26-12-2013, 05:18 PM
35 Minutos y 17 Personajes.
Al tren de la vida suben algunos pasajeros poco recomendables como compañeros de viaje.
Con la ayuda del Guardián del Tren, nuestros personajes se juntarán con otros compañeros más recomendables para comenzar el año que empieza.
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EL TREN DE LA VIDA
Millys Sánchez
PERSONAJES
ENTREVISTADOR
AÑO NUEVO
AÑO VIEJO
GUARDIÁN DEL TREN
LUIS
JUAN
ANTONIA
ORGULLO
MARÍA
DESAMOR
AMOR
INCONSTANCIA
FE
NEGLIGENCIA
PERSEVERANCIA
PEDRO
UNIDAD
ESCENARIO
(El interior de un tren con asientos típicos de vagones de tren, donde quepan todos los personajes a la vez. Dibujar un fondo con dos ventanas y dibujos de la naturaleza en ellas, dando la apariencia de ser las ventanas del tren vistas desde el interior.)
PLANES PARA EL PROGRAMA
(En iglesias pequeñas, algunos personajes pueden hacer dos papeles, como por ejemplo, quien haga de Año viejo y de Año nuevo, pueden ser uno de los personajes de los que viajan en el tren.)
(Este programa puede hacerse para la ocasión de la entrada de un nuevo año, sin embargo si se omite la parte de la introducción, es propicio para cualquier época.)
INTRODUCCIÓN (Entrevista al Año Viejo y al Año Nuevo)
(Se anuncia al Año viejo, que entra al escenario.)
ENTREVISTADOR. Buenos días, Señor Año Viejo (mencionar el año saliente.) Bienvenido a nuestra iglesia de (mencionar el nombre de la iglesia.)
AÑO VIEJO. (Poniendo voz de anciano.) Buenas noches Iglesia de (mencionar el nombre de la iglesia), me siento muy, muy agradecido de poder estar aquí para decirles a todos ustedes: “Adiós”.
ENTREVISTADOR. Nos sentimos tristes en realidad, porque sabemos que pronto no le volveremos a ver, ¿cómo se siente usted ante su pronta partida?
AÑO VIEJO. Bueno, para serte sincero, me siento triste, pero también satisfecho.
ENTREVISTADOR. (Con cara de desconcierto.) No le entiendo muy bien, señor Año Viejo. ¿Podría explicarnos mejor?
AÑO VIEJO. Por supuesto que puedo. Me siento satisfecho porque para muchos signifiqué la realización de sus sueños y metas, y además un acercamiento estrecho con nuestro Señor Jesús.
ENTREVISTADOR. Y, ¿por qué se siente usted triste?
AÑO VIEJO. Porque muchos en vez de acercarse al Creador, se alejaron, otros se propusieron metas y no las alcanzaron, es decir, dejaron que yo fuera un año más en sus vidas, pero nada más, nada significativo e importante.
ENTREVISTADOR. Pero, Señor Año Viejo, alguna solución debe de haber para que usted no se marche así, tan triste, tan desanimado... ¿No?.. ¿Qué nos propone?
AÑO VIEJO. Tienes razón, hijo mío. Hay una solución. Los seres humanos sólo tienen que proponerse nuevamente esas metas espirituales y materiales que se plantearon al inicio de mis días, que hoy están a punto de terminar, y con el apoyo del año que me sustituirá muy pronto, junto a Jesús, lograrlas cada día y cada momento. La solución sería que todos hicieran del Año nuevo_____, un año tan feliz como nunca lo ha habido para cada uno de sus participantes. Esa sería mi satisfacción más grande y con eso me despediría feliz y contento.
