:31; Sal 1:2; 12:6; 19:7-11; 93:5; 119:9, v11, v18, v89-93, v97-100, v104-105, 130; Pro 30:5-6; Is 55:10-11; Jer 15:16; 23:29; Dan 10:21; Mt 5:17-19; 22:29; Mrc 13:31; Luc 16:17; Jn 2:22; 5:24; 10:35; Hch 17:11; Rom 10:17; 1 Cor 2:13; Col 3:16; 1 Tes 2:13; 2 Tim 2:15; 3:15-17; 1 Ped 1:23-25; 2 Ped 3:15-16; Apoc 1:2; 22:18).
Las Escrituras declaran, de muchas formas diversas, que la Biblia es la Palabra de Dios y que su afirmación es clara e inteligible para cualquiera. La afirmación constante de los escritores del Antiguo Testamento, los del Nuevo y del propio Jesucristo, es que la Biblia es la inspirada Palabra de Dios. Por ejemplo, el Salmo 19:7-11 declara que la Biblia es ciertamente la Palabra del Señor, y nombra seis perfecciones, con sus seis correspondientes transformaciones de carácter humano, que la Palabra cumple. Jesucristo declaró que la Ley tiene que ser cumplida (Mt. 5:17-18). En Hebreos 1:1-2, no solamente se afirma que Dios habló en el Antiguo Testamento a los profetas con palabra de Dios, sino que también lo hizo Su Hijo en el Nuevo. La Biblia sólo puede ser rechazada Si se rechazan sus constantes afirmaciones de ser la Palabra de Dios.
Argumento II:
B. EVIDENCIA EXTERNA
La Biblia no sólo afirma y reclama para sí el ser la Palabra de Dios, sino que apoya estas afirmaciones por abundantes evidencias que han convencido con frecuencia incluso a los lectores más escépticos.
1. La continuidad de la Biblia. Uno de los más sorprendentes y extraordinarios hechos respecto a las Escrituras es que, aunque fueron escritas por más de cuarenta autores que vivieron a lo largo de un período de más de 1,600 años, la Biblia es, no obstante, un Libro y no una simple colección de 66 libros. Sus autores proceden de los más diversos lugares y situaciones de la vida; hay reyes, campesinos, filósofos, hombres de Estado, pescadores, médicos, eruditos, poetas y agricultores. Vivieron en diferentes culturas, en diferentes experiencias existenciales, y con frecuencia fueron completamente distintos en carácter. La Biblia tiene una continuidad que puede ser observada desde el Génesis hasta el Apocalipsis. La continuidad de la Biblia puede ser constatada en su secuencia histórica que comienza con la creación del mundo presente hasta la de los nuevos cielos y la nueva tierra. El Antiguo Testamento revela temas doctrinales tales como la naturaleza del propio Dios, la doctrina del pecado, la de la salvación y el programa y propósito de Dios para el mundo como un todo, para Israel y para la Iglesia. La doctrina está progresivamente presentada desde sus principios en forma de introducción, hasta su más completo desarrollo. El tipo está seguido por el antitipo, la profecía por su cumplimiento. Uno de los temas continuados de la Biblia es la anticipación, presentación, realización y exaltación de la persona más perfecta de la tierra y los cielos, nuestro Señor Jesucristo. El relato de tan fascinante Libro, con su continuidad de desarrollo, exige un milagro mucho mayor que la inspiración en sí misma. De acuerdo con esto, los creyentes de la Escritura, si bien reconocen la factura humana de varios de sus libros, su continuidad y su guía se deben a la inspiración del Espíritu Santo.
2. La extensión de la revelación bíblica. En su manifestación de la Verdad, la Biblia es inextinguible. Al igual que un telescopio, se adentra en el universo desde las infinitas alturas y profundidades de los cielos, hasta la tremenda hondura del infierno y capta las obras de Dios desde el principio hasta el fin. Como un microscopio, revela los más diminutos detalles del plan y el propósito de Dios y la perfectísima obra de la creación. Al igual que un estereoscopio, sitúa a todos los seres y objetos, tanto si están en los cielos como en la tierra, en correcta relación, los unos con los otros. Aunque muchos de los libros de la Biblia fueron escritos en los comienzos del conocimiento humano, en una época en que sus autores ignoraban por completo los modernos descubrimientos, lo que ellos escribieron, sin embargo, no ha sido nunca contradicho por posteriores descubrimientos, y los antiguos escritos de la Escritura se hallan sorprendentemente adaptados a modernas situaciones. En el amplísimo contexto de su revelación, la verdad bíblica alcanza horizontes insospechados que van más allá del descubrimiento humano, alcanzando, como de hecho lo hace, desde la eternidad del pasado, a la eternidad del futuro, revelando hechos que sólo Dios puede conocer. No existe otro libro en todo el mundo que haya intentado siquiera presentar la Verdad de un modo comprensible como lo hace la Biblia.
