Pocos saben que aunque Dios es amor, Dios también odia y no hay nada que Dios odie más que el pecado, pero si pudiera hablarse del pecado más odiado por Dios. ¿Cuál creen que sería?
Hay un párrafo en la escritura del que puede destacarse los siguientes versículos:
Isaías 14:11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.
12 !!Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.
13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
15 Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.
La palabra que se traduce como “soberbia” es גָּאוֹן gaón, en la escritura, significa “levantar el puño contra Dios”. Es hacerse a sí mismo como Dios, es no aceptar más autoridad de parte de Dios; es la exaltación del “yo” a tal grado que no hay posibilidad de aceptar méritos menores a los de Dios; es revelarse en contra de Dios, es oponerse a Dios.
Y el primer pecado cometido en la creación fue hecho por Satanás, el cual se ensoberbeció contra Dios y ha querido hacerse igual a Dios y busca a toda costa robarle la gloria a Dios haciéndose pasar por Dios.
Este es el mismo principio que obra en el corazón del hombre al ceder ante la tentación de Satanás.
Génesis 3:5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.
Muestra que nunca le fue más apetitoso el fruto prohibido como cuando Satanás engañó a la mujer haciéndole creer que sería igual a Dios, sin que con ello se percatase de que en realidad está quitando a Dios el lugar que solo a Dios le corresponde, usurpando en su propio corazón, el lugar de Dios.
Ya no se trata de lo que Dios dice, se trata de lo que el “yo” diga, ya no se trata de ser gloria para Dios, sino de ser gloria para sí mismo. En Romanos ese “yo” se le llama carne que se opone a Dios de manera natural.
Todo esto tiene como resultado obras que describe la escritura de manera muy clara:
Proverbios 6:16 Seis cosas aborrece Jehová,
Y aun siete abomina su alma:
17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa,
Las manos derramadoras de sangre inocente,
18 El corazón que maquina pensamientos inicuos,
Los pies presurosos para correr al mal,
19 El testigo falso que habla mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos.
¿Qué son los ojos altivos? Es considerarse superior a los demás, es no considerar a Dios en nada de lo que se hace, dice o planea.
Es creerse que todos los demás y todo, sirven para beneficio de sí mismo. Esta postura es mucho más común en todos los hombres y mujeres que hemos vivido o viviremos en este plano de existencia, pues no es ajeno a ninguno de nosotros, es mucho más cotidiano de lo que quisiésemos confesar.
Es común establecer parámetros propios, pensar que son los que Dios tomará en cuenta para juzgarnos, para luego así juzgar a los demás, engañándonos a nosotros mismos al concluir que después de todo, “No somos tan malos”.
La mejor evidencia de esto es cuando se predica el evangelio de salvación y se hace ver la necesidad por el pecado, uno puede encontrar respuestas como estas:
“Yo no le hago mal a nadie”
“Eso nunca va a pasarme a mí”
“Eso es para la gente ignorante”
“Yo soy mejor que los demás”
“¿Qué pecado tan malo he cometido que por mi culpa haya tenido que morir Jesús?”
“Esto se lo deberías de decir a los políticos de este país, ellos sí que necesitan saber eso”
“Por favor, hable con mi marido, ese sí que es pecador”
“Yo soy el licenciado (o abogado o doctor o ingeniero) Perenganito de Tal, tú no sabes con quién estás hablando, esas cosas son cuentos de niños que una persona de mi posición nunca se va a creer”.
O las personas que se la viven criticando a los demás sin siquiera detenerse a ver en sí mismas la posibilidad del error en sí mismos.
O en algunos “cristianos” cuando se les confronta con su pecado.
“Miras la aguja en la paja de tu vecino, quita tu viga que tienes en el ojo y luego me dices”.
O el hermano en la iglesia durante el sermón, dice en su corazón: “Espero que la hermana(o) Fulanita(o) esté escuchando atentamente, porque le están hablando a ella (el)”
O el típico codazo “discreto” al marido o a la esposa y la frase en voz baja: “Ahí te hablan”
¿Qué es la lengua mentirosa? No debería haber mayores explicaciones, pero se hace necesario cuando el engañado es uno mismo.