ENTREVISTADOR. Entonces, no creo que eso sea problema Señor Año Viejo. (Se pone en pie dirigiéndose a la congregación.) ¿Creen ustedes, amigos y hermanos, que podríamos prometerle esto al Año Viejo____? Y lo más importante, ¿prometérselo a Nuestro Señor Jesucristo? Levanten sus manos los que están dispuestos a hacer del sueño del Año Viejo, una realidad....... (Se dirige al Año Viejo.) Ve, Señor Año Viejo, ya puede marcharse tranquilo y en paz. Gracias por habernos regalado estos 365 días de recuerdos que siempre perdurarán en nuestra memoria.
AÑO VIEJO. Gracias a ustedes. Ahora me marcho. Que Dios os bendiga. (Sale)
ENTREVISTADOR. Después de decirle adiós al viejo año, recibamos con nuestras manos en alto, en señal de saludo, al Nuevo Año_______. Muy buenas noches, Señor Año Nuevo_____
AÑO NUEVO. (Entrando.) Buenas noches a todos. Muchas felicidades.
ENTREVISTADOR. (Sentándose e invitando a sentarse al Año Nuevo.) Bien, Año Nuevo, quisiéramos saber, qué mensaje tienes para nosotros ya que sabemos que eres un nuevo regalo de Jesús para todos los que aquí estamos.
AÑO NUEVO. Pues tienes razón, sí que traigo un mensaje para todos los que hoy han podido recibirme. Como todo regalo, traigo una tarjeta dirigida para ustedes, del que me envía: Cristo Jesús. (Le pasa la tarjeta al Entrevistador.) Léala usted mismo.
ENTREVISTADOR. Veamos… (Lee un versículo bíblico que se adapte al mensaje que se quiera dejar a la iglesia para un nuevo año.)
AÑO NUEVO. Este es el mensaje para estos nuevos 365 días que comienzan.
ENTREVISTADOR. Muy bien, Señor Año Nuevo, lo hemos entendido. Pero nos gustaría saber si usted personalmente nos trae algún mensaje, además del que nos envía el Señor.
AÑO NUEVO. (Toma unas hojas en blanco y se pone en pie.) Yo les traigo estas páginas en blanco, suman un total de 365. De ustedes, de cada uno de ustedes, depende lo que se escriba en ellas, tanto a nivel personal e individual, como a nivel colectivo y de iglesia. Mi deseo es que al finalizar mi jornada, estas hojas que representan mis días de vida puedan salir limpias, sin mancha alguna, y que en ellas hayan escrito solo cosas buenas y obras de bien, o cosas malas quizás, pero que lleven al lado el sello de PERDONADO y BORRADO, colocado por nuestro Salvador. Quisiera ver que en mis días, todos sus sueños y metas se cumplan y, ¿quién sabe?, quizá podamos ver en mis días el regreso del Señor Jesucristo en las nubes de los cielos. Ese sería un gran privilegio para mí.
ENTREVISTADOR. Tal y como usted desea, esperamos nosotros también, Señor Año Nuevo. Esperamos poder cumplir todas las promesas que te hagamos. Gracias por estar con nosotros. Pero antes de irte te invito para que nos acompañes en un viaje que realizaremos en el Tren de la Vida, como se titula nuestra obra de esta noche, y que juntos veamos qué cosas nos pueden pasar en él, y cuáles podríamos evitar. Adelante Tren de la Vida. (Salen.)
ESCENA PRIMERA
JUAN. (Aparece sentado en uno de los asientos leyendo un periódico.)
GUARDIÁN DEL TREN. (Entra uniformado de ferrocarrilero.) Creo Señor que aquí se siente a gusto, pues como me dijo prefiere viajar solo, ¿no es así?
JUAN. (Bajando el periódico.) Sí, así es. Aquí me siento muy cómodo. Muchas gracias, Señor Guardián.
GUARDIÁN. De nada. (Comienza a alejarse, pero vuelve hacia Juan.) Oiga, perdone, ¿cree usted que puede iniciar el camino en este tren, viajando solo, sin querer relacionarse con nadie, tal y como me pidió antes de subir?
JUAN. Bueno, la verdad es que no lo sé, pero por ahora no es algo que me importe mucho.