3. La influencia y publicación de la Biblia. Ningún otro libro ha sido jamás publicado en tantas lenguas e idiomas, por y para tan diferentes pueblos y culturas, como la propia Biblia. Sus páginas están entre las primeras que fueron impresas cuando se inventaron las prensas de la moderna imprenta. Millones de copias de la Escritura han sido publicadas en todas las principales lenguas del mundo, y no hay una sola lengua escrita que no tenga, al menos, una porción impresa de la Biblia. Aunque los escépticos, como el francés Voltaire, infiel y herético, han predicho con frecuencia que la Biblia quedaría relegada al olvido en el paso de una generación, e incluso autores del siglo XX han pronosticado que la Biblia pronto sería un libro olvidado, lo cierto es que la Biblia continúa publicándose en número creciente y en mayor número de lenguas que antes. Otras religiones han sobrepasado a la Cristiandad en número de seguidores, pero no han sido capaces de ofrecer ninguna revelación escrita comparable a la Escritura. En nuestra época moderna, la influencia de la Biblia continúa su ritmo de difusión incesante. Para los no salvos es la "espada del Espíritu" (Efe 6:17) y para los salvos es un poder efectivo, santificante y que limpia de toda mancha (Jn 17:17; 2 Cor 3:17, 18; Efe 5:25-26). La Biblia continúa siendo la única base divina para la ley y la moralidad.
4. El contenido de la Biblia. El carácter sobrenatural de la Biblia se aprecia en el hecho de que trata tan libremente con lo desconocido y, desde luego, incognoscible, como con lo que es conocido. Describe la eternidad en el pasado, incluyendo la creación antes de que el hombre existiese. Se revelan la naturaleza y las obras de Dios. En las profecías bíblicas se manifiesta la totalidad del programa divino para el mundo, para Israel y para la iglesia, culminando en esta última, que es eterna. En cada materia presentada y descrita, sus declaraciones son decisivas, concretas y están al margen del tiempo. Su naturaleza comprensiva ha hecho a sus lectores sabios en la verdad que se relata tanto en el tiempo como en la eternidad.
5. La Biblia como literatura. Considerada como obra literaria, la Biblia es también algo supremo. No solamente contiene la historia gráfica, sino la profecía en detalle, la más bella poesía y el drama, relatos de amor y de guerra, las especulaciones de la filosofía y cuanto se relaciona con la verdad bíblica. La variedad de la producción de sus autores está contrastada por la multiplicidad de sus materias. Ningún otro libro de literatura tiene tantos lectores apasionados de todas las edades y de todos los. grados de inteligencia y.erudición.
6. La autoridad sin prejuicios de la Biblia. El carácter humano de los autores de la Biblia, carece de prejuicios en favor del hombre. La Biblia registra y señala, sin vacilar, el pecado y la debilidad de los mejores hombres, y advierte gráficamente aaquellos que confían en sus propias virtudes de su condenación final. Aunque escrito por humanos, es un mensaje de Dios hacia el hombre, más bien que un mensaje del hombre para el hombre. Aunque algunas veces habla de cosas terrenales y de experiencias humanas, también describe con claridad y autoridad cosas tanto de los cielos como de la tierra, visibles o invisibles; revelando hechos acerca de Dios, de los ángeles, los hombres, del tiempo y de la eternidad; de la vida y la muerte, del pecado y la salvación, del cielo y del infierno. Semejante libro no podría haber sido escrito por el hombre -si hubiese tenido que elegir hacerlo, y aun de haber podido, nunca habría querido hacerlo- al margen de la divina dirección. Por tanto, la Biblia, aunque escrita por hombres, es un mensaje que procede de Dios, con la certeza, la seguridad y la paz que sólo Dios puede proporcionar.
7. El carácter supremo de la Biblia. Por encima de todo lo dicho anteriormente, la Biblia es un libro sobrenatural que revela la persona y la gloria de Dios manifestada en Su Hijo. Tal persona, Jesucristo, jamás pudo haber sido la invención de un hombre mortal, ya que Sus perfecciones nunca podrían haber sido comprendidas ni por los hombres más sabios y santos de esta tierra. El supremo carácter de la Biblia está apoyado por su revelación del carácter supremo en la persona de Jesucristo.Como consecuencia de la combinación de las cualidades sobrenaturales y procedentes del hombre que entran en la composición de la Biblia, puede observarse una similitud entre la Biblia como la Palabra escrita y el Señor Jesucristo como el Verbo viviente. Ambas son sobrenaturales en origen, presentando una mezcla inescrutable y perfecta de lo que es divino y de lo que es humano. Ambas también ejercen un poder de transformación sobre aquellos que creen, e igualmente permitido por Dios como algo negativo y rechazado por los que no creen. Las perfecciones divinas, impolutas y en toda su grandeza que no sufre la menor disminución, están inmersas en ambos aspectos. Las revelaciones que muestra son igualmente tan simples como la capacidad mental de un niño, y tan complejas como los infinitos tesoros de la divina sabiduría y el divino conocimiento, sostenidas por el Dios que las ha revelado.
