30-05-2013, 09:04 PM
Hola lanm02:
Te dejo algo para que medites.
Por empezar, hoy no existen los dones "extáticos" (Todo viene por éxtasis, y nada por el estudio personal de las Escrituras)
Mientras que el Señor ordena: "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; Y ELLAS SON LAS QUE DAN TESTIMONIO DE MI" (Juan 5:39), hay quienes, por pereza o indolencia, inexplicablemente pretenden recibir el testimonio de Dios por sueños mientras duermen, o bien después de intoxicar su organismo por no dormir durante prolongadas vigilias y ayunos. Esto les provoca alucinaciones, que luego denominarán "visiones". Claro que el Espíritu Santo no tiene nada que ver con eso.
Cualquiera puede creerse profeta con el "clima" adecuado (prácticas orientales diversas, música psicodélica, danzas y un poco de circo; pero lo que no deberías ignorar es que en realidad hoy no hay profetas "del Nuevo Testamento". Lo que hay son profecías ya ESCRITAS, y a ellas, en todo caso, debemos remitirnos.
El vocablo "profeta" proviene del griego propheteia, Pro: delante, Phemi: hablar, es decir, hablar por otro. El profeta tenía un poder divinamente impartido para anunciar la revelación de los propósitos de Dios. Exponía la mente de Dios con anterioridad a la plena revelación de las Escrituras.
Ahora bien, si acaso se quisiera usar el término "profeta" en un sentido actual, no designaría a alguien que recibe revelaciones ni hace predicciones, sino simplemente a un embajador de Dios que se limita a anunciar lo que ya está escrito, Vale decir alguien que escudriña las Escrituras y las enseña, o que predica el Evangelio.
Pero en vista de los falsos profetas que lucran con la ingenuidad de la gente, me parece preferible apelar a otros términos para designar a los obreros de la Mies.
...creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. (2ª Pedro. 3:18)
Te dejo algo para que medites.
Por empezar, hoy no existen los dones "extáticos" (Todo viene por éxtasis, y nada por el estudio personal de las Escrituras)
Mientras que el Señor ordena: "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; Y ELLAS SON LAS QUE DAN TESTIMONIO DE MI" (Juan 5:39), hay quienes, por pereza o indolencia, inexplicablemente pretenden recibir el testimonio de Dios por sueños mientras duermen, o bien después de intoxicar su organismo por no dormir durante prolongadas vigilias y ayunos. Esto les provoca alucinaciones, que luego denominarán "visiones". Claro que el Espíritu Santo no tiene nada que ver con eso.
Cualquiera puede creerse profeta con el "clima" adecuado (prácticas orientales diversas, música psicodélica, danzas y un poco de circo; pero lo que no deberías ignorar es que en realidad hoy no hay profetas "del Nuevo Testamento". Lo que hay son profecías ya ESCRITAS, y a ellas, en todo caso, debemos remitirnos.
El vocablo "profeta" proviene del griego propheteia, Pro: delante, Phemi: hablar, es decir, hablar por otro. El profeta tenía un poder divinamente impartido para anunciar la revelación de los propósitos de Dios. Exponía la mente de Dios con anterioridad a la plena revelación de las Escrituras.
Ahora bien, si acaso se quisiera usar el término "profeta" en un sentido actual, no designaría a alguien que recibe revelaciones ni hace predicciones, sino simplemente a un embajador de Dios que se limita a anunciar lo que ya está escrito, Vale decir alguien que escudriña las Escrituras y las enseña, o que predica el Evangelio.
Pero en vista de los falsos profetas que lucran con la ingenuidad de la gente, me parece preferible apelar a otros términos para designar a los obreros de la Mies.
...creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. (2ª Pedro. 3:18)

