Willy1, entiendo muy bien tu postura, pero no es con mi postura contra la que peleas, porque yo jamás hablé de promiscuidad a tolerar. Revisa los escritos en donde he intervenido, te darás cuenta que no lo hago y aquí no es la excepción.
Estoy intentando explicar que cuando uno llega a Cristo, no es todo lo santo que quisiéramos ser en la práctica, estoy intentando explicar que al principio de nuestra vida cristiana, no fuimos los maduros que la iglesia necesita, busco demostrar que una postura dura, sin medir la edad espiritual de recién llegado, puede causar desánimo y alejamiento de la comunión con la iglesia.
Mi ilustración trata de reflejar eso. Nunca dije que deberíamos admitir a borrachos o pornográficos, ni mucho menos implique eso, intenté mostrar a un hombre deshecho producto de su pecado pero con un cambio de mente (arrepentimiento) y que acostumbrado al rechazo de la gente, teme acercarse por miedo al señalamiento.
No es fácil dejar de hacer lo que por costumbre se hacía antes de venir a Cristo y la única manera eficaz es por medio del Espíritu Santo y el estudio de su palabra, de ahí el principio que Dios nos enseña: "de toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de el mana la vida".
Si en nuestro proceso de discipulado, el discípulo logra disciplinarse en la buena costumbre de leer, estudiar, memorizar, escuchar y meditar la palabra de Dios, el Espíritu Santo hace su parte para lograr convencerle y fortalecerlo para vivir la vida cristiana que Dios quiere para esa alma.
Trato de hacerte ver que si le decimos tan solo que está mal y aun enseñándoles la escritura, sin el convencimiento de Dios en su corazón, solo hacemos religiosos y reprimidos que van a aprender en el mejor de los casos a comportarse hipócritamente y en lo peor del caso sencillamente se desaniman y se alejan, y si por el otro lado, como muy bien refieres, los dejamos hacer lo que bien les de la gana, se logra el efecto contrario.
Cuando traemos un alma a Cristo, somos responsables de discipularlos, porque el Señor nos ordena hacer discípulos, no convertidos y en el amor del Señor ser padres o madres espirituales que les brinden lo mejor de nuestras vidas para verlos crecer fuertes y sanos en el Señor. La convivencia con otros hermanos, la camaradería y pasar juntos en una amistad sincera, es una muy buena estrategia.
No estoy de acuerdo con muchos que en cuanto alguien hace una oración dirigida y en mucho de los casos incomprensible a su mente carnal, los quieren hacer asistir al templo a congregarse. Tenemos que ver si su decisión fue sincera, si realmente el Espíritu Santo está actuando en esa vida. ¿Cómo? Por medio del don del Espíritu Santo; si vemos gozo, fe, paz, etc. En esa vida, sabremos que podemos discipularlos, pero si no, entonces volver al evangelio, orando por su salvación y si de plano nos rechaza, retirarnos y orar por nuestro auténtico Timoteo. No deberíamos llevarlo a congregarse hasta no ver su real conversión, es precisamente por egos que gustan de mostrar lo mucho que trabajan para el Señor representado en el número de sus congregantes que las iglesias están llenos de personas de las que tu haces referencia.
Nunca quise hacerte ver como el villano de la película, solo quise recalcar que en un principio, será inevitable ver estas cosas en un alma que recién comienza y que solo la madures del discipulador logrará discernir estas cosas tan vitales que marcarán la pauta a seguir con esa alma.
Espero haber sido más claro y hacer ver que en lo general estamos de acuerdo. Hay un pasaje que narra el Señor Jesucristo y del que debemos estar atentos todos nosotros (me incluyo).
Lucas 18:10 Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos. 11 El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: "Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. 12 "Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano."
13 Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "Dios, ten piedad de mí, pecador."
14 Os digo que éste descendió a su casa justificado pero aquél no; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado.
Qué estemos (me incluyo) muy atentos de no caer en la postura de estos otros fariseos:
Mateo 9:10 Y sucedió que estando El sentado a la mesa en la casa, he aquí, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y se sentaron a la mesa con Jesús y sus discípulos.
11 Y cuando vieron esto, los fariseos dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los recaudadores de impuestos y pecadores?