Argumento III:
C. EL PROPOSITO DE LA BIBLIA
De acuerdo con la Palabra de Dios escrita, un propósito supremo se revela en todo lo que Dios ha hecho o hará, desde el comienzo de la creación hasta la más lejana eternidad. Este supremo propósito es la manifestación de la gloria de Dios. Para este propósito fueron creados los ángeles, fue diseñado el universo material que es como un reflejo de su gloria, y el hombre creado a la imagen y semejanza de Dios. En la inescrutable sabiduría de Dios, incluso el pecado fue permitido y provista la redención como una perspectiva hacia la realización de tal supremo propósito.El que Dios manifieste su gloria está de acuerdo con sus infinitas perfecciones. Cuando el hombre intenta glorificarse a sí mismo es siempre una cuestión discutible, dada su imperfección. Para Dios, el manifestar su gloria es expresar y revelar la verdad, que tiene una infinita capacidad de bendición para la criatura. Puesto que Dios es infinito en su ser y absoluto en su perfección, El merece la gloria infinita, y sería una injusticia de infinitas proporciones si se le escatimara la completa expresión de tal honor y gloria que son totalmente suyas. Al manifestar su gloria, Dios no está buscándose a sí mismo, sino más bien expresando su gloria para el beneficio de la creación, obra suya. La revelación de Dios a sus criaturas les ha proporcionado un objeto valiosísimo para el amor y la devoción, ha proporcionado asimismo materia para la fe, y la paz de la mente, y ha dado al hombre la seguridad de la salvación en el tiempo y en la eternidad. Cuanto más comprenda el hombre la gloria de Dios, mayor será la bendición que enriquezca su existencia y que se proporcione a sí mismo.Puesto que la Biblia es el mensaje de Dios hacia el hombre, su propósito supremo es que Él pueda ser glorificado. La Biblia refiere:
1. Que "todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean potestades, sean poderes; todo fue creado por medio de él y para él" (para su gloria -Col. 1:16). Ángeles y hombres, el universo material y toda criatura, todo ha sido creado para su gloria. "Los cielos declaran la gloria de Dios" (Sal. 19:1).
2. La nación de Israel es para la gloria de Dios (Is. 43:7, 21, 25; 60:1, 3, 21; Jer. 13:11).
3. Que la Salvación es para la gloria de Dios (Ro. 9:23), ya que será una manifestación de la gracia de Dios (Ef. 2:7) y es ahora una manifestación de la sabiduría de Dios (Ef. 3:10).
4. Que todo servicio tiene que ser para la gloria de Dios (Mt. 5:16; Jn. 15:8; 1 Co. 10:31; 1 P. 2:12; 4:11, 14). La Biblia, en sí misma, es el instrumento de Dios mediante el cual El prepara al hombre de Dios para toda buena obra (2 Ti. 3: 16-17).
5. Que la nueva pasión del cristiano es que Dios pueda ser glorificado (Ro. 5:2).
6. Incluso la muerte del creyente se dice que es para este fin (Jn. 21:19; Fil. 1:20).
7. El que sea salvo está destinado a compartir la gloria de Cristo (Jn. 17:22; Col. 3:4).Tomada como un todo, la Biblia difiere en su tema y propósito de cualquier otro libro existente en el mundo. Se alza como algo glorioso, reflejando el lugar del hombre en la vida y su oportunidad de salvación, el supremo carácter y la obra de Jesucristo como Salvador, y proporciona, en detalle, las infinitas glorias que pertenecen al propio Dios. Es el único libro que revela la criatura de parte de su Creador, el plan mediante el cual el hombre, con todas sus imperfecciones, puede ser reconciliado en una eterna coexistencia filial con el eterno Dios.
Argumento IV:
D. LA REVELACION DIVINA
La Biblia tiene como objetivo y propósito el ser la revelación del ser, las obras y el programa de Dios. Que un Dios infinito buscase el revelarse a sí mismo a sus criaturas, es razonable y esencial para el cumplimiento de los propósitos de Dios en la creación. Es, por otra parte, natural que los seres racionales intenten saber algo respecto al Creador que les ha dado vida. Si el hombre es el más alto orden de las criaturas, que tiene la capacidad de reconocer y tener una intima comunión con el Creador, es, por tanto, también razonable esperar que el Creador se comunicase con sus criaturas, revelándoles su propósito y su voluntad. Hay tres vías de máxima importancia y que han sido utilizadas por Dios para revelarse a sí mismo.
1. La revelación de Dios en la creación. El poder eterno y el carácter de Dios se revelan por las cosas que han sido creadas (Ro. 1:20). El mundo de las cosas naturales, siendo una obra de Dios, muestra que Dios es un Dios infinito en poder y sabiduría y que ha diseñado y creado el mundo físico para un propósito inteligente. La revelación de Dios mediante la Naturaleza, sin embargo, tiene sus limitaciones,al no aparecer claramente manifestado el amor y la santidad de Dios. Mientras que la revelación en la Naturaleza es suficiente para que Dios pueda juzgar al mundo pagano por no adorarle como su Creador, no revela un camino de salvación mediante el cual los pecadores puedan ser reconciliados con un Dios santo, sagrado.
2. Revelación en Cristo. Una suprema revelación de Dios fue suministrada en la persona y la obra de Cristo, que nació en su debido tiempo (Gá. 4:4). El Hijo de Dios vino al mundo para revelar a Dios a los hombres en términos que pudiesen comprender. Por su llegada como hombre mediante el acto de la encarnación, los hechos relacionados con Dios, que de otra forma hubiesen sido muy difíciles para la comprensión humana, se trasladan al limitado alcance de la comprensión y el entendimiento humanos. Así pues, en Cristo, no sólo se revela el poder y la sabiduría de Dios, sino también su amor, la bondad divina, su santidad y su gracia. Cristo declaró: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Jn. 14:9). En consecuencia, el que conoce a Jesucristo, también conoce al Dios Padre.