GUARDIÁN. Bueno, pues entonces, ¡que tenga buen viaje, Señor! (Sale moviendo la cabeza de un lado a otro, con gesto de preocupación.)
JUAN. (Suelta el periódico, extiende los brazos y se ríe.) ¡Ja, ja, ja, ja, ja! ¡Qué bien me siento aquí! No tengo que ayudar a nadie, ni darle mi asiento a ninguna viejecita, ni nada por el estilo. Podré llegar a mi destino, totalmente descansado. Voy a dormir un rato. (Se recuesta y se cubre la cara con el periódico.)
(Se escucha música instrumental de marcha.)
JUAN. (Se despierta sobresaltado.) ¿Qué pasa? ¿Por qué se detiene el tren? ¿Qué está sucediendo? (Se acerca a la ventana para mirar hacia fuera)... ¡Oh! Es que hemos llegado a algún pueblo del camino. (Mira por la ventana como tratando de ver a lo lejos.) A ver, alcanzo a leer el nombre del pueblo.... se llama “¡Pueblo Obstáculos del Camino!” (Se sobresalta y dice en voz alta.) ¡Oh, no...! ¡Se me acabó el descanso! Tan bien que estaba aquí sin nadie en el vagón... Ahí vienen.... uno, dos, tres.....CUATRO PASAJEROS. ¡Qué fastidio! (Se sienta de golpe en su asiento con cara de mucho enfado.)
(Suben al tren Orgullo, Desamor, Inconstancia y Negligencia.)
TODOS. (Acercándose a Juan.) ¡Buenos Días!
JUAN. (Enfadado y hablando entre dientes.) Me haré el sordo.
TODOS. ¡BUENOS DIAS!
JUAN. Me haré el dormido. (Reclina la cabeza como dormido.)
TODOS. (Más fuerte.) BUENOSSSS DÍASSSSSS.
JUAN. Me haré el tonto.
ORGULLO. Éste se está haciendo el desentendido. Sentémonos. (Se sientan todos.)
NEGLIGENCIA. Éste tiene cara de tonto.
INCONSTANCIA. Debe de ser una persona muy aburrida.
JUAN. (Hablando muy enfadado.) Solo soy un hombre que quisiera que lo dejaran en paz.
DESAMOR. ¿Por decirte buenos días te hemos molestado? ¡Qué delicado eres!
NEGLIGENCIA. Sí que lo es, y además muy nervioso.
JUAN. (Cediendo un poco.) Bueno, bueno, quizás tengan razón. ¿Quiénes son ustedes? ¿Cómo se llaman?
DESAMOR. (Poniéndose en pie.) Mi nombre es Desamor. Me caracterizo porque me fascina guardar rencor y criticar a todo el mundo, también por hacer daño a mis compañeros, y por no ponerme nunca, nunca, en su lugar.
INCONSTANCIA. Mi nombre es Inconstancia. Nunca termino nada de lo que empiezo. Siempre dejo todo por la mitad. En lo único que he sido constante en toda mi vida es en continuar día tras día, año tras año, en este Tren de la Vida.
ORGULLO. (Con arrogancia.) Mi majestuoso y hermoso nombre es Orgullo. Y para tu información yo no me doblego ante nada, ni nadie.
NEGLIGENCIA. (Sin ponerse en pie, de forma muy vaga.) ¡Hola! Mi nombre es negligencia. No me inclino a hacer nada. Siempre estoy muy cansada, o tengo cosas más importantes que hacer. Además, no creo que comenzar a actuar, tomar la iniciativa, tenga mucha importancia.
JUAN. (Se pone en pie de golpe muy asustado.) ¡Nooooo! También en este tren. ¿Cómo no les había reconocido? Hasta aquí me perseguís... ¡No! ¡Márchense, déjenme en paz!