El sistema del mundo se basa en la mentira. Los políticos mienten con falsas promesas, se miente en la declaración de impuestos, se miente en los trámites para la obtención de permisos, se miente fingiendo una amabilidad que no se siente, se miente cuando se quiere obtener algo de alguien, se dicen lisonjas para manipular a las personas a hacer o decir algo que nos conviene.
Miente al minimizar su falta comparándola con la de otros.
Hay muchas maneras de mentir, se puede mentir al minimizar nuestros pecados o para ocultarlos.
O los que oran en voz alta ante Dios, acusando a miembros por algún pecado que le vieron hacer o les hicieron.
Las manos derramadoras de sangre inocente.
Un corazón ensoberbecido, no se detendrá para imponer su verdad por medio de la fuerza. Nada es más claro de este síntoma en el corazón, como cuando se responde violentamente ante una acción accidental o voluntaria de alguien en contra de los intereses egoístas de grupos de cualquier índole, pudiendo ser políticos e incluso religiosos.
Cuando un grupo de cristianos evangélicos llevaron las buenas nuevas a una comunidad, el líder de un grupo religioso (ICR), animó a sus feligreses para que mataran a estos miembros y con machete en mano buscaron asestar golpes contra estos hermanos, pero milagrosamente, el golpe en vuelo hacía su objetivo era desviado en cada ocasión fallando; era como si ángeles desviaran la trayectoria de la mano empuñada con aquella herramienta de campo, hasta que corriendo lograron resguardarse en casa de un miembro de la comunidad que había aceptado el mensaje de salvación. Intentaron quemar la casa con las personas adentro, pero de nueva cuenta, milagrosamente lograron escapar.
El ministro fue acusado a sus superiores y solo fue transferido a otra comunidad lejana y quién se encargó de comandar el grupo asesino, murió por un ajuste de cuentas entre los mismos miembros y fueron desintegrados, logrando así que más personas, sin temor alguno, pudiesen escuchar la buenas nuevas y la comunidad ha visto incrementada su población en fieles al evangelio.
¿Qué es lo que mueve un corazón a endurecerse así? La soberbia de hacerse de un dios hecho a la imagen y semejanza del “yo” que lo concibe, lo enseña o lo impone por la fuerza. Pareciera “noble” el tratar de defender la causa de una religión, sin detenerse a ver si acaso es falsa y destructiva.
¿Cómo es un corazón que maquina pensamientos inicuos?
Es un corazón que solo piensa en hacer el mal a los demás. Hijos que en su corazón imaginan matar a su padre o a su madre al que sienten los estorba para hacer lo que ellos quieren.
Los que sin tener consideración gastan bromas a sus compañeros de trabajo o escuela, trabajando o maquinando en la mente el apodo que le vendría a aquella chica o chico con alguna diferencia poco común en su cuerpo, cara o extremidad.
Otros solo piensan en hacer el mal porque su corazón está lleno de amargura por no querer perdonar y abrazaron el rencor que se convirtió en odio contenido que echó raíces hasta contaminarlo todo.
Hebreos 12:15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;
El origen de esto está en la evaluación desproporcionada del “yo”, son personas que se sienten más santas que Dios pues inclusive piensan que sus pecados ellos mismos no pueden perdonarlos. La mente que piensa iniquidad se alimenta del auto conmiseración al pensar desmedidamente en el dolor y pérdida recibida, la tristeza dura años y la raíz es tan profunda que el trato con los demás es áspero y desconsiderado; lo más interesante es que no lo puede ver y si lo ve no lo acepta y contamina a las personas que lo rodean.
No es extraño que el cáncer aparezca en el cuerpo de estas personas, pues lo que comenzó siendo una enfermedad del alma, terminó en el cuerpo. La medicina moderna no duda en referir que es un factor común en estas enfermedades.
Personas violentas que roban, torturan, raptan y venden drogas sin el menor escrúpulo.