3. La revelación en la Palabra escrita. La Palabra escrita de Dios es capaz, sin embargo, de revelar a Dios en términos incluso más explícitos de los que puedan ser observados en la persona y obra de Cristo. Como previamente se ha demostrado, es la Biblia la que nos presenta a Jesucristo tanto como el objeto de las profecías, como en su cumplimiento. Con todo, la Biblia va aún más allá; dando detalles respecto a Cristo, muestra el programa de Dios para Israel, para las naciones, así como para la iglesia, y trata de muchos otros temas de la historia del género humano y del universo. La Biblia no sólo presenta a Dios como su tema fundamental, sino que también nos muestra sus propósitos. La revelación escrita lo incluye todo en sí misma. Expone de la forma más clara y convincente todos los hechos que conciernen a Dios y que están revelados en la Naturaleza, y proporciona el único registro que atañe a la manifestación de Dios en Cristo. También se extiende la divina revelación en grandes detalles que se relacionan con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, los ángeles, los demonios, el hombre, el pecado, la salvación, la gracia y la gloria. La Biblia, pues, puede ser considerada como el complemento perfecto de la divina revelación de Dios, parcialmente revelada en la Naturaleza, y más plenamente revelada en Cristo, y revelada completamente en la Palabra escrita.
Mas argumetnos y evidencias en contra de tal teoria errada [La Inspiracion parcial].
(Is 40:8) Sí, la hierba se seca, y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.»
Necesitamos la Biblia.
¿Que es, y que no es verdad?, el hombre sin la Palabra de Dios no tiene una guia directa y eficaz para su vida, ya que en ella está la verdad de Dios revelada. Con ella el hombre nunca caminará sin dirección y sin duda alguna (2 Tim 3:15).
Debemos desear su revelación.
Dios es sabio, y como sabio riene un propósito en todo lo que hace, y el desviar Sus propósitos es necedad y desafiarlo es pecado. El hombre necesita la revelación Escrita para comprender los propósitos de Dios, y al desearla Dios se compromete en revelarla (Jn 7:17).
Su revelación debe esperarse.
En la naturaleza el hombre tiene una revelación de Dios que puede ser comprendida por la razón, pero al estar enyugado por el pecado su naturaleza y razón son impotentes de comprender tal revelación. En la Biblia se halla lo que la razón humana no puede descubrir. ¿puede inmaginar a un Padre escondiendose de su hijo por siempre?, o a ¿un Dios bondadoso de Su creación?, El desea revelar Su ser y voluntad a lo creado. Dios no se oculta, El se muestra.
Se espresa de forma Escrita.
Los libros hacen que la sletras se preserven y no caigan al olvido, y se transmita de generación en generación, la memoria y la tradición no son de confianza, por ello Dios estableció todo es Su sabiduria Divina mediante la expresión plena Escrita. Dio al homnre Su revelación en un libro (La Biblia – 2 Ped 1:19-21).
De ninguna otra manera hasta donde nos es posible ver, El pudo haber impartido perfectamente Sus mandatos. No por que El no pudiera hacerlo de otra forma, sino por lo finitos que somos. Lo hizo así para que Su voluntad quedara grabada y disponible a toda la humanidad y para todas las epocas hasta el fin de los timepos. Para que el hombre alcanzara un patron de palabras, fe y conducta correcto conforme a ella. Por lo tanto es lógico pensar que utilizó hombres para que Su mensaje pudiese llegar al mismo hombre.
Su inspiración.
Es la influencia sobrenatural del Espíritu de Dios ejercida sobre la mente de los escritores. Su influencia capacitó a los hombres para escribir y expresar la verdad Divina sin mezclar el herror humano. Es una intimación que Dios hace con el escritor para que este escriba aserca de una determinada materia por una asistencia especial de Dios para que este no yerre en su exposición.
Es un soplo recio consistente de Dios en el hombre capacitandolo para que exprese una verdad. Las Escrituras son el resultado del aliento Divino, así como la respiración acompaña las Palabras. La Palabra es sencilla, pero por causa del error se vió obligada la Iglesia a hacer credos [formulas que resumen una enseñanza] más complicados para proteger la doctrina sobre el error.
Divina y no humana.
Muchos creen que la Biblia es un derivado de alguna mente humana sabia inspirada por la razón y la filosofia, lo concideran como una inspiración natural. Esto está en contra del caracter sobrenatural de la Biblia.
Unica y no común.
La inspiración y la iluminación son dos cosas diferentes. La iluminación es la influencia que ejerce el Espíritu Santo por la cual los creyentes comprendern facilmente las verdades Divinas (1 Cor 2:4, Mt 16:17). La inspiración: (1 Ped 1:10-12) Es que el Espíritu Santo inspiró Sus palabras, pero no proporsionó el significado de las mismas. Un ejemplo de ello lo fue Caifas (Jn 11:49-52), otros ejemplos Bíblicos (2 Tim 3:16-17, 2 Ped 1:19-21).
