Hola Sunamita:
Hay varias cosas a considerar.
SoloEscritura tiene una manera muy peculiar de interpretar la escritura, pues piensa que si Dios unió a una pareja, entonces no debería haber problemas y mucho menos separación o divorcio; en la realidad no es así y entonces, según el, abre la posibilidad de que se puede unir con otra persona que tal vez si sea de Dios.
Esto no es el espíritu de lo que Dios dice en su palabra. El verdadero amor establece compromisos, pactos y promesas que el amador establece como parámetros de conducta con su objeto de amor.
Los fracasos en el matrimonio, no son responsabilidad de Dios, para Dios, esa unión es un hecho en la consumación del amor "eros", es decir, sexualmente y solo reconoce a esa pareja del uno y del otro porque para El ya son una sola carne, no dos. El Pacto establece parámetros de conducta que a su vez generan expectativas, uno del otro, que de no cumplirse, vienen las decepciones. El tamaño de tu decepción es directamente proporcional al tamaño de tu expectativa.
La expectativa en tu matrimonio debe ser lo real y para seguridad de ambos, existe ese compromiso unilateral del uno con el otro, es decir que no está condicionado al cumplimiento, pero si es una obligación libremente aceptada delante de Dios y con su bendición.
Tocaré posteriormente el tema del divorcio, pero en este tema del matrimonio. Si es una unión que Dios hace son un hombre y una mujer, en donde los involucrados han solicitado la bendición de Dios en su vínculo de amor delante de Dios.
¿Cómo oficializan éste pacto? Dios dice:
Romanos 13:1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
La persona que está dispuesta a cumplir el pacto matrimonial, no tendrá problema de oficializarlo delante de Dios y los hombres, así que protocolizará ese pacto bajo las instancias de gobierno que Dios mismo ha establecido.
En algunos países, el ministro o juez civil, es el ministro religioso y en la ceremonia nupcial, legalmente queda sellado el pacto, en otros países como el mío, donde supuestamente están separados la iglesia y el estado (En la practica no es muy así), deben ser dos ceremonias, la civil y la religiosa, aunque para Dios basta la civil.
Antes no existían gobiernos y la unión era libre y avalada por Dios, pero los principios del pacto desde entonces son vigentes, pues como bien citaba nuestro hermano Ramón, Dios odia el divorcio y espera que se cumpla el pacto aun desde entonces.
El llamado amor libre, ni es amor, ni es libre. No es amor porque el ingrediente de compromiso es el que se quiere eludir y ya vimos que el amor contempla, dentro de sus "ingredientes" compromiso. No es libre, porque está sujeto al pecado de la concupiscencia o simple deseo carnal, el cual cuando desaparece como la niebla se va y no existiendo el compromiso, no hay nada que disolver y se puede uno relacionarse sexualmente con otra pareja; reconozco que hay parejas que sin esto pueden seguir juntas por el resto de sus vidas, pero esto no avala nunca en no hacer las cosas como Dios manda.
Los que así piensan, se olvidan que la consumación del matrimonio, según el diseño divino, es unir a un hombre y una mujer, en uno solo. ¿Qué sucedería si ese uno lo dividen? Ese uno y esa una, que antes eran separados y ahora uno, quedan destrozados y nunca pueden ser igual, siempre quedan con un pedazo del otro y ella sin una parte que el otro se llevó. Dios no es el agua fiestas, Dios manda sus mandamientos para protegernos de nuestra propia destrucción por el engaño de Satanás.
¿Se imaginan como quedan los que cambian tanto de parejas? Los que se vuelven insensibles a esto, viven vidas miserables, imposibilitados a ser felices jamás. Interesante, que buscando ser felices se han despedazado e imposibilitados a serlo.
Por eso Dios odia el divorcio, por el daño que causa a los involucrados y los que más la pagan son los menos culpables, los hijos, quienes nunca llegan a ser lo que potencialmente podrían haber sido, por culpa del hijo predilecto del egoísmo, el divorcio.
El matrimonio lo instituyó Dios y sólo Dios tiene la fórmula de éxito matrimonial. La unión debe ser espiritual, sicológica y física, sus principios y preceptos están en la Biblia, no en la sicología humanista y sus enredados y banales principios que solo buscan satisfacer al hombre y sus emociones caídas de tal manera que hasta avalan la unión homosexual y lésbica; cuando la realidad es que Dios hizo solo al hombre y a la mujer a ningún otro género. Ojo no tengo nada contra ellos, pero debe llamarse pecado al pecado en cualquier lugar y no entraré más porque no es el tema.
Solo diré que para Dios, el matrimonio es sagrado, porque es un tipo de la unión de Cristo con su iglesia, la cual es indisoluble. Cualquier otra cosa, es maldad pura.
¡No al divorcio, si al amor verdadero!!! ¡Cristianos, unidos, jamás serán vencidos!
Perdón, me emocioné. En mi país hay muchas manifestaciones y me contagié un poco con el ambiente que prevalece.
Dios nos ayude.