O en las iglesias, miembros legalistas que les parece más importante el que se respete una tradición de la iglesia que algún miembro que está impedido a cumplirla por motivos de salud o incapacidad física o mental.
Pastores que no quieren ir a visitar algún miembro en una emergencia porque ese día es su día de descanso o se reúsan orar por algún miembro o situación si no está contenido en el programa del culto del domingo.
O los que no queriendo aceptar el agravio, buscan la mejor manera de desquitarse, trayendo sufrimiento y confusión a miembros débiles de la congregación.
O las hermanas o hermanos murmuradores que sin saber bien del tema hablan mal de otros miembros de la iglesia criticándoles por su falta de piedad y en lugar de ir con ellos y en espíritu de amor exhortarlos, sólo se decían a destruir con la lengua la reputación del o la hermano, hermana.
Y tristemente lo digo, están llenos de soberbia, porque piensan que están bien y no se les puede convencer hasta que es demasiado tarde y sufren caída y quebranto sin siquiera darse por aludidos y le reclaman a Dios por ello, porque neciamente se niegan a reconocer que ellos están mal. Hasta juzgan a Dios injusto.
Pero hay un versículo que advierte:
Proverbios 16:18 Antes del quebrantamiento es la soberbia,
Y antes de la caída la altivez de espíritu.
Los pies presurosos que caminan a hacer el mal.
Para una persona egoísta, no hay nada más atrayente que recibir admiración y reconocimiento, aunque este sea negativo.
Cuando la escritura habla de pies presurosos para hacer lo malo, son corazones que no piensan en el daño que causan con lo que dicen o con lo que hacen, solo buscan la satisfacción propia aun a costa de los demás; con tal de recibir admiración, son capaces de hacer cosas tan disparatadas que son muy destacadas y cumplen así su objetivo. En más de las ocasiones se ven en franco ridículo y sin importar ello, pues ni siquiera se percatan, caen una y otra vez en esas situaciones.
El mundo admira la soberbia, la altivez y en él, nadie escatimaría nada por recibir un poco de reconocimiento, admiración, deseo que infatúa el alma.
Las películas de violencia hacen protagónico al que mata, destruye, corrompe la moral y actúa sin el menor temor de Dios, pues promueven la promiscuidad y el desenfreno de las emociones lascivias y violentas.
El testigo falso que habla mentiras.
Los hay en todos los ámbitos de la vida humana y se refiere al que diciendo mentiras puede manipular el favor de alguien o de un grupo para una causa que ve provechosa.
En política están los que promueven determinadas leyes que benefician a selectos grupos empresarios, minorías pudientes económicamente hablando y del cual recibirán sustanciosos beneficios.
Los religiosos, que promueven milagros de imágenes inanimadas que cuentan con depósitos receptores de dinero o de personas al que les atribuyen milagrosas curaciones por medio de “paleros” que se hacen pasar por impedidos y al presentarse con este agente de milagrosas curaciones fingen recuperarse y con ello contribuir para incentivar a las personas que afanosamente busca cura de sus males a dar mucho dinero para recibir la anhelada cura.
Por cierto que es muy pertinente denuncia a un grupo brasileño llamado “Pare de Sufrir” que lo único que quieren es saquear a los incautos al venderles falsedades que nada tienen que ver con el verdadero cristianismo.
En medicina no se diga y recomiendo mucho la investigación que Roberto hace acerca de la Psiquiatría, no agregaría nada al tema y es un muy buen ejemplo de los testigos falsos que hablan mentiras.
El que siembra discordia entre hermanos.
Proverbios es un libro de sabiduría que fue escrito por el rey Salomón y está dirigido o hecho en el contexto de la nación de Israel de la época de los reyes y cuando habla de hermanos, se refiere a los miembros de aquella nación, pero en nuestro contexto actual, debemos aplicarlo a nuestros hermanos de la fe.
Sin importar de quien se trate, hablar mal de un hermano, de sangre o de fe, para motivar insidia o despropósitos que generen animadversión, es un pecado muy grave ante los ojos de Dios.