La iluminación: Es permanente (1 Jn 2:20-27). La inspiración: Es intermitente, el profeta no podia hablar la voluntad de Dios si no estaba sujeto a la voluntad del Espíritu (2 Ped 1:19-21, Jer 14:14, 23:11-16, Ezq 13:2). La iluminación: Admite grados. La inspiración: No los admite. En la iluminación los creyentes pueden disfrutar de diferentes grados, unos poseen mayor profundidad que otros, en el caso de la inpiración, en el sentido Bíblico, la persona o es o no inspirada.
No es mecanica.
Inspiración mecanica: Esto da a entender que los escritores pudieron haber sido inspirados por el Espiritu Santo pero que hubo la posibilidad que por su cultura, vocabulario, y estilos de expresion ellos mismos pudieron escribir sus experiencias. Da a notar que el Espiritu Santo no inspiró completamente la escritura.
Dios no habló por medio del hombre como hablaria por medio de un microfono. El Espíritu Santo usó las facultades del hombre produciendo así el mensaje perfectamente Divino no excluyendo las caracteristicas del escritor. Es la Palabra de Dios pero con el estilo único de quienes fueron usados.
Dios no la hizo sin el hombre, y el hombre no la escribió sin Dios. Es Dios quien habla al hombre, y habla por medio del hombre y habla como hombre y a favor o en contra del hombre, para que no tenga excusas de que Dios no expresa Su mensaje entendible.
Completa, no parcial.
Inspiración parcial: Este concepto dice que solo parte de la Biblia fue inspirada y no su totalidad, dice que la Bíblia contiene la Palabra de DIOS pero no la palabra de Dios en su totalidad. Esto da a entender al individuo que parte es y que no es de parte de Dios.
La teoria parcial cree que la Biblia contiene la Palabra de Dios y no que es la Palabra de Dios. La inspiración es completa, plena, no parcial y es la Palabra de Dios en Su totalidad.
Verbal, no conceptual.
Inspiración Subjetiva: La Biblia es inspirada solo en cuanto a lo que llega al lector; esto es, la inspiracion subjetiva a traves de las experiencias. la Bíblia entera es Objetivamente la verdad, fuese o no aceptada por el hombre. Es la revelación divina de Dios. De otra manera la Bíblia seria meramente un libro para ser examinado en base a experiencias personales por la razón humana corrupta.
Inspiración de la idea: Este punto de vista sostiene que el pensamiento, no las palabras usadas para expresar la idea, es lo inspirado. La importancia y la legalidad de un documento secular no solo depende de la idea expresada, sino de la redacción real del documento. Las escrituras ponen mucho enfasis sobre las palabras usadas. (1 Cor 2:13, Jn 6:63, Juan 17:8, Ex 20:1). La declaración doctrinal acepta las escrituras no solo como el pensamiento de Dios, sino como la Palabra de Dios.
Esta teoria dice: Dios inspiró los pensamientos pero no las palabras de los escritores. Mejor dicho: Dios inspiró y los dejó ser libres de escribir su propio criterio en palabras y frases cuando el enfasis es (Dios hablando... Heb 1:1) y (siendo inspirados... 2 Ped 1:21). el pensamiento es la palabra interna, seria dificil separar los pensamientos de las palabras. Es decir: que los pensamientos inspirados son naturalmente la expresión en Palabras, inspiradas (1 Cor 2:13, Jn 10:35, Mt 22:42-45, Gál3:16, Heb 12:26-27). Dios inspiró el pensamiento así como inspiró las palabras.
Hay una diferencia netre revelación e inspiración. La revelación: Es el acto de Dios por el cual muestra al hombre lo que no podia hallar por si mismo. La Inspiración: Es que el escritor es preservado del error al escribir esa revelación, pero no siempre implica revelación, Ejemplo: Moises fue inspirado a escribir lo que el mismo vivió y conoció.
Verificación Escritural.
La afirmación Escritural: El Antiguo Testamento afirma ser inspirado por Dios bajo el termino > (Ex 24:4, 34:28, Jos 3:9, 2 Ry 17:3, Is 34:16, 59:21, 2 Cro 7:12, Sal 78:1, Prov 6:23). Cristo afirmóque el Antiguo Testamento era de Dios y vivió bajo sus enseñanzas y confirmó Su verdad (Mt 5:18, Jn 10:35, Lc 18:31-33, 24:44, Mt 23:1-2, 26:54). así lo hicieron los Apostoles (Lc 3:4, Rom 3:1-2, 2 Tim 3:16, Heb 1-2, 2 Ped 1:21, 3:2, Hch 1:16, 3:18, 1 Cor 2:9-16).
¿El Nuevo Testamento reclama la inpiración similar?, en los evangelios se garantiza su inspiración espiritual (Jn 14:26), tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento tienen la misma inpiración, ya que el Nuevo Testamento se apoya del Antiguo Testamento, y en el Antiguo Testamento se esconde el Nuevo Testamento (2 Ped 3:15-16, 1 Cor 2:13, 14:31, 1Ts 2:13, 4:2, 2 Ped 3:2, 1 Jn 1:5, Ap 1:1).