Hay varias cosas a considerar.
SoloEscritura tiene una manera muy peculiar de interpretar la escritura, pues piensa que si Dios unió a una pareja, entonces no debería haber problemas y mucho menos separación o divorcio; en la realidad no es así y entonces, según el, abre la posibilidad de que se puede unir con otra persona que tal vez si sea de Dios.
Esto no es el espíritu de lo que Dios dice en su palabra. El verdadero amor establece compromisos, pactos y promesas que el amador establece como parámetros de conducta con su objeto de amor.
Los fracasos en el matrimonio, no son responsabilidad de Dios, para Dios, esa unión es un hecho en la consumación del amor "eros", es decir, sexualmente y solo reconoce a esa pareja del uno y del otro porque para El ya son una sola carne, no dos. El Pacto establece parámetros de conducta que a su vez generan expectativas, uno del otro, que de no cumplirse, vienen las decepciones. El tamaño de tu decepción es directamente proporcional al tamaño de tu expectativa.
La expectativa en tu matrimonio debe ser lo real y para seguridad de ambos, existe ese compromiso unilateral del uno con el otro, es decir que no está condicionado al cumplimiento, pero si es una obligación libremente aceptada delante de Dios y con su bendición.
Tocaré posteriormente el tema del divorcio, pero en este tema del matrimonio. Si es una unión que Dios hace son un hombre y una mujer, en donde los involucrados han solicitado la bendición de Dios en su vínculo de amor delante de Dios.
¿Cómo oficializan éste pacto? Dios dice:
Romanos 13:1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
La persona que está dispuesta a cumplir el pacto matrimonial, no tendrá problema de oficializarlo delante de Dios y los hombres, así que protocolizará ese pacto bajo las instancias de gobierno que Dios mismo ha establecido.
En algunos países, el ministro o juez civil, es el ministro religioso y en la ceremonia nupcial, legalmente queda sellado el pacto, en otros países como el mío, donde supuestamente están separados la iglesia y el estado (En la practica no es muy así), deben ser dos ceremonias, la civil y la religiosa, aunque para Dios basta la civil.
Antes no existían gobiernos y la unión era libre y avalada por Dios, pero los principios del pacto desde entonces son vigentes, pues como bien citaba nuestro hermano Ramón, Dios odia el divorcio y espera que se cumpla el pacto aun desde entonces.
El llamado amor libre, ni es amor, ni es libre. No es amor porque el ingrediente de compromiso es el que se quiere eludir y ya vimos que el amor contempla, dentro de sus "ingredientes" compromiso. No es libre, porque está sujeto al pecado de la concupiscencia o simple deseo carnal, el cual cuando desaparece como la niebla se va y no existiendo el compromiso, no hay nada que disolver y se puede uno relacionarse sexualmente con otra pareja; reconozco que hay parejas que sin esto pueden seguir juntas por el resto de sus vidas, pero esto no avala nunca en no hacer las cosas como Dios manda.
Los que así piensan, se olvidan que la consumación del matrimonio, según el diseño divino, es unir a un hombre y una mujer, en uno solo. ¿Qué sucedería si ese uno lo dividen? Ese uno y esa una, que antes eran separados y ahora uno, quedan destrozados y nunca pueden ser igual, siempre quedan con un pedazo del otro y ella sin una parte que el otro se llevó. Dios no es el agua fiestas, Dios manda sus mandamientos para protegernos de nuestra propia destrucción por el engaño de Satanás.
¿Se imaginan como quedan los que cambian tanto de parejas? Los que se vuelven insensibles a esto, viven vidas miserables, imposibilitados a ser felices jamás. Interesante, que buscando ser felices se han despedazado e imposibilitados a serlo.
Por eso Dios odia el divorcio, por el daño que causa a los involucrados y los que más la pagan son los menos culpables, los hijos, quienes nunca llegan a ser lo que potencialmente podrían haber sido, por culpa del hijo predilecto del egoísmo, el divorcio.
El matrimonio lo instituyó Dios y sólo Dios tiene la fórmula de éxito matrimonial. La unión debe ser espiritual, sicológica y física, sus principios y preceptos están en la Biblia, no en la sicología humanista y sus enredados y banales principios que solo buscan satisfacer al hombre y sus emociones caídas de tal manera que hasta avalan la unión homosexual y lésbica; cuando la realidad es que Dios hizo solo al hombre y a la mujer a ningún otro género. Ojo no tengo nada contra ellos, pero debe llamarse pecado al pecado en cualquier lugar y no entraré más porque no es el tema.
Solo diré que para Dios, el matrimonio es sagrado, porque es un tipo de la unión de Cristo con su iglesia, la cual es indisoluble. Cualquier otra cosa, es maldad pura.
¡No al divorcio, si al amor verdadero!!! ¡Cristianos, unidos, jamás serán vencidos!
Perdón, me emocioné. En mi país hay muchas manifestaciones y me contagié un poco con el ambiente que prevalece.
Dios nos ayude.