TODOS. (En grupo comienzan a reírse, señalando a Juan y acercándose amenazantes y despacio a él.) Siempre viajamos en el tren de la vida, disfrazados de diferentes maneras para que no nos reconozcan, por eso, no advertiste inmediatamente quienes somos. Así que no nos iremos. No te librarás de nosotros nunca.
JUAN. (Intenta salir corriendo por la puerta del vagón, pero se detiene de golpe cuando entran otros cuatro pasajeros.) ¿Y ustedes? ¿Quiénes son? (Pregunta muy sobresaltado.)
PEDRO. (Saludándolo) Yo soy Pedro, también he iniciado este viaje de la vida junto con mis amigos: Rosa (la señala presentándola y ésta se inclina y saluda), Antonia (se inclina y saluda) y Luis (se quita el sombrero y saluda) Pero,.... pensábamos que te marchabas, pues te dirigías hacia la puerta, ¿no?
JUAN. (Acercándose a ellos y hablándoles en voz baja, en susurro.) Sí, me marchaba porque no quiero viajar con ellos (señala a los habitantes del pueblo “Obstáculos del Camino”). En cada viaje que inicio en el Tren de la Vida repetidamente, siempre están, siempre suben, sea al inicio o durante el trayecto... y no me gustan, son muy malas compañías. Me han causado muy malas experiencias.
LUIS. No te preocupes, hombre. Nosotros también los conocemos. Todos los que viajamos en el Tren de la Vida alguna que otra vez, tenemos siempre que toparnos con ellos. La clave para poder viajar con ellos, pero sin que te hagan daño, ni te afecten en lo absoluto, es ignorarlos. No tengas ningún tipo de conversación con ellos. Absolutamente ninguna. No le des lugar en tu mente, ni en tus actos, y verás cómo te dejarán tranquilo y no te molestarán.
MARÍA. Así es, amigo. Ven, vamos a sentarnos juntos y verás como tendrás un viaje tranquilo.
(Todos se dirigen al segundo asiento y lo ocupan. Los habitantes del Pueblo Obstáculos del camino también se sientan y siguen haciendo gestos como que conversan entre ellos.)
continua.....
Al tren de la vida suben algunos pasajeros poco recomendables como compañeros de viaje.
Con la ayuda del Guardián del Tren, nuestros personajes se juntarán con otros compañeros más recomendables para comenzar el año que empieza.
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EL TREN DE LA VIDA
Millys Sánchez
PERSONAJES
ENTREVISTADOR
AÑO NUEVO
AÑO VIEJO
GUARDIÁN DEL TREN
LUIS
JUAN
ANTONIA
ORGULLO
MARÍA
DESAMOR
AMOR
INCONSTANCIA
FE
NEGLIGENCIA
PERSEVERANCIA
PEDRO
UNIDAD
ESCENARIO
(El interior de un tren con asientos típicos de vagones de tren, donde quepan todos los personajes a la vez. Dibujar un fondo con dos ventanas y dibujos de la naturaleza en ellas, dando la apariencia de ser las ventanas del tren vistas desde el interior.)
PLANES PARA EL PROGRAMA
(En iglesias pequeñas, algunos personajes pueden hacer dos papeles, como por ejemplo, quien haga de Año viejo y de Año nuevo, pueden ser uno de los personajes de los que viajan en el tren.)
(Este programa puede hacerse para la ocasión de la entrada de un nuevo año, sin embargo si se omite la parte de la introducción, es propicio para cualquier época.)
INTRODUCCIÓN (Entrevista al Año Viejo y al Año Nuevo)
(Se anuncia al Año viejo, que entra al escenario.)
ENTREVISTADOR. Buenos días, Señor Año Viejo (mencionar el año saliente.) Bienvenido a nuestra iglesia de (mencionar el nombre de la iglesia.)
AÑO VIEJO. (Poniendo voz de anciano.) Buenas noches Iglesia de (mencionar el nombre de la iglesia), me siento muy, muy agradecido de poder estar aquí para decirles a todos ustedes: “Adiós”.