Apariencia de inpiración: La Biblia afirma ser inspirada por Dios, y ella misma se apoya es su misma afirmación. Por más que el hombre trate de poner en tela de juicio su verdad y honrradez no podrá. Con rspecto a su contenido tiene la revelación de Dios totalmente. Y en su influencia proporciona luz de salvación a las naciones. Y tiene el poder de influir en el hombre y llevarlo a Dios, y llena todos los registros que Dios quiere con respecto al orden de culto a El.
Tenemos con Exactitud: los detalles aserca de Dios, cosa que otros libros no pueden hacer, la diferencia la hace su origen.
Tenemos su Unidad: contiene 66 libros escritos en un periodo de 1,600 años y abarca muchos asuntos, y aun así mantiene una unidad de tema y propósito que se puede explicar por si sola si se admite que fue dirigida por una mente preeminente, la de Dios.
Tenemos una Profundidad inalcanzable: podemos leer y releer y siempre habrá más y más sin que logre alcanzar la plenitud de las profundidades de si misma y aun así no se pierde el interez del lector por ello.
Tenemos la Circulación continua: aunque este libro es el libro con mas traducciones de lengua, no pierde su esencia.
Su Actualidad: es uno de los libros más antiguos, y sin embargo es el más moderno, nunca pasa de tiempo, espacio y detalle, no caduca.
Tenemos su Perseverancia: aunque fue y es en muchos paises el libro más perseguido y sufre oposición de la ciencia humana, viene a ser como el yunque, el martillo se rompe pero el yunque sigue en pie.
Tenemos su Seguridad evidente: todo se cumplió, se cumple y se cumplirá.
Todo esto afirma su inspiración Divina.
Podemos sentir su inspiración: Si no conocemos que todo el contenido que tiene este libro es cierto, nunca recibiremos lo cierto de su contenido.
Una de las razones más poderosas para crecer en las verdades de la Palabra de Dios es conocer a su autor. Ella nos hace ver de quien proviene y de quien proviene ella nos hace ver, es decir: nos muestra a Dios, y Dios nos muestra a ella. Así como se distingue la luz de las tinieblas, el blanco del negro, lo salado d elo dulce, así lo inspirado de lo no inspirado por Dios. El mismo lo muestra en Su Palabra, que toda es inspirada (2 Tim 3:16, Jn 7:17). El testimonio del Espíritu Santo es superior a todo argumento, Dios en Su Palabra es el único testimonio adecuado con respecto a Si Mismo, la Palabra no puede ser creida por el hombre hasta que no haya sido sellada por el testimonio del Espíritu Santo. Ya que el mismo Espíritu fue el que el habló a los hombres para escribirla (Is 59:21), por ello no solo creemos que son verdad las Escrituras, sino que recibimos que son la verdad (1 Ped 3:15).
Demuestra su inspiración: La Biblia es le unico libro que cambia, transforma, renueva y ordena vidas y civilizaciones enteras, en base a su luz e inspiración consuela a todo aquel que la lee.
Vivimos días en los que hay una tendencia a encogerse de hombros cuando se nos confronta con el error. En vez de preguntar como Pilato “¿Qué es la verdad?”, el hombre posmodernista dice, “Nada es verdad” o quizá “La verdad existe, pero no podemos saberla.” Hemos crecido acostumbrados a ser engañados, y mucha gente parece cómoda con la noción de que la Biblia también contiene errores.
La doctrina de la inerrancia bíblica es extremadamente importante, porque la verdad sí importa. Este hecho se refleja en el carácter de Dios y es fundamental para nuestro entendimiento de todo lo que enseña la Biblia. Estas son algunas razones por las que debemos creer absolutamente en la inerrancia bíblica:
1. La Biblia misma declara ser perfecta. “Las palabras de Jehová son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces.” (Salmos 12:6). “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.” (Salmos 19:7). “Toda palabra de Dios es limpia;” (Proverbios 30:5). Estas afirmaciones de pureza son declaraciones absolutas. Nótese que no dice “Casi todas las Palabras de Dios son puras” o “la Escritura es casi perfecta.” La Biblia argumenta una completa perfección, sin dar lugar a teorías de “perfección parcial.”
2. La Biblia se sostiene o cae como un todo. Si se descubriera que un periódico importante rutinariamente contuviera ciertos errores, sería rápidamente desacreditado. No habría diferencia en decir “Todos los errores fueron confinados a la página 3.” Para que un periódico pueda ser confiable en todas sus secciones, debe ser verídico en todo su contenido. De la misma manera, si la Biblia fuera inexacta cuando habla de geología, ¿por qué se confiaría en su teología? O es un documento confiable, o no lo es.
3. La Biblia es un reflejo de su Autor. Todos los libros lo son. La Biblia fue escrita por Dios Mismo, al obrar a través de los autores humanos mediante un proceso llamado “inspiración.” Segunda de Timoteo 3:16 dice, “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (literalmente, “es respirada por Dios”). Ver también 2 Pedro 1:21 y Jeremías 1:2
Creemos que Dios, quien creó el universo, es capaz de escribir un libro. Y que el Dios que es perfecto es capaz de escribir un libro perfecto. El punto no es sólo “¿Tiene la Biblia un error?”, sino “¿Puede Dios cometer un error?” Si la Biblia contiene verdaderos errores, entonces Dios no es omnisciente y es capaz Él Mismo de cometer errores. Si la Biblia contiene información errónea, entonces Dios no es veraz, sino un mentiroso. Si la Biblia contiene contradicciones, entonces Dios es el autor de la confusión. En otras palabras, si la inerrancia bíblica no es verdad, entonces Dios no es Dios.