12 Al oír El esto, dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos.
13 Mas id, y aprended lo que significa: "MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO"; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.
Estoy intentando explicar que cuando uno llega a Cristo, no es todo lo santo que quisiéramos ser en la práctica, estoy intentando explicar que al principio de nuestra vida cristiana, no fuimos los maduros que la iglesia necesita, busco demostrar que una postura dura, sin medir la edad espiritual de recién llegado, puede causar desánimo y alejamiento de la comunión con la iglesia.
Mi ilustración trata de reflejar eso. Nunca dije que deberíamos admitir a borrachos o pornográficos, ni mucho menos implique eso, intenté mostrar a un hombre deshecho producto de su pecado pero con un cambio de mente (arrepentimiento) y que acostumbrado al rechazo de la gente, teme acercarse por miedo al señalamiento.
No es fácil dejar de hacer lo que por costumbre se hacía antes de venir a Cristo y la única manera eficaz es por medio del Espíritu Santo y el estudio de su palabra, de ahí el principio que Dios nos enseña: "de toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de el mana la vida".
Si en nuestro proceso de discipulado, el discípulo logra disciplinarse en la buena costumbre de leer, estudiar, memorizar, escuchar y meditar la palabra de Dios, el Espíritu Santo hace su parte para lograr convencerle y fortalecerlo para vivir la vida cristiana que Dios quiere para esa alma.
Trato de hacerte ver que si le decimos tan solo que está mal y aun enseñándoles la escritura, sin el convencimiento de Dios en su corazón, solo hacemos religiosos y reprimidos que van a aprender en el mejor de los casos a comportarse hipócritamente y en lo peor del caso sencillamente se desaniman y se alejan, y si por el otro lado, como muy bien refieres, los dejamos hacer lo que bien les de la gana, se logra el efecto contrario.
Cuando traemos un alma a Cristo, somos responsables de discipularlos, porque el Señor nos ordena hacer discípulos, no convertidos y en el amor del Señor ser padres o madres espirituales que les brinden lo mejor de nuestras vidas para verlos crecer fuertes y sanos en el Señor. La convivencia con otros hermanos, la camaradería y pasar juntos en una amistad sincera, es una muy buena estrategia.
No estoy de acuerdo con muchos que en cuanto alguien hace una oración dirigida y en mucho de los casos incomprensible a su mente carnal, los quieren hacer asistir al templo a congregarse. Tenemos que ver si su decisión fue sincera, si realmente el Espíritu Santo está actuando en esa vida. ¿Cómo? Por medio del don del Espíritu Santo; si vemos gozo, fe, paz, etc. En esa vida, sabremos que podemos discipularlos, pero si no, entonces volver al evangelio, orando por su salvación y si de plano nos rechaza, retirarnos y orar por nuestro auténtico Timoteo. No deberíamos llevarlo a congregarse hasta no ver su real conversión, es precisamente por egos que gustan de mostrar lo mucho que trabajan para el Señor representado en el número de sus congregantes que las iglesias están llenos de personas de las que tu haces referencia.
Nunca quise hacerte ver como el villano de la película, solo quise recalcar que en un principio, será inevitable ver estas cosas en un alma que recién comienza y que solo la madures del discipulador logrará discernir estas cosas tan vitales que marcarán la pauta a seguir con esa alma.
Espero haber sido más claro y hacer ver que en lo general estamos de acuerdo. Hay un pasaje que narra el Señor Jesucristo y del que debemos estar atentos todos nosotros (me incluyo).
Lucas 18:10 Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos. 11 El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: "Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. 12 "Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano."
13 Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "Dios, ten piedad de mí, pecador."
14 Os digo que éste descendió a su casa justificado pero aquél no; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado.
Qué estemos (me incluyo) muy atentos de no caer en la postura de estos otros fariseos:
Mateo 9:10 Y sucedió que estando El sentado a la mesa en la casa, he aquí, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y se sentaron a la mesa con Jesús y sus discípulos.
11 Y cuando vieron esto, los fariseos dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los recaudadores de impuestos y pecadores?
12 Al oír El esto, dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos.
13 Mas id, y aprended lo que significa: "MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO"; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