ENTREVISTADOR. Nos sentimos tristes en realidad, porque sabemos que pronto no le volveremos a ver, ¿cómo se siente usted ante su pronta partida?
AÑO VIEJO. Bueno, para serte sincero, me siento triste, pero también satisfecho.
ENTREVISTADOR. (Con cara de desconcierto.) No le entiendo muy bien, señor Año Viejo. ¿Podría explicarnos mejor?
AÑO VIEJO. Por supuesto que puedo. Me siento satisfecho porque para muchos signifiqué la realización de sus sueños y metas, y además un acercamiento estrecho con nuestro Señor Jesús.
ENTREVISTADOR. Y, ¿por qué se siente usted triste?
AÑO VIEJO. Porque muchos en vez de acercarse al Creador, se alejaron, otros se propusieron metas y no las alcanzaron, es decir, dejaron que yo fuera un año más en sus vidas, pero nada más, nada significativo e importante.
ENTREVISTADOR. Pero, Señor Año Viejo, alguna solución debe de haber para que usted no se marche así, tan triste, tan desanimado... ¿No?.. ¿Qué nos propone?
AÑO VIEJO. Tienes razón, hijo mío. Hay una solución. Los seres humanos sólo tienen que proponerse nuevamente esas metas espirituales y materiales que se plantearon al inicio de mis días, que hoy están a punto de terminar, y con el apoyo del año que me sustituirá muy pronto, junto a Jesús, lograrlas cada día y cada momento. La solución sería que todos hicieran del Año nuevo_____, un año tan feliz como nunca lo ha habido para cada uno de sus participantes. Esa sería mi satisfacción más grande y con eso me despediría feliz y contento.
ENTREVISTADOR. Entonces, no creo que eso sea problema Señor Año Viejo. (Se pone en pie dirigiéndose a la congregación.) ¿Creen ustedes, amigos y hermanos, que podríamos prometerle esto al Año Viejo____? Y lo más importante, ¿prometérselo a Nuestro Señor Jesucristo? Levanten sus manos los que están dispuestos a hacer del sueño del Año Viejo, una realidad....... (Se dirige al Año Viejo.) Ve, Señor Año Viejo, ya puede marcharse tranquilo y en paz. Gracias por habernos regalado estos 365 días de recuerdos que siempre perdurarán en nuestra memoria.
AÑO VIEJO. Gracias a ustedes. Ahora me marcho. Que Dios os bendiga. (Sale)
ENTREVISTADOR. Después de decirle adiós al viejo año, recibamos con nuestras manos en alto, en señal de saludo, al Nuevo Año_______. Muy buenas noches, Señor Año Nuevo_____
AÑO NUEVO. (Entrando.) Buenas noches a todos. Muchas felicidades.
ENTREVISTADOR. (Sentándose e invitando a sentarse al Año Nuevo.) Bien, Año Nuevo, quisiéramos saber, qué mensaje tienes para nosotros ya que sabemos que eres un nuevo regalo de Jesús para todos los que aquí estamos.
AÑO NUEVO. Pues tienes razón, sí que traigo un mensaje para todos los que hoy han podido recibirme. Como todo regalo, traigo una tarjeta dirigida para ustedes, del que me envía: Cristo Jesús. (Le pasa la tarjeta al Entrevistador.) Léala usted mismo.
ENTREVISTADOR. Veamos… (Lee un versículo bíblico que se adapte al mensaje que se quiera dejar a la iglesia para un nuevo año.)
AÑO NUEVO. Este es el mensaje para estos nuevos 365 días que comienzan.
ENTREVISTADOR. Muy bien, Señor Año Nuevo, lo hemos entendido. Pero nos gustaría saber si usted personalmente nos trae algún mensaje, además del que nos envía el Señor.