4. La Biblia nos juzga, no viceversa. “Porque la palabra de Dios... discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). Nótese la relación entre “el corazón” y “la Palabra”. La Palabra examina; el corazón está siendo examinado. El reacomodar partes de la Palabra por cualquier razón, es voltear un verso de cabeza. Nos convertimos en los examinadores, y la Palabra debe ser sometida a nuestro “superior escrutinio.” Sin embargo Dios dice, “Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios?” (Romanos 9:20).
5. El mensaje de la Biblia debe ser tomado como un todo. No es una mezcla de doctrina sobre la que tengamos libertad de elección. A mucha gente le agradan los versos que dicen que Dios los ama, pero les disgustan los que dicen que Dios juzgará a los pecadores. Pero simplemente no podemos entresacar y elegir lo que nos guste acerca de la Biblia y desechar el resto. Si la Biblia está equivocada respecto al infierno, por ejemplo, entonces ¿quién dice que es verdadera al hablar sobre el cielo – o sobre cualquier otra cosa? Si la Biblia no puede contener verazmente los detalles sobre la creación, entonces tal vez los detalles sobre la salvación tampoco puedan ser confiables. Si la historia de Jonás es un mito, entonces quizá también lo es la historia de Jesús. Por el contrario, Dios ha dicho lo que ha dicho, y la Biblia nos presenta un cuadro completo de quien es Dios. “Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos” (Salmos 119:89).
6. La Biblia es nuestra única norma para la fe y la práctica. Si no es confiable, entonces ¿en qué basamos nuestras creencias? Jesús pide nuestra confianza, y eso incluye confiar en lo que Él dice en Su Palabra. Juan 6:67-69 es un hermoso pasaje. Jesús justo había presenciado la partida de muchos que habían afirmado que lo seguirían. Entonces Él se volvió a los doce apóstoles y les preguntó, “¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” Que tengamos la misma confianza en el Señor y en Sus palabras de vida.
Nada de lo que hemos presentado aquí debe ser tomado como un rechazo al estudio verdadero. La inerrancia bíblica no significa que debemos dejar de utilizar nuestras mentes o aceptar ciegamente lo que dice la Biblia. Somos exhortados a estudiar la Palabra (2 Timoteo 2:15), y aquellos que la escudriñan son elogiados (Hechos 17:11). También reconocemos que hay pasajes difíciles en la Biblia, así como sinceros desacuerdos sobre su interpretación. Nuestra meta es aproximarnos reverentemente y en oración a la Escritura y cuando encontremos algo que no entendamos, oremos más intensamente, estudiemos más, y – si aún así nos elude la respuesta – reconozcamos humildemente nuestras propias limitaciones ante la perfecta Palabra de Dios.
Cómo podemos saber que la Biblia es la Palabra de Dios y no solamente un buen libro? ¿Qué es excepcional acerca de la Biblia que se destaca de todos los otros libros religiosos alguna vez escritos? ¿Hay alguna evidencia de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios? Este es el tipo de preguntas que deben ser consideradas si vamos a examinar seriamente la demanda bíblica de que la Biblia es la Palabra misma de Dios, divinamente inspirada, y totalmente suficiente para todos estos asuntos de fe y práctica.
No puede haber duda acerca del hecho de que la Biblia demanda ser la Palabra misma de Dios. Esto se lo ve claramente en versículos como 2ª de Timoteo 3:15-17, el cual dice, “…y que desde las niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”
A fin de contestar estas preguntas, debemos mirar tanto a las evidencias internas, como a las externas, que muestran que la Biblia en realidad es la Palabra de Dios. Las evidencias internas son aquellas cosas internas de la Biblia misma, que testifican de su origen divino. Una de las primeras evidencias internas, de que la Biblia es en realidad la Palabra de Dios, se la ve en su unidad. Aún cuando en realidad son sesenta y seis libros individuales, escritos en tres continentes, en tres diferentes idiomas, en un período aproximado de sobre los 1,500 años, por más de 40 autores (que vinieron de muchos caminos diversos), la Biblia permanece como un libro unificado de principio a fin, sin contradicción. Esta unidad es única a diferencia de los otros libros, y es una evidencia del origen divino de las palabras, mientras Dios movió a los hombres de tal manera, que registraron Sus palabras mismas.
Otra de las evidencias internas que indican que la Biblia es realmente la Palabra de Dios se la ve en las profecías detalladas, contenidas en el interior de sus páginas. La Biblia contiene cientos de profecías detalladas, referentes al futuro de naciones particulares incluyendo Israel, al futuro de ciertas ciudades, al futuro de la humanidad, y a la venida de Uno que sería el Mesías, el Salvador de no solamente Israel, sino de todo el que creyera en El. A diferencia de las profecías encontradas en otros libros religiosos o aquellas dadas por Nostradamus, las profecías bíblicas son extremadamente detalladas y nunca han dejado de hacerse realidad. Sólo en el Antiguo Testamento, hay sobre trescientas profecías referentes a Jesucristo. No solamente que fue profetizado dónde nacería y de qué familia vendría, sino también cómo moriría y que resucitaría al tercer día. Simplemente no hay un camino lógico para explicar las profecías cumplidas en la Biblia sino por origen divino. No hay otro libro religioso con el alcance o tipo de profecía de predicción que tiene la Biblia.