Esto se ve muy frecuentemente cuando líderes de la iglesia tienen que tomar medidas disciplinarias con algún miembro, éste en lugar de aceptarlo, se dedica a hablar mal del pastos o anciano con otros miembros y ocurre la iglesia o congregación se divide o en el mejor de los casos arrastra consigo pecado y destrucción.
¿Cuál es la postura del corazón que más agrada al Señor?
Salmo 51:17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
1 Pedro 5:6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;
Hay algo que pocos predican, pero que la escritura:
Mateo 19:14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.
¿A qué se refiere el Señor exactamente con los niños?
παιδίον paidíon; neut. dim. niño pequeño (de cualquier sexo), i.e. (prop.) infante, o (por extens.) muchacho o niña crecida a medias; fig. crist. inmaduro:-niño, hijito, hijo, muchacho.
Es indudable que se refiere a los niños naturales para referirse a niños en su condición de nula solvencia meritoria. Un niño está en la condición más absoluta de dependencia; los niños necesitan ser cuidados, alimentados y su corazón está en la condición más propicia de recibir enseñanza. Un niño no se presenta ante Dios como alguien que sabe mucho o que es alguien que tiene muchos méritos, un niño es un pequeño y así, pequeños, en nuestra real condición uno debe presentarse ante Dios.
El Señor dijo en el sermón del monte:
Mateo 5:3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Presentarse ante Dios reconociendo nuestra real condición es la mejor condición con la que podemos estar frente al Señor, porque en nosotros no hay nada que Dios pueda usar y si de méritos se refiere en nosotros mismos, solo merecemos el infierno.
Si no aceptamos esta verdad clara que Dios nos muestra en su palabra, nos puede pasar lo que les pasó a los escribas y fariseos, que sintiéndose muy limpios y puros basados en su postura religiosa exterior, el Señor nos tendrá que decir:
Marcos 2:17 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.
Y los llamados “justos” en sí mismos, están excluidos de estar con Dios. Si después de leer esto, alguno se siente “justo” en sí mismo, el Señor le dice que no vino por el, sino por los pecadores.
1 Corintios 1:26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es,
Hay un párrafo en la escritura del que puede destacarse los siguientes versículos:
Isaías 14:11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.
12 !!Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.
13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
15 Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.
La palabra que se traduce como “soberbia” es גָּאוֹן gaón, en la escritura, significa “levantar el puño contra Dios”. Es hacerse a sí mismo como Dios, es no aceptar más autoridad de parte de Dios; es la exaltación del “yo” a tal grado que no hay posibilidad de aceptar méritos menores a los de Dios; es revelarse en contra de Dios, es oponerse a Dios.
Y el primer pecado cometido en la creación fue hecho por Satanás, el cual se ensoberbeció contra Dios y ha querido hacerse igual a Dios y busca a toda costa robarle la gloria a Dios haciéndose pasar por Dios.
Este es el mismo principio que obra en el corazón del hombre al ceder ante la tentación de Satanás.
Génesis 3:5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.
Muestra que nunca le fue más apetitoso el fruto prohibido como cuando Satanás engañó a la mujer haciéndole creer que sería igual a Dios, sin que con ello se percatase de que en realidad está quitando a Dios el lugar que solo a Dios le corresponde, usurpando en su propio corazón, el lugar de Dios.
Ya no se trata de lo que Dios dice, se trata de lo que el “yo” diga, ya no se trata de ser gloria para Dios, sino de ser gloria para sí mismo. En Romanos ese “yo” se le llama carne que se opone a Dios de manera natural.
Todo esto tiene como resultado obras que describe la escritura de manera muy clara:
Proverbios 6:16 Seis cosas aborrece Jehová,
Y aun siete abomina su alma:
17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa,
Las manos derramadoras de sangre inocente,
18 El corazón que maquina pensamientos inicuos,
Los pies presurosos para correr al mal,
19 El testigo falso que habla mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos.
¿Qué son los ojos altivos? Es considerarse superior a los demás, es no considerar a Dios en nada de lo que se hace, dice o planea.
