Edison escribió:¿Podría este hombre rehacer su vida en el aspecto familiar?
La respuesta de la Escritura es que no puede mientras sus anteriores esposas se encuentren vivas.
Esto es lo esencial del asunto. Podremos tener dudas, opiniones, puntos de vista, etc, distintos a lo que las Escrituras señalan (y de ahí los casos de segundas nupcias dentro del cristianismo), pero lo que escrito está es para que sepamos como debemos actuar EN EL SEÑOR.
Cita:El problema que presenta esta situación es bastante incómoda para el Señor...pues aquí en la tierra los que deseen rehacer su vida...tienen que esperar que Dios elimine lo que impide, y esto involucra vidas humanas.
Permíteme disentir de esta conclusión. Yo más bien entiendo que la "situacion incomoda" para el Señor es cuando se produce el divorcio (que rompe o destruye la idea de matrimonio que desde Adan y Eva había establecido), y no "solo" la imposibilidad de "rehacer su vida".
Caminito escribió:Y nos habla claramente de una nueva naturaleza, la naturaleza de hijo de Dios, naturaleza divina y todo lo que sucedió antes, ha quedado en el pasado en donde no es tomado en cuenta los pecados pasados y todo es nuevo.
Aquí veo tambien una confusión de lo que es de Dios y lo que es de los hombres.
Por supuesto que despues de la conversión TODAS las cosas en cuanto a la "naturaleza divina" del hijo de Dios cambian plenamente. No hay discusión alguna aca. No obstante, el recien convertido sigue siendo hombre, sujeto al pecado y expuesto a ser zarandeado por él. Esta nueva situacion despues de la conversion NO ANULA el pecado que mora en mi o me acecha y me hace tropezar.
¿No habrá consecuencias por los pecados cometidos DESPUES de la conversión?
Les remito a los de Corinto y a lo dicho por Pablo acerca de aquellos "enfermos, débiles" e incluso "que duermen".
Sé que todo esto es muy facil de decir pero dificil de hacer. No obstante somos llamados a vivir conforme a que "ya no vivo yo", que debemos esforzarnos en la santidad. Y esa vida nueva en Cristo no debiese ser un lamento por los errores pasados (divorcio), ni por las imposibilidades presentes (nuevas nupcias), sino en nuestra esperanza de estar pronto con nuestro amado Salvador. Cuando fijamos nuestra vista y anhelos en Cristo ya nada de nuestro alrededor nos importará. El arduo trabajo en su Obra nos restará "otras" fuerzas y deseos para agradar a conyuges.
Aún así, soy consciente que la teoria es facil de explicar y que la realidad, tozuda por si misma, nos lleva por otros caminos diferentes. Pero estoy plenamente persuadido en EN EL SEÑOR las nuevas nupcias de un divorciado no se darán.