Una tercera evidencia interna del origen divino de la Biblia se ve en su autoridad y poder únicos. Mientras esta evidencia es más subjetiva que las dos primeras evidencias internas, ésta no es un testimonio menos poderoso del origen divino de la Biblia. A diferencia de cualquier otro libro alguna vez escrito, la Biblia tiene una autoridad única. Esta autoridad y poder son mejor vistos de manera que innumerables vidas han sido transformadas al leer la Biblia. Los adictos a las drogas han sido curados gracias a ella, homosexuales han sido liberados por ella, abandonados y haraganes han sido transformados por ella, criminales empedernidos, reformados por ella, pecadores son reprendidos por ella, y el odio se ha convertido en amor al leerla. La Biblia posee un poder dinámico y transformador que es posible solamente a causa de la verdadera Palabra de Dios.
Además de la evidencia interna de que la Biblia es en realidad la Palabra de Dios, también hay evidencias externas que indican que la Biblia es en realidad la Palabra de Dios. Una de aquellas evidencias es la historicidad de la Biblia. Ya que la Biblia detalla eventos históricos, su veracidad y precisión son sujetos de verificación como cualquier otra documentación histórica. A través de evidencias arqueológicas y otros documentos escritos, las descripciones históricas de la Biblia han sido probadas una y otra vez, para que sea exacta y verdadera. De hecho, toda la evidencia arqueológica y manuscrita que apoyan a la Biblia, hacen de ésta el mejor libro documentado del mundo antiguo. El hecho de que la Biblia registra con exactitud y verdad eventos históricamente verificables, es una gran indicación de su veracidad al tratar con temas religiosos y doctrinas, y ayuda a corroborar su demanda de que ésta es, la Palabra de Dios misma.
Otra evidencia externa de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios es la integridad de los autores humanos. Como mencioné antes, Dios usó al hombre desde muchos caminos diversos para registrar Sus Palabras para nosotros. Al estudiar las vidas de estos hombres, no hay una buena razón para creer que ellos no fueron hombres honestos y sinceros. Al examinar sus vidas y el hecho de que estuvieron dispuestos a morir (a menudo muertes atroces) por lo que creían, rápidamente se vuelve claro que estos hombres ordinarios, no obstante honestos, realmente creyeron que Dios les había hablado. Los hombres que escribieron el Nuevo Testamento y muchos otros cientos de creyentes (1ª Corintios 15:6) conocían la verdad de su mensaje porque habían visto y pasado tiempo con Jesucristo luego de que resucitó de los muertos. La transformación de ver al Cristo resucitado tuvo un impacto tremendo sobre estos hombres. Ellos pasaron de esconderse por el temor, a estar dispuestos a morir por el mensaje que Dios les había revelado. Sus vidas y muertes testifican el hecho de que la Biblia realmente es la Palabra de Dios.
Una evidencia externa final de que la Biblia realmente es la Palabra de Dios es la indestructibilidad de la Biblia. A causa de su importancia y su demanda de ser la Palabra misma de Dios, la Biblia ha sufrido más ataques agresivos e intentos de destruirla que cualquier otro libro en la historia. Desde los Emperadores Romanos de la antigüedad como Diocleciano, a través de los dictadores comunistas y los ateos y agnósticos de los días modernos, la Biblia ha resistido y sobrevivido a todos sus agresores, y todavía es el libro más ampliamente publicado en el mundo hoy.
A través del tiempo, los escépticos han considerado a la Biblia como mitológica, pero la arqueología la ha establecido como histórica. Los oponentes han atacado su enseñanza como primitiva y anticuada, pero sus conceptos morales y legales, y enseñanzas, han tenido una influencia positiva en sociedades y culturas en todo el mundo. Continúa siendo atacada por la ciencia, la psicología y los movimientos políticos, no obstante permanece tan veraz y relevante hoy, al igual que desde cuando fue escrita. Este es un libro que ha transformado innumerables vidas y culturas a través de los últimos dos mil años. Por mucho que sus oponentes traten de atacar, destruir o desacreditarla, la Biblia permanece tan fuerte, tan real, y tan relevante como lo fue antes, aún después de los ataques. La precisión con la que ha sido preservada a pesar de cada intento de alterarla, atacarla o destruirla, es un claro testimonio del hecho de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios. No debería sorprendernos que por muy atacada que sea la Biblia, ésta siempre aparece igual y ha salido ilesa. Después de todo, Jesús dijo, “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Marcos 13:31). Después de mirar la evidencia, uno puede decir sin duda que “Sí, la Biblia es realmente la Palabra de Dios.”
Escrito Por: Felix Munoz (vidayverdad.net)
*Material Tomado de diversas fuentes de informacion en conjunto bibliotecario de la facultad de la universidad cristiana LLC. Donde curso el material de estudio Doctoral Ministerial.