Es creerse que todos los demás y todo, sirven para beneficio de sí mismo. Esta postura es mucho más común en todos los hombres y mujeres que hemos vivido o viviremos en este plano de existencia, pues no es ajeno a ninguno de nosotros, es mucho más cotidiano de lo que quisiésemos confesar.
Es común establecer parámetros propios, pensar que son los que Dios tomará en cuenta para juzgarnos, para luego así juzgar a los demás, engañándonos a nosotros mismos al concluir que después de todo, “No somos tan malos”.
La mejor evidencia de esto es cuando se predica el evangelio de salvación y se hace ver la necesidad por el pecado, uno puede encontrar respuestas como estas:
“Yo no le hago mal a nadie”
“Eso nunca va a pasarme a mí”
“Eso es para la gente ignorante”
“Yo soy mejor que los demás”
“¿Qué pecado tan malo he cometido que por mi culpa haya tenido que morir Jesús?”
“Esto se lo deberías de decir a los políticos de este país, ellos sí que necesitan saber eso”
“Por favor, hable con mi marido, ese sí que es pecador”
“Yo soy el licenciado (o abogado o doctor o ingeniero) Perenganito de Tal, tú no sabes con quién estás hablando, esas cosas son cuentos de niños que una persona de mi posición nunca se va a creer”.
O las personas que se la viven criticando a los demás sin siquiera detenerse a ver en sí mismas la posibilidad del error en sí mismos.
O en algunos “cristianos” cuando se les confronta con su pecado.
“Miras la aguja en la paja de tu vecino, quita tu viga que tienes en el ojo y luego me dices”.
O el hermano en la iglesia durante el sermón, dice en su corazón: “Espero que la hermana(o) Fulanita(o) esté escuchando atentamente, porque le están hablando a ella (el)”
O el típico codazo “discreto” al marido o a la esposa y la frase en voz baja: “Ahí te hablan”
¿Qué es la lengua mentirosa? No debería haber mayores explicaciones, pero se hace necesario cuando el engañado es uno mismo.
El sistema del mundo se basa en la mentira. Los políticos mienten con falsas promesas, se miente en la declaración de impuestos, se miente en los trámites para la obtención de permisos, se miente fingiendo una amabilidad que no se siente, se miente cuando se quiere obtener algo de alguien, se dicen lisonjas para manipular a las personas a hacer o decir algo que nos conviene.
Miente al minimizar su falta comparándola con la de otros.
Hay muchas maneras de mentir, se puede mentir al minimizar nuestros pecados o para ocultarlos.
O los que oran en voz alta ante Dios, acusando a miembros por algún pecado que le vieron hacer o les hicieron.
Las manos derramadoras de sangre inocente.
Un corazón ensoberbecido, no se detendrá para imponer su verdad por medio de la fuerza. Nada es más claro de este síntoma en el corazón, como cuando se responde violentamente ante una acción accidental o voluntaria de alguien en contra de los intereses egoístas de grupos de cualquier índole, pudiendo ser políticos e incluso religiosos.
Cuando un grupo de cristianos evangélicos llevaron las buenas nuevas a una comunidad, el líder de un grupo religioso (ICR), animó a sus feligreses para que mataran a estos miembros y con machete en mano buscaron asestar golpes contra estos hermanos, pero milagrosamente, el golpe en vuelo hacía su objetivo era desviado en cada ocasión fallando; era como si ángeles desviaran la trayectoria de la mano empuñada con aquella herramienta de campo, hasta que corriendo lograron resguardarse en casa de un miembro de la comunidad que había aceptado el mensaje de salvación. Intentaron quemar la casa con las personas adentro, pero de nueva cuenta, milagrosamente lograron escapar.
El ministro fue acusado a sus superiores y solo fue transferido a otra comunidad lejana y quién se encargó de comandar el grupo asesino, murió por un ajuste de cuentas entre los mismos miembros y fueron desintegrados, logrando así que más personas, sin temor alguno, pudiesen escuchar la buenas nuevas y la comunidad ha visto incrementada su población en fieles al evangelio.
