09-07-2013, 09:05 PM
Por Paulo Barbosa
"... porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén" (Mateo 6:13).
Me mostró el camino, no el de la fama y fortuna, no el de obtener laureles y alabanzas personales. En vez de eso me mostró el camino para proclamar "La Gran Historia" de "Tuyo es El Reino, y el Poder, y la Gloria." (Helen Steiner Rice)
El hombre, en la actualidad, solo quiere andar en los caminos del éxito, de las conquistas personales, del reconocimiento y de los aplausos. Anhela fortuna, confort, notoriedad, ser destacado y todo lo que más alimente su ego y alimente su vanidad. La sola paz y la felicidad no le interesan.
Alcanza un objetivo y no queda satisfecho. Consigue vencer en una batalla y no queda satisfecho. Es promovido en el empleo y no queda satisfecho. Vencer apenas una batalla no le interesa.
El hombre gana un poco de dinero y quiere más. Multiplica su saldo bancario e inversiones y quiere más. Compra una bella casa, un coche nuevo... y quiere más. Su apetito nunca se sacia.
Después de pasar la vida entera luchando; después de sacrificar a su familia y amigos; después que percibe qué se quedó viejo y no vivió la vida... reconoce que también abandonó la felicidad... dejándola atrás... por negligencia. ¡Y era tan simple alcanzarla!
Ser feliz es tener a Jesús en el corazón, independiente de todas las grandes conquistas personales. Ser feliz es anunciar la salvación y la vida eterna, es ver sonreír a un amigo, es ver a un niño enorgullecerse de su padre transformado; ¡Ser feliz es muy simple!
Empecé a andar en los caminos de Dios hace mucho tiempo. He andado en este camino desde hace casi 40 años. Quiero continuar andando hasta el último día de mi vida. Quiero continuar siendo feliz, independientemente de tener dinero, fama, laureles y reconocimiento. Descubrí el camino de mi felicidad y todo lo demás pasa a ser consecuencia de mi caminar con el Señor.
Si yo vengo, aún, a conquistar toda la notoriedad ofrecida por este mundo, difícilmente podré continuar siendo feliz.
"... porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén" (Mateo 6:13).
Me mostró el camino, no el de la fama y fortuna, no el de obtener laureles y alabanzas personales. En vez de eso me mostró el camino para proclamar "La Gran Historia" de "Tuyo es El Reino, y el Poder, y la Gloria." (Helen Steiner Rice)
El hombre, en la actualidad, solo quiere andar en los caminos del éxito, de las conquistas personales, del reconocimiento y de los aplausos. Anhela fortuna, confort, notoriedad, ser destacado y todo lo que más alimente su ego y alimente su vanidad. La sola paz y la felicidad no le interesan.
Alcanza un objetivo y no queda satisfecho. Consigue vencer en una batalla y no queda satisfecho. Es promovido en el empleo y no queda satisfecho. Vencer apenas una batalla no le interesa.
El hombre gana un poco de dinero y quiere más. Multiplica su saldo bancario e inversiones y quiere más. Compra una bella casa, un coche nuevo... y quiere más. Su apetito nunca se sacia.
Después de pasar la vida entera luchando; después de sacrificar a su familia y amigos; después que percibe qué se quedó viejo y no vivió la vida... reconoce que también abandonó la felicidad... dejándola atrás... por negligencia. ¡Y era tan simple alcanzarla!
Ser feliz es tener a Jesús en el corazón, independiente de todas las grandes conquistas personales. Ser feliz es anunciar la salvación y la vida eterna, es ver sonreír a un amigo, es ver a un niño enorgullecerse de su padre transformado; ¡Ser feliz es muy simple!
Empecé a andar en los caminos de Dios hace mucho tiempo. He andado en este camino desde hace casi 40 años. Quiero continuar andando hasta el último día de mi vida. Quiero continuar siendo feliz, independientemente de tener dinero, fama, laureles y reconocimiento. Descubrí el camino de mi felicidad y todo lo demás pasa a ser consecuencia de mi caminar con el Señor.
Si yo vengo, aún, a conquistar toda la notoriedad ofrecida por este mundo, difícilmente podré continuar siendo feliz.