AÑO NUEVO. (Toma unas hojas en blanco y se pone en pie.) Yo les traigo estas páginas en blanco, suman un total de 365. De ustedes, de cada uno de ustedes, depende lo que se escriba en ellas, tanto a nivel personal e individual, como a nivel colectivo y de iglesia. Mi deseo es que al finalizar mi jornada, estas hojas que representan mis días de vida puedan salir limpias, sin mancha alguna, y que en ellas hayan escrito solo cosas buenas y obras de bien, o cosas malas quizás, pero que lleven al lado el sello de PERDONADO y BORRADO, colocado por nuestro Salvador. Quisiera ver que en mis días, todos sus sueños y metas se cumplan y, ¿quién sabe?, quizá podamos ver en mis días el regreso del Señor Jesucristo en las nubes de los cielos. Ese sería un gran privilegio para mí.
ENTREVISTADOR. Tal y como usted desea, esperamos nosotros también, Señor Año Nuevo. Esperamos poder cumplir todas las promesas que te hagamos. Gracias por estar con nosotros. Pero antes de irte te invito para que nos acompañes en un viaje que realizaremos en el Tren de la Vida, como se titula nuestra obra de esta noche, y que juntos veamos qué cosas nos pueden pasar en él, y cuáles podríamos evitar. Adelante Tren de la Vida. (Salen.)
ESCENA PRIMERA
JUAN. (Aparece sentado en uno de los asientos leyendo un periódico.)
GUARDIÁN DEL TREN. (Entra uniformado de ferrocarrilero.) Creo Señor que aquí se siente a gusto, pues como me dijo prefiere viajar solo, ¿no es así?
JUAN. (Bajando el periódico.) Sí, así es. Aquí me siento muy cómodo. Muchas gracias, Señor Guardián.
GUARDIÁN. De nada. (Comienza a alejarse, pero vuelve hacia Juan.) Oiga, perdone, ¿cree usted que puede iniciar el camino en este tren, viajando solo, sin querer relacionarse con nadie, tal y como me pidió antes de subir?
JUAN. Bueno, la verdad es que no lo sé, pero por ahora no es algo que me importe mucho.
GUARDIÁN. Bueno, pues entonces, ¡que tenga buen viaje, Señor! (Sale moviendo la cabeza de un lado a otro, con gesto de preocupación.)
JUAN. (Suelta el periódico, extiende los brazos y se ríe.) ¡Ja, ja, ja, ja, ja! ¡Qué bien me siento aquí! No tengo que ayudar a nadie, ni darle mi asiento a ninguna viejecita, ni nada por el estilo. Podré llegar a mi destino, totalmente descansado. Voy a dormir un rato. (Se recuesta y se cubre la cara con el periódico.)
(Se escucha música instrumental de marcha.)
JUAN. (Se despierta sobresaltado.) ¿Qué pasa? ¿Por qué se detiene el tren? ¿Qué está sucediendo? (Se acerca a la ventana para mirar hacia fuera)... ¡Oh! Es que hemos llegado a algún pueblo del camino. (Mira por la ventana como tratando de ver a lo lejos.) A ver, alcanzo a leer el nombre del pueblo.... se llama “¡Pueblo Obstáculos del Camino!” (Se sobresalta y dice en voz alta.) ¡Oh, no...! ¡Se me acabó el descanso! Tan bien que estaba aquí sin nadie en el vagón... Ahí vienen.... uno, dos, tres.....CUATRO PASAJEROS. ¡Qué fastidio! (Se sienta de golpe en su asiento con cara de mucho enfado.)
(Suben al tren Orgullo, Desamor, Inconstancia y Negligencia.)
TODOS. (Acercándose a Juan.) ¡Buenos Días!
JUAN. (Enfadado y hablando entre dientes.) Me haré el sordo.
TODOS. ¡BUENOS DIAS!
JUAN. Me haré el dormido. (Reclina la cabeza como dormido.)
TODOS. (Más fuerte.) BUENOSSSS DÍASSSSSS.
JUAN. Me haré el tonto.
ORGULLO. Éste se está haciendo el desentendido. Sentémonos. (Se sientan todos.)