¿Qué es lo que mueve un corazón a endurecerse así? La soberbia de hacerse de un dios hecho a la imagen y semejanza del “yo” que lo concibe, lo enseña o lo impone por la fuerza. Pareciera “noble” el tratar de defender la causa de una religión, sin detenerse a ver si acaso es falsa y destructiva.
¿Cómo es un corazón que maquina pensamientos inicuos?
Es un corazón que solo piensa en hacer el mal a los demás. Hijos que en su corazón imaginan matar a su padre o a su madre al que sienten los estorba para hacer lo que ellos quieren.
Los que sin tener consideración gastan bromas a sus compañeros de trabajo o escuela, trabajando o maquinando en la mente el apodo que le vendría a aquella chica o chico con alguna diferencia poco común en su cuerpo, cara o extremidad.
Otros solo piensan en hacer el mal porque su corazón está lleno de amargura por no querer perdonar y abrazaron el rencor que se convirtió en odio contenido que echó raíces hasta contaminarlo todo.
Hebreos 12:15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;
El origen de esto está en la evaluación desproporcionada del “yo”, son personas que se sienten más santas que Dios pues inclusive piensan que sus pecados ellos mismos no pueden perdonarlos. La mente que piensa iniquidad se alimenta del auto conmiseración al pensar desmedidamente en el dolor y pérdida recibida, la tristeza dura años y la raíz es tan profunda que el trato con los demás es áspero y desconsiderado; lo más interesante es que no lo puede ver y si lo ve no lo acepta y contamina a las personas que lo rodean.
No es extraño que el cáncer aparezca en el cuerpo de estas personas, pues lo que comenzó siendo una enfermedad del alma, terminó en el cuerpo. La medicina moderna no duda en referir que es un factor común en estas enfermedades.
Personas violentas que roban, torturan, raptan y venden drogas sin el menor escrúpulo.
O en las iglesias, miembros legalistas que les parece más importante el que se respete una tradición de la iglesia que algún miembro que está impedido a cumplirla por motivos de salud o incapacidad física o mental.
Pastores que no quieren ir a visitar algún miembro en una emergencia porque ese día es su día de descanso o se reúsan orar por algún miembro o situación si no está contenido en el programa del culto del domingo.
O los que no queriendo aceptar el agravio, buscan la mejor manera de desquitarse, trayendo sufrimiento y confusión a miembros débiles de la congregación.
O las hermanas o hermanos murmuradores que sin saber bien del tema hablan mal de otros miembros de la iglesia criticándoles por su falta de piedad y en lugar de ir con ellos y en espíritu de amor exhortarlos, sólo se decían a destruir con la lengua la reputación del o la hermano, hermana.
Y tristemente lo digo, están llenos de soberbia, porque piensan que están bien y no se les puede convencer hasta que es demasiado tarde y sufren caída y quebranto sin siquiera darse por aludidos y le reclaman a Dios por ello, porque neciamente se niegan a reconocer que ellos están mal. Hasta juzgan a Dios injusto.
Pero hay un versículo que advierte:
Proverbios 16:18 Antes del quebrantamiento es la soberbia,
Y antes de la caída la altivez de espíritu.
Los pies presurosos que caminan a hacer el mal.
Para una persona egoísta, no hay nada más atrayente que recibir admiración y reconocimiento, aunque este sea negativo.
Cuando la escritura habla de pies presurosos para hacer lo malo, son corazones que no piensan en el daño que causan con lo que dicen o con lo que hacen, solo buscan la satisfacción propia aun a costa de los demás; con tal de recibir admiración, son capaces de hacer cosas tan disparatadas que son muy destacadas y cumplen así su objetivo. En más de las ocasiones se ven en franco ridículo y sin importar ello, pues ni siquiera se percatan, caen una y otra vez en esas situaciones.
El mundo admira la soberbia, la altivez y en él, nadie escatimaría nada por recibir un poco de reconocimiento, admiración, deseo que infatúa el alma.
Las películas de violencia hacen protagónico al que mata, destruye, corrompe la moral y actúa sin el menor temor de Dios, pues promueven la promiscuidad y el desenfreno de las emociones lascivias y violentas.
El testigo falso que habla mentiras.
Los hay en todos los ámbitos de la vida humana y se refiere al que diciendo mentiras puede manipular el favor de alguien o de un grupo para una causa que ve provechosa.
En política están los que promueven determinadas leyes que benefician a selectos grupos empresarios, minorías pudientes económicamente hablando y del cual recibirán sustanciosos beneficios.
Los religiosos, que promueven milagros de imágenes inanimadas que cuentan con depósitos receptores de dinero o de personas al que les atribuyen milagrosas curaciones por medio de “paleros” que se hacen pasar por impedidos y al presentarse con este agente de milagrosas curaciones fingen recuperarse y con ello contribuir para incentivar a las personas que afanosamente busca cura de sus males a dar mucho dinero para recibir la anhelada cura.
Por cierto que es muy pertinente denuncia a un grupo brasileño llamado “Pare de Sufrir” que lo único que quieren es saquear a los incautos al venderles falsedades que nada tienen que ver con el verdadero cristianismo.
En medicina no se diga y recomiendo mucho la investigación que Roberto hace acerca de la Psiquiatría, no agregaría nada al tema y es un muy buen ejemplo de los testigos falsos que hablan mentiras.
El que siembra discordia entre hermanos.
Proverbios es un libro de sabiduría que fue escrito por el rey Salomón y está dirigido o hecho en el contexto de la nación de Israel de la época de los reyes y cuando habla de hermanos, se refiere a los miembros de aquella nación, pero en nuestro contexto actual, debemos aplicarlo a nuestros hermanos de la fe.
Sin importar de quien se trate, hablar mal de un hermano, de sangre o de fe, para motivar insidia o despropósitos que generen animadversión, es un pecado muy grave ante los ojos de Dios.
Esto se ve muy frecuentemente cuando líderes de la iglesia tienen que tomar medidas disciplinarias con algún miembro, éste en lugar de aceptarlo, se dedica a hablar mal del pastos o anciano con otros miembros y ocurre la iglesia o congregación se divide o en el mejor de los casos arrastra consigo pecado y destrucción.
¿Cuál es la postura del corazón que más agrada al Señor?
Salmo 51:17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
1 Pedro 5:6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;
Hay algo que pocos predican, pero que la escritura:
Mateo 19:14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.
¿A qué se refiere el Señor exactamente con los niños?
παιδίον paidíon; neut. dim. niño pequeño (de cualquier sexo), i.e. (prop.) infante, o (por extens.) muchacho o niña crecida a medias; fig. crist. inmaduro:-niño, hijito, hijo, muchacho.
Es indudable que se refiere a los niños naturales para referirse a niños en su condición de nula solvencia meritoria. Un niño está en la condición más absoluta de dependencia; los niños necesitan ser cuidados, alimentados y su corazón está en la condición más propicia de recibir enseñanza. Un niño no se presenta ante Dios como alguien que sabe mucho o que es alguien que tiene muchos méritos, un niño es un pequeño y así, pequeños, en nuestra real condición uno debe presentarse ante Dios.
El Señor dijo en el sermón del monte:
Mateo 5:3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Presentarse ante Dios reconociendo nuestra real condición es la mejor condición con la que podemos estar frente al Señor, porque en nosotros no hay nada que Dios pueda usar y si de méritos se refiere en nosotros mismos, solo merecemos el infierno.
Si no aceptamos esta verdad clara que Dios nos muestra en su palabra, nos puede pasar lo que les pasó a los escribas y fariseos, que sintiéndose muy limpios y puros basados en su postura religiosa exterior, el Señor nos tendrá que decir:
Marcos 2:17 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.
Y los llamados “justos” en sí mismos, están excluidos de estar con Dios. Si después de leer esto, alguno se siente “justo” en sí mismo, el Señor le dice que no vino por el, sino por los pecadores.
1 Corintios 1:26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es,