NEGLIGENCIA. Éste tiene cara de tonto.
INCONSTANCIA. Debe de ser una persona muy aburrida.
JUAN. (Hablando muy enfadado.) Solo soy un hombre que quisiera que lo dejaran en paz.
DESAMOR. ¿Por decirte buenos días te hemos molestado? ¡Qué delicado eres!
NEGLIGENCIA. Sí que lo es, y además muy nervioso.
JUAN. (Cediendo un poco.) Bueno, bueno, quizás tengan razón. ¿Quiénes son ustedes? ¿Cómo se llaman?
DESAMOR. (Poniéndose en pie.) Mi nombre es Desamor. Me caracterizo porque me fascina guardar rencor y criticar a todo el mundo, también por hacer daño a mis compañeros, y por no ponerme nunca, nunca, en su lugar.
INCONSTANCIA. Mi nombre es Inconstancia. Nunca termino nada de lo que empiezo. Siempre dejo todo por la mitad. En lo único que he sido constante en toda mi vida es en continuar día tras día, año tras año, en este Tren de la Vida.
ORGULLO. (Con arrogancia.) Mi majestuoso y hermoso nombre es Orgullo. Y para tu información yo no me doblego ante nada, ni nadie.
NEGLIGENCIA. (Sin ponerse en pie, de forma muy vaga.) ¡Hola! Mi nombre es negligencia. No me inclino a hacer nada. Siempre estoy muy cansada, o tengo cosas más importantes que hacer. Además, no creo que comenzar a actuar, tomar la iniciativa, tenga mucha importancia.
JUAN. (Se pone en pie de golpe muy asustado.) ¡Nooooo! También en este tren. ¿Cómo no les había reconocido? Hasta aquí me perseguís... ¡No! ¡Márchense, déjenme en paz!
TODOS. (En grupo comienzan a reírse, señalando a Juan y acercándose amenazantes y despacio a él.) Siempre viajamos en el tren de la vida, disfrazados de diferentes maneras para que no nos reconozcan, por eso, no advertiste inmediatamente quienes somos. Así que no nos iremos. No te librarás de nosotros nunca.
JUAN. (Intenta salir corriendo por la puerta del vagón, pero se detiene de golpe cuando entran otros cuatro pasajeros.) ¿Y ustedes? ¿Quiénes son? (Pregunta muy sobresaltado.)
PEDRO. (Saludándolo) Yo soy Pedro, también he iniciado este viaje de la vida junto con mis amigos: Rosa (la señala presentándola y ésta se inclina y saluda), Antonia (se inclina y saluda) y Luis (se quita el sombrero y saluda) Pero,.... pensábamos que te marchabas, pues te dirigías hacia la puerta, ¿no?
JUAN. (Acercándose a ellos y hablándoles en voz baja, en susurro.) Sí, me marchaba porque no quiero viajar con ellos (señala a los habitantes del pueblo “Obstáculos del Camino”). En cada viaje que inicio en el Tren de la Vida repetidamente, siempre están, siempre suben, sea al inicio o durante el trayecto... y no me gustan, son muy malas compañías. Me han causado muy malas experiencias.
LUIS. No te preocupes, hombre. Nosotros también los conocemos. Todos los que viajamos en el Tren de la Vida alguna que otra vez, tenemos siempre que toparnos con ellos. La clave para poder viajar con ellos, pero sin que te hagan daño, ni te afecten en lo absoluto, es ignorarlos. No tengas ningún tipo de conversación con ellos. Absolutamente ninguna. No le des lugar en tu mente, ni en tus actos, y verás cómo te dejarán tranquilo y no te molestarán.
MARÍA. Así es, amigo. Ven, vamos a sentarnos juntos y verás como tendrás un viaje tranquilo.
(Todos se dirigen al segundo asiento y lo ocupan. Los habitantes del Pueblo Obstáculos del camino también se sientan y siguen haciendo gestos como que conversan entre ellos.)
continua.....

